Esta mañana arrancaba, de manera oficial, el viaje de Estado de los emperadores Naruhito y Masako de Japón por los Países Bajos. Es la primera visita al país desde su entronización y, aunque llevan ya varios días disfrutando de la compañía de los reyes -este fin de semana vieron los cuatro juntos el partido del Mundial que enfrentó a las selecciones de Países Bajos y de Japón-, ha sido hoy cuando Guillermo y Máxima de Holanda les han dado oficialmente la bienvenida. Un acto en el que la reina se ha decantado por un llamativo vestido verde cubierto de pétalos en relieve. Pero el momento más esperado del viaje ha tenido lugar esta noche: un banquete de Estado, en honor de los emperadores, celebrado en el Palacio Real de Ámsterdam, que ha supuesto, además, el debut de la princesa Ariane en un acto de estas características.
Máxima de Holanda apuesta por un vestido con transparencias
Suele ser una de las royals que más arriesga con sus looks, pero también una de las más admiradas. En esta ocasión, Máxima de Holanda se ha decantado por un vestido con transparencias en la parte superior que dejaba a la vista sus hombros y parte del escote, creando una silueta muy favorecedora. El vestido, con un marcado patrón geométrico, plateado en la parte superior, va virando poco a poco hacia el nude, el mismo color elegido para sus zapatos, unos salones de corte clásico que siempre funcionan bien. Se trata de un diseño holandés, concretamente un nuevo vestido de Iris van Herpen (Máxima ya tenía dos en su vestidor).
Como era de esperar, la reina de los Países Bajos ha llevado su melena rubia recogida en un moño con raya a un lado, un peinado que queda especialmente bien con las tiaras, ya que les cede el protagonismo, al tiempo que deja visibles los pendientes. En esta ocasión ha llevado una de las piezas más imponentes y legendarias del joyero de los Van Orange, la tiara Estuardo. En su centro se encuentra el diamante Estuardo, una piedra azulada de casi 40 quilates que perteneció originalmente a la monarquía británica. Fue un regalo de Guillermo III de Inglaterra a su esposa María II en 1690 y, tras su muerte, regresó a los Países Bajos, donde pasó a convertirse en símbolo del linaje Orange-Nassau.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, el diamante fue desmontado y reutilizado en diferentes joyas: broches, colgantes y, finalmente, en un espectacular collar. En 1898, la reina Emma encargó al joyero Eduard Schürmann una gran parure para su hija, la reina Guillermina, con motivo de su investidura. Así nació la tiara Estuardo, coronada por el famoso diamante y diseñada con seis secciones graduadas, scrolls y elementos florales, todos desmontables. Las piezas pueden transformarse en pendientes, broches o collares, una característica muy apreciada por la realeza neerlandesa. Ha sido llevada por varias reinas, aunque curiosamente Beatriz nunca fue fotografiada con ella. En 2018, Máxima la recuperó en una versión sin el diamante central, demostrando que incluso sin su piedra más famosa sigue siendo imponente.
La princesa Ariane debuta con un vestido rojo asimétrico
Era uno de los looks más esperados de la velada, ya que la princesa Ariane participaba esta noche por primera vez en un banquete de Estado. Para una ocasión tan especial, ha elegido el rojo, un color que, a nivel psicológico y emocional, transmite energía, pasión, poder y fuerza. Es, además, uno de los tonos más favorecedores según la ciencia. Por eso no sorprende que sea el preferido de muchas invitadas para sus eventos y de innumerables royals para asistir a actos que requieren una mayor presencia.
Su vestido, largo hasta los pies, se ajustaba con suavidad a su silueta y dejaba a la vista su hombro izquierdo gracias a la asimetría del escote. El derecho, adornado por un drapeado con forma de flor, daba un toque especial a un vestido sencillísimo, pero muy acertado. Se trata de una prenda obra de Safiyaa, una exclusiva firma londinense, fundada en 2011 por Daniela Karnut.
Ella, al contrario que su madre y su hermana Amalia, ha optado por llevar la melena suelta, aunque colocada detrás de las orejas para dejar a la vista los espectaculares pendientes con los que ha combinado la tiara. En este caso, se trata de la tira de diamantes de la reina Emma. El rey Guillermo la encargó para su esposa, que había elegido entre una selección de diseños presentados por Royal Begeer. No llegó exactamente en la ocasión que esperaban, porque por desgracia estuvo lista en 1890, cuando el Rey falleció. Pero con todo, la tiara fue utilizada por su esposa, por su hija, la reina Guillermina, y ahora por sus parientes.
La diadema cuenta con tres grupos centrales de diamantes, cada uno con una gran piedra central rodeada de ocho piedras ligeramente más pequeñas, creando así una suerte de motivos florales. Cada uno de ellos está envuelto en un tulipán de diamantes y separado por un diamante, que continúa la trama hacia los extremos. Originalmente, la tiara fue diseñada para ser usada sin o con las cinco estrellas de diamante que la reina Emma recibió como regalo de boda, pero la reina Guillermina parece ser la última que ha lucido la opción más recargada con el ornato de la parte superior.
Encaje y un favorecedor escote bardot para Amalia de Holanda
No es la primera vez que vemos a la princesa Amalia elegir el burdeos para una cita importante. Lo llevó en 2023 para acudir a la boda del príncipe Hussein, heredero al trono de Jordania, y la arquitecta Rajwa Al Saif. En aquella ocasión estrenó un diseño de Jan Taminiau y hoy ha vuelto a decantarse por ese tono, aunque con un diseño muy distinto. La primogénita de los reyes de Holanda ha elegido un vestido con un favorecedor escote bardot y el cuerpo entallado.
La Princesa ha lucido la tiara Mellerio de rubí, una de las más imponentes y una de las que más gustan a Máxima de Holanda. Esta pieza data de 1889, cuando fue encargada a la famosa joyería francesa Mellerio dits Mellier. El ensamble original, regalo a la reina Emma de su marido, el rey Guillermo III, era mayor e incluía pulsera, dos broches, un abanico de rubíes y un collar.
Aprovechando que el escote quedaba despejado, Amalia ha decidido llevar esta última pieza, el fabuloso collar tipo choker que también forma parte del conjunto. Eso sí, en un primer momento parecía jugar al despiste con esta joya, ya que la forma en que está colocada (con los rubíes en un lateral en lugar de en la parte central, como suele ser habitual) hacía pensar en otro diseño. Para contrarrestar la opulencia tanto del collar como de la tiara, Amalia ha preferido llevar unos pendientes más discretos, compuestos por un rubí central bordeado por una orla de diamantes.









