Dos princesas con un mismo look, una reina con vestido reciclado y tiaras históricas: las anécdotas de las invitadas a la boda de Hussein de Jordania
Repasamos las curiosidades más llamativas tanto del estilismo nupcial de la novia, como de las 'royals' que asistieron a este espectacular enlace, que tuvo lugar hace justo tres años
Hace hoy justo tres años que el príncipe Hussein, heredero al trono de Jordania, y la arquitecta Rajwa Al Saif se dieron el 'sí, quiero' en una gran ceremonia a la que asistieron numerosos miembros de la realeza europea. El heredero al trono, hijo mayor de los reyes Abdalá y Rania, y la arquitecta saudí —en la actualidad ya son padres de una niña que nació en 2024 — celebraron su boda en el Palacio de Zahran, ante la atenta mirada de unos 140 invitados, entre los que se encontraban miembros de la realeza de todo el mundo.
Rajwa Al Saif y el príncipe Hussein durante la ceremonia
La novia llegó un Rolls-Royce Phantom V de 1968 que fue hecho a medida para la difunta reina Zein al-Sharaf, bisabuela de quien ahora es su marido. Al bajarse del coche, reveló su vestido de novia, un diseño de escote asimétrico, con manga larga y silueta ceñida, firmado por Elie Saab. Una creación que destacaba por el drapeado en la zona del torso y una imponente cola troquelada y decorada con perlas, de varios metros de longitud y con acabado redondeado. Acompañó su estilismo nupcial con un sencillo velo con detalles florales. En total, el vestido contaba con 550 pétalos, seis kilos de perlas, cristales y cuentas.
El segundo vestido de Rajwa Al Saif fue un diseño con flores en 3D de Dolce & Gabbana
Tras el enlace religioso, tuvo lugar un banquete de celebración en el que las asistentes se cambiaron de ropa y protagonizaron un auténtico desfile de vestidos de gala, tiaras y joyas de ensueño. Además, hubo varias curiosidades de moda destacadas, desde vestidos repetidos hasta diseños transformables y nuevas firmas. Hoy recordamos las más destacadas.
La heredera al trono sueco optó por el color más buscado de aquel momento entre royals y expertas en moda, el fucsia al más puro estilo Barbie. Estrenó un precioso vestido de Safiyaa con cuello redondeado, falda acampanada hasta el suelo y capa con efecto cola que recordaba inevitablemente a Meghan Markle, quien lo llevó en azul durante su gira por Oceanía en 2018, cuando acababa de anunciar su primer embarazo.
La princesa de Gales estrenó un impresionante vestido de Jenny Packham cuajado de lentejuelas y cristales en rosa empolvado, un diseño que, a pesar de ser nuevo, habíamos visto anteriormente, ya que también lo tiene en verde esmeralda, y lo estrenó durante su visita oficial a Pakistán en octubre de 2019. Además, no es la única royal que se rindió ante esta brillante pieza, ya que Mary de Dinamarca posó con él en los retratos tomados en febrero de 2022 con motivo de su 50 cumpleaños.
En los últimos años, hemos podido comprobar cómo la primogénita de los reyes Máxima y Guillermo Alejandro ha heredado el gusto por la moda de su madre, pero hasta el citado enlace no había estrenado ninguna pieza del que es el diseñador preferido de la Reina para las citas especiales: Jan Taminiau. Lució una creación de organza roja decorada con motivos de hojas en georgette y encaje que acompañó de la tiara Pavo real, la cual también lucía por primera vez.
La elección de Máxima de los Países Bajos tampoco se quedó atrás, y es que lució un impresionante vestido bordado junto a una de sus tiaras preferidas. Bautizada como Estuardo, está considerada como la joya de más valor en la colección real holandesa y su origen se remonta a 1690, siendo un regalo del rey Guillermo III a su esposa, María Estuardo. Sin embargo, en aquella ocasión Máxima prefirió prescindir del diamante desmontable de casi 40 quilates que sí le vimos durante su visita a Reino Unido en 2018.
La princesa Beatriz de York estrenó un diseño de Reem Acra para esta cita tan especial. Se trataba de un modelo de cuello perkins, manga larga con volantes y falda acampanada confeccionado en un tejido satinado y embellecido con adornos de cristales brillantes sobre el pecho que generó una curiosa anécdota ya que no fue la única que llevó en esta boda. La princesa Aisha de Jordania escogía exactamente el mismo vestido, aunque en su caso se lo ponía para la celebración religiosa en lugar de para el banquete.
La reina Mary de Dinamarca volvió a demostrar su compromiso con la sostenibilidad y, a la vez, con las tendencias, al darle una nueva vida a uno de sus vestidos de gala preferidos. Se trataba de una pieza de Jesper Høvring confeccionada en un tejido vaporoso en tono verde agua que ha lucido de tres formas diferentes: con escote de tul, con corte asimétrico y, en este caso, con una nueva capa bordada. De esta forma, demostraba que es posible estrenar imagen sin tener que comprar un nuevo vestido.
La heredera al trono belga asistía junto a su padre, el rey Felipe, y escogía un delicado vestido de Armani Privé primavera/verano 2023 caracterizado por su patrón geométrico y sus marcadas transparencias. Para hacerlo más adecuado para una cita tan elegante como esta, se le modificó agregando un slip dress a tono debajo.
Otra de las invitadas que modificó un vestido de pasarela para asistir al banquete fue la propia madre del novio. La Reina se decantó por un vestido-capa de la colección Alta Costura primavera/verano de Elie Saab al que añadió una manga para evitar enseñar el brazo.
Para la ceremonia religiosa, Rania escogió un vestido de la colección de Alta Costura Otoño/Invierno 2022-2023 de la firma Dior. Curiosamente, a esa misma línea pertenecía el look que llevó el pasado mayo en la boda de su hija Iman, de hecho, ambos diseños desfilaron uno detrás de otro sobre la pasarela en París en julio de 2022.
La reina Sofía llevaba nueve años sin lucir tiara, concretamente desde verano de 2014, cuando llevó la Flor de Lis en una cena de gala en el Palacio Real. Para esta boda, eligió la bautizada como tiara Niarchos, una muy especial puesto que no se trata de una de las joyas de pasar sino que es de su propiedad, puesto que se la regaló Stavros Niarchos, el armador griego de quien recibe su nombre. Originalmente era un collar de rubíes y diamantes perteneciente a la casa Van Cleef & Arpels, y así lo lució en varias ocasiones doña Sofía, hasta que decidió transformarlo.
Tanto la tiara de Rajwa como la de su suegra, Rania de Jordania, estaban realizadas en oro blanco y diamantes y decoradas con versos del corán que alaban a Alá. En la de la novia, podía leerse "Rajwatum min Allah", lo que se traduce del árabe como "Esperanza de Dios".