La reina Máxima ha retomado este martes su agenda institucional con motivo de la visita de Estado del presidente federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier y su esposa, Elke Büdenbender, a los Países Bajos, que ha comenzado esta mañana y se extenderá hasta el próximo jueves. Este viaje busca reforzar la relación entre ambos países, socios clave tanto a nivel económico como político, y da continuidad a la que los reyes neerlandeses realizaron a Alemania en 2021.
Tras una jornada de actos oficiales en Ámsterdam, que ha incluido la ceremonia de bienvenida en la plaza Dam, visitas institucionales y encuentros con diferentes colectivos, la agenda culmina esta noche con el tradicional banquete de Estado en el Palacio Real de Ámsterdam. La cena ha estado presidida por los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, y ha contado, además de con la presencia del presidente alemán y su esposa, otros miembros de la familia real neerlandesa, entre ellos, la princesa Amalia, futura reina del país.
Un romántico vestido bordado
La Reina ha recuperado un espectacular vestido rosa empolvado firmado por Jan Taminiau, uno de los diseñadores con los que mantiene una relación más estrecha desde hace años. La pieza, creada a medida para ella, destaca por su exquisito trabajo artesanal, con delicados bordados de flores y aves y un minucioso entramado de pedrería que aporta luz y profundidad al diseño. Como curiosidad, Taminiau se inspiró en los motivos decorativos de una de las estancias del Palacio Huis ten Bosch, residencia oficial de los reyes de los Países Bajos, convirtiendo el vestido en una auténtica obra de arte llevada a la moda.
La primera vez que se lo vimos fue en septiembre de 2015, y, dos años después, se lo puso en la celebración del 80 cumpleaños de los reyes Harald y Sonia de Noruega. Cuenta con un favorecedor escote barco que despeja la clavícula, corte a la cintura y falda vaporosa en línea 'A' confeccionada a base de capas de gasa que aportan ligereza, así como una imagen etérea y delicada.
La imponente tiara de zafiros
Reflejando la mayor majestuosidad y riqueza de la Casa Real neerlandesa, las joyas que ha llevado Máxima aportan una imagen regia e impresionante. Coronando su cabeza, la actual Reina eligió una emblemática tiara que data de 1867. Diseñada en sus orígenes por la joyería parisina Mellerio dits Meller, fue adquirida por el rey Guillermo III en 1881. Él quiso que este tesoro fuera un regalo para su esposa, la reina Emma. Dicha creación se confeccionó con 31 zafiros de Cachemira y 655 diamantes de Sudáfrica. Especialmente, llama la atención el zafiro central de 44 quilates que, en su origen, era un broche. Al estar confeccionada con la técnica pampille en tremblat, los diamantes brillan aún más, pues tiene ligero movimiento. Ha llevado unos espectaculares pendientes colgantes y brazaletes a juego.
El look para recibir a Elke Büdenbender
Esta mañana, los reyes Guillermo y Máxima han recibido al presidente federal de Alemania y a la primera dama en la plaza Dam, la céntrica plaza donde se erige majestuoso el Palacio Real. Para esta primera toma de contacto con sus invitados, la Reina ha hecho una oda a la primavera al apostar por las flores como nexo de unión entre distintas piezas de su look. Ha combinado una sencilla camisa blanca con una falda midi en tono nude con estampado botánico, todo de Natan, una de sus firmas preferidas.
Ha renunciado a sus habituales tonos vibrantes y llamativos en favor de una paleta más neutra, demostrando que también se puede configurar un estilismo original y llamativo mediante colores discretos. En su caso, ha elegido una rompedora pamela y un set de pendientes y collar de perlas que se han convertido en los protagonistas.










