Mientras en ciudades como Madrid el verano aprieta con termómetros implacables, al otro lado del charco la realidad climática invita a un armario radicalmente distinto. Sassa de Osma ha puesto rumbo a su ciudad natal, Lima, para disfrutar de unas vacaciones marcadas por la desconexión, la naturaleza y el reencuentro con sus raíces. La capital peruana posee un clima subtropical desértico muy peculiar que transforma por completo el paisaje durante los meses de julio y agosto. Allí, en lugar de un sol abrasador, los cielos se cubren de una neblina continua, las lloviznas hacen su aparición y las temperaturas experimentan un notable descenso, oscilando entre unos frescos 14 °C y unas máximas que apenas superan los 25 °C. Este escenario nublado y húmedo ha obligado a la aristócrata a adaptar su equipaje, regalándonos de paso la inspiración definitiva para esos destinos donde el calor da una merecida tregua.
El salvavidas de Sassa de Osma para las noches frescas de agosto
A través de sus redes sociales, la diseñadora y abogada compartió unas evocadoras imágenes paseando por el campo que resumen a la perfección el espíritu relajado de su escapada. "Para días sin prisa, largos paseos y un poco de abrigo en verano". Esa fue la frase que escribió para acompañar las fotografías. Esta declaración de intenciones convierte su último estilismo en la referencia perfecta para quienes veranean en el litoral cantábrico, donde casualmente la princesa de Hannover estuvo hace un par de semanas. También lo es para quienes planean escapadas a la montaña o buscan ideas para esas noches en el pueblo donde refresca considerablemente.
La lana de vicuña, un símbolo del lujo silencioso
El absoluto protagonista de este conjunto es el punto en clave monocromática, aunque no se trata de cualquier tipo de punto. Sassa luce un jersey fino combinado con un envolvente fular en un sofisticado y favorecedor color tostado o cámel. Ambas piezas pertenecen a la reconocida firma Kuna, un auténtico emblema en su país, y están confeccionadas en lana de vicuña.
Para comprender el inmenso valor de esta elección, es necesario recordar que la fibra de la vicuña peruana es considerada mundialmente como el "oro de los Andes". Se trata de la fibra animal más fina, exclusiva y codiciada del planeta, la cual estaba histórica y culturalmente reservada en exclusiva para la realeza del Imperio Inca. Su extrema ligereza, sumada a una suavidad incomparable y a su altísima capacidad para retener el calor corporal, hacen de este fular una auténtica joya textil, perfecta para protegerse de la humedad limeña. A modo de curiosidad: marcas de superlujo silencioso como Loro Piana lo utilizan para confeccionar algunos de sus diseños de punto más selectos y duraderos.
Básicos atemporales y un bolso escultural
La creadora de Philippa 1970 ha equilibrado la calidez de la parte superior con unos pantalones de corte recto y pinzas en color beige que aportan estructura y son una prenda de fondo de armario tan versátil que, si te encuentras en un destino más cálido como la costa mediterránea, puedes sustituir fácilmente por un modelo de patrón idéntico, pero más ligero, confeccionado en lino.
A los pies, para asegurar el confort total durante sus caminatas, se ha decantado por unos zapatos náuticos de piel marrón, un clásico infalible del calzado estival en zonas de playa que suma puntos de comodidad.
Este estilismo de vocación campestre e indudable espíritu lujoso se remata con un espectacular bolso de la firma Aquazzura, valorado en 912 euros. El diseño atrapa la mirada al instante por su original silueta tipo saco recubierta de cuentas de madera en diferentes tonos tierra y abalorios, combinada con unas prácticas asas superiores de piel y un distintivo charm extraíble.









