Dicen que su vestidor es el más colorido de los palacios europeos y ella se encarga de demostrarlo con cada aparición pública. Y es que si algo ha demostrado Máxima de Países Bajos durante los más de doce años que lleva en el trono junto a Guillermo Alejandro, es que no teme a los tonos vibrantes ni a los estampados. No hay combinación que se le resista por imposible que parezca y así lo ha dejado claro este jueves en Ámsterdam.
La reina de los neerlandés ha recibido, junto a su esposo, al emperador Naruhito de Japón y a la emperatriz Masako, que se encuentran de visita oficial hasta el 19 de junio. Una cita que ha tenido lugar tan solo un día después del viaje exprés que la monarca tuvo que hacer el miércoles a Londres y que ha comenzado con una ceremonia de bienvenida en la plaza Dam.
Desafiando al día gris con el que ha amanecido la capital, la reina Máxima ha puesto su nota de color gracias a su elección de estilo, estrenando un vestido verde lima de silueta midi y corte evasé, que destaca por una construcción muy trabajada en relieve. Cuenta con pequeñas aplicaciones superpuestas que parecen los pétalos de una flor y recorren toda la prenda creando una textura densa y tridimensional.
Los medios neerlandeses han atribuido esta creación a una colaboración entre Natan y el artista argentino Pablo Piatti. La firma belga es una de las favoritas de la reina Máxima, pero este diseño tiene un significado especial. Y es que, al igual que en 2021, cuando lució otra creación pintada a mano de Piatti durante un acto oficial, vuelve a apostar una vez más por la combinación de alta costura y arte contemporáneo, con un guiño a sus raíces, ya que ella también nació en Argentina y comparte con el artista ese vínculo.
Es habitual ver a la esposa del hijo de la reina Beatriz enfundarse en diseños en colores vitamina, de hecho, el verde lima es uno de sus preferidos, capaz de iluminar su rostro, pues encaja muy bien en su colorimetría.
En esta ocasión, Máxima ha completado el estilismo con una serie de accesorios que rebajan la intensidad de su vestido. Ha optado por unos pendientes de perlas también con detalles en verde lima, unos zapatos de tacón con paneles de transparencias —se trata del modelo Plexi, de Gianvito Rossi— y una diadema ancha en color blanco, a juego con la chaqueta ligera que se ha puesto.
La visita de los emperadores Naruhito y Masako a los Países Bajos se enmarca en una relación diplomática de larga tradición entre ambos países, que mantienen vínculos oficiales y cooperación institucional desde hace décadas. Japón y Países Bajos comparten además una historia de intercambio que se remonta al siglo XVII, cuando los neerlandeses fueron uno de los pocos países europeos con presencia comercial en Japón durante el periodo de aislamiento del país, lo que sentó las bases de una relación que hoy se traduce en visitas de Estado y en una cooperación estable en distintos ámbitos entre ambas naciones.
En este contexto, la elección de Máxima no es casual. La reina suele cuidar especialmente sus estilismos en este tipo de encuentros, donde la moda se convierte también en un lenguaje diplomático. Su apuesta por un diseño de fuerte carga visual, pero al mismo tiempo elegante y contenido en la silueta, encaja con esa idea de equilibrio entre cercanía y protocolo. El look ha generado, además, interés por su conexión con el arte contemporáneo argentino.








