La aristocracia española ya no viste como hace veinte años. La nueva generación de la jet set ha cambiado los códigos sin romper con su legado familiar y ha construido una identidad propia donde conviven el lujo silencioso, las tendencias, la moda vintage, el boho chic o el armario más clásico. Victoria Federica llena los front row de París, Tana Rivera recupera prendas de la duquesa de Alba, Amina Martínez de Irujo convierte la discreción en su mejor sello, Olivia Monjardín estudia moda en Londres y Victoria de Hohenlohe, la aristócrata española con más títulos nobiliarios, viste como una princesa bohemia. Junto a ellas, Rochi Laffón, Eulalia de Orleans-Borbón y Teresa Urquijo representan una nueva forma de entender la elegancia, mucho más libre, internacional y contemporánea.
Victoria Federica, entre el lujo y las tendencias
La moda es una de las grandes pasiones de Victoria Federica. Desde hace años es una presencia habitual en la Semana de la Moda de París junto a su padre, Jaime de Marichalar, y ha conseguido construir una imagen propia dentro del universo del lujo.
Su armario combina firmas internacionales, accesorios exclusivos y tendencias virales sin perder ese aire relajado que caracteriza sus looks de diario. Capaz de pasar de un vestido de alta costura a un pantalón blanco de algodón o una blusa de inspiración oriental, representa probablemente el perfil más mediático de esta nueva aristocracia.
Tana Rivera, la heredera que rinde homenaje a su legado
Ser nieta de Cayetana Fitz-James Stuart supone heredar mucho más que un apellido. Tana Rivera ha convertido la moda en una forma de mantener vivo ese legado familiar, recuperando chaquetas, joyas o mantillas que pertenecieron a la duquesa de Alba.
Su estilo mezcla tradición andaluza y espíritu contemporáneo. Es habitual verla con vestidos blancos de inspiración romántica, chalecos bordados, faldas largas, conjuntos de lino o escotes halter cuando ejerce de invitada. Al mismo tiempo incorpora polos oversize, zapatillas deportivas y prendas relajadas que conectan perfectamente con su generación.
Amina Martínez de Irujo, la discreción como sello de elegancia
Pocas jóvenes aristócratas despiertan tanta admiración con tan pocas apariciones públicas. Hija de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova, Amina siempre ha preferido mantenerse alejada del foco. Su formación internacional —desde Runnymede College hasta la Universidad de Warwick, el IE y Cornell— refleja esa imagen cosmopolita que también transmite a través de la ropa.
Su armario se mueve entre la sofisticación y la naturalidad. La vemos con blusas drapeadas, pantalones negros impecables, vestidos fluidos para invitadas o diseños de inspiración bohemia con tejidos ligeros. Nunca resulta excesiva, pero siempre elegante, adaptando cada look al contexto con absoluta naturalidad.
Teresa Urquijo, naturalidad con un toque de color
Lejos de la exposición mediática, Teresa Urquijo mantiene una vida centrada en su trabajo como analista financiera y en su familia. Esa discreción también se refleja en su forma de vestir.
Prefiere vestidos midi, monos sencillos, chaquetas bordadas o conjuntos muy pulidos, aunque en los últimos meses ha demostrado que no teme incorporar colores intensos como el rojo o el naranja. También sorprende con piezas tradicionales, como un mantón de Manila, que integra con absoluta naturalidad en un armario contemporáneo.
Olivia Monjardín, la aristócrata más conectada con la moda
Olivia Monjardín pertenece a esa generación de jóvenes españolas que han crecido entre Madrid y Londres. Estudió en Runnymede junto a Amina Martínez de Irujo y actualmente se forma en Central Saint Martins, una de las escuelas de diseño más prestigiosas del mundo. Su nombre también ha ocupado titulares por sus relaciones con Rocco Ritchie y, recientemente, con el actor Fabien Frankel.
Su estilo refleja precisamente esa influencia internacional. Combina prendas minimalistas con guiños a las tendencias más actuales y una estética muy propia de la moda londinense, donde el lujo convive con la creatividad. Más que seguir tendencias, parece entenderlas desde dentro.
Victoria de Hohenlohe, la princesa bohemia
Con 43 títulos nobiliarios, Victoria de Hohenlohe podría representar la imagen más clásica de la aristocracia. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Instalada en Nueva York junto a su marido, ha construido un estilo relajado, bohemio y sorprendentemente moderno.
Pantalones de cuadros, vestidos fluidos, diademas bordadas, pañuelos de seda o kimonos de terciopelo forman parte de un armario que combina el quiet luxury con un espíritu casi artístico. Incluso en los grandes acontecimientos mantiene esa personalidad propia.
Rochi Laffón, el minimalismo de la nueva jet set
Aunque es una de las mejores amigas de Victoria Federica, Rochi Laffón ha construido un estilo completamente personal. Modelo ocasional y apasionada de la moda, ella misma reconoce que prefiere la sencillez frente a los excesos.
Camisetas blancas, vaqueros impecables, americanas bien cortadas y vestidos limpios forman la base de un armario donde el lema "menos es más" se convierte en protagonista. Un minimalismo muy actual que la diferencia dentro del panorama de la jet set española.
Eulalia de Orleans-Borbón, la elegancia de la generación St Andrews
Estudiante de Economía Financiera en la Universidad de St Andrews, Eulalia de Orleans-Borbón pertenece a una nueva generación de aristócratas europeas con una fuerte proyección internacional. La moda ocupa un lugar importante en su vida y ella misma reconoce que le gustaría desarrollar su carrera profesional dentro de este sector.
Su debut en el Baile de Debutantes de París confirmó esa sensibilidad estética. Desde entonces apuesta por vestidos de líneas limpias, joyas espectaculares y una elegancia muy clásica, heredada en gran parte de su madre.
Una aristocracia que ya no responde a un único estilo
Si algo define a esta nueva generación es precisamente la ausencia de reglas. Ya no existe una única forma de vestir dentro de la aristocracia española. Algunas miran hacia Londres, otras hacia París, otras recuperan el legado familiar y otras abrazan las tendencias más actuales. Todas comparten, sin embargo, una misma idea: la elegancia ya no consiste en construir una identidad propia. Y esa libertad es, probablemente, el mayor cambio que ha vivido la jet set española en las últimas décadas.












