PSICOLOGÍA DEL PODER

Jackie Kennedy y las gafas de sol como armadura de estilo: el accesorio con el que dominó la mirada del mundo


Gore Vidal le sugirió ocultar la mirada para esquivar a los fotógrafos, pero aquel gesto acabó definiendo una nueva forma de poder en la moda


Jackie Kennedy Onassis con camiseta de rayas y gafas de sol XL.
7 de mayo de 2026 a las 6:00 CEST

Las gafas de sol —qué accesorio más aparentemente trivial, casi frívolo— y, sin embargo, qué capacidad tienen para alterar el mundo que nos rodea. Hay en ellas algo de escudo antiguo, de armadura discreta: como el visor de un caballero medieval que permitía ver sin ser visto, o como aquellos velos de luto que, en otras épocas, protegían a las mujeres del peso de las miradas en medio del dolor. Cubrir los ojos es cubrir la emoción, interrumpir el acceso directo a lo que sentimos. Y en ese gesto mínimo —apenas un par de lentes oscuras— se activa una transformación silenciosa: cambia cómo nos perciben y, sobre todo, cómo nos sentimos. Jacqueline Kennedy Onassis lo entendió mejor que nadie. Sus gafas oversize, convertidas en seña de identidad tras el asesinato de su marido, John F. Kennedy, no eran solo una elección estética: eran una estrategia. Un modo de sostener la mirada del mundo sin tener que devolverla. Porque a veces, protegerse no consiste en desaparecer, sino en decidir qué parte de uno mismo queda fuera de foco.

Jackie Kennedy Onassis con camiseta de rayas y gafas de sol XL.© Getty Images

La psicología del “escudo”: anonimato, control y poder

Ocultar los ojos es mucho más que una cuestión estética. Desde la psicología social, las gafas de sol actúan como una barrera emocional y cognitiva. Los ojos son el principal canal de comunicación no verbal: revelan cansancio, inseguridad, tristeza o interés. Al cubrirlos, el individuo reduce su exposición y gana anonimato.

Este fenómeno —conocido como “social shield”— permite observar sin ser observado. En entornos saturados, como una gran ciudad o un evento público, esto se traduce en menos interacciones no deseadas y una menor carga cognitiva: el cerebro procesa menos estímulos, menos miradas, menos expectativas. El resultado es una sensación de control.

Jackie Kennedy con gafas XL.© Getty Images

A esto se suma la llamada enclothed cognition: lo que vestimos altera cómo pensamos y nos comportamos. Igual que un traje puede inducir autoridad, unas gafas oscuras pueden generar una percepción interna de seguridad, distancia o incluso poder. No es casualidad que figuras públicas —celebridades, políticos, artistas— recurran a ellas como herramienta de gestión de su imagen.

Jackie Kennedy Onassis con gafas de sol XL.© GTRES

Pero hay más. Las gafas también invierten la dinámica social: quien las lleva controla la percepción, porque su mirada queda oculta. Es una ventaja silenciosa. El rostro sigue ahí, pero incompleto. Y en ese vacío, el observador proyecta.

Jackie Kennedy con gafas XL.© Getty Images

Jackie Kennedy: estilo, estrategia y supervivencia 

Antes de convertirse en mito, Jackie Kennedy ya entendía la moda como lenguaje. Durante su etapa en la Casa Blanca, sus trajes, sombreros pillbox y siluetas pulidas definieron una nueva feminidad sofisticada. Pero fue después, en su vida como Jacqueline Kennedy Onassis, cuando sus gafas adquirieron un significado más profundo.

Jackie Kennedy Onassis con gafas de sol XL.© Getty Images

Se dice que el escritor Gore Vidal le sugirió usar gafas de sol de gran tamaño como estrategia para protegerse del acoso mediático. Y funcionó. Modelos de casas como François Pinton, Nina Ricci o Maison Bonnet —muchos con forma de mariposa, redondeados y de gran tamaño— cubrían buena parte de su rostro, dificultando la lectura emocional.

Jackie Kennedy con gafas XL.© GTRES

Aquellas gafas construyeron una identidad. La silueta “Jackie O” —gafas XXL, pañuelo de Hermès, gesto sereno— se convirtió en un uniforme de elegancia distante. Un equilibrio perfecto entre presencia pública y retirada emocional.

El modelo Spa.2 de François Pinton, por ejemplo, con su puente en forma de silla de montar y lentes degradadas, era pura arquitectura facial. Pensado para dominar el rostro sin invadirlo, permitía a Jackie mantener su imagen intacta mientras se protegía del mundo.

Jackie Kennedy con gafas XL en Londres.© Getty Images

De accesorio a símbolo: lo que Jackie cambió para siempre

Las gafas de Jackie no solo respondían a una necesidad personal; redefinieron el papel del accesorio en la moda. Hasta entonces, eran funcionales o decorativas. Con ella, se convirtieron en herramienta psicológica y narrativa. Su influencia fue inmediata. Las gafas oversize pasaron a simbolizar sofisticación, misterio y poder. Pero también algo más sutil: la capacidad de elegir cuánto de uno mismo mostrar. Ese gesto —ocultar sin desaparecer— es profundamente moderno. Y explica por qué, décadas después, seguimos replicándolo.

Jackie Kennedy con gafas XL.© GTRES

Hoy: entre la exposición constante y la necesidad de desaparecer

En una era dominada por la sobreexposición —redes sociales, cámaras, vigilancia constante— las gafas de sol siguen cumpliendo esa función de armadura. No solo protegen de la luz; filtran la realidad.

Jackie Kennedy con gafas XL.© GTRES

En el metro, en una terraza o caminando por la ciudad, actúan como una frontera invisible. Reducen el ruido social, suavizan el entorno y permiten, aunque sea por unos minutos, desconectar del papel que desempeñamos ante los demás.

Sin embargo, como toda armadura, tienen un precio. El exceso de protección puede limitar la conexión genuina. Ocultar los ojos es también limitar el vínculo. Quizá por eso resultan tan fascinantes: porque se sitúan en ese equilibrio entre defensa y expresión. Entre esconderse y mostrarse. Jackie Kennedy lo entendió y convirtió un accesorio cotidiano en una herramienta poderosa. 

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