ANATOMÍA DE UN LOOK

Recordamos el look de Jackie Kennedy en la boda de su hija: "Supo cumplir con el protocolo sin olvidar lo más importante"


Elogió un vestido verde menta para el enlace de su hija con Edwin A. Schlossberg en julio de 1986


Jackie Kennedy en la boda de su hija, Caroline Kennedy© Getty Images
Regina NavarroCoordinadora de ¡HOLA! Novias
22 de marzo de 2026 a las 12:30 CET

El 19 de julio de 1986, Caroline Bouvier Kennedy y Edwin A. Schlossberg se dieron el 'sí, quiero' en la pequeña iglesia de Cape Cod, en la península de Massachusetts, donde los Kennedy poseen varias residencias. A pesar de los esfuerzos de Jackie Onassis por mantener el evento en privado, más de 2.000 personas acudieron a la iglesia para ser testigos de este importante acontecimiento en la vida de la familia, y las cámaras lograron captar la llegada de los invitados y los novios.

Caroline B. Kennedy y Edwin A. Scholossberg en el día de su boda. © Getty Images
Caroline B. Kennedy y Edwin A. Scholossberg en el día de su boda.

Tal como explicaba la crónica que The New York Times publicó junto a una fotografía de la pareja, el senador de Massachusetts Edward M. Kennedy, tío de la novia, fue el encargado de acompañarla hasta el altar. Y fue a su llegada al templo cuando se descubrió el secreto mejor guardado, su vestido de novia. Un diseño que no firmaba una reconocida firma nupcial, sino una afamada diseñadora (la favorita de su madre) que todavía no contaba con experiencia en ese sector: Carolina Herrera

A petición de Jackie, la diseñadora venezolana aceptó crear el vestido para la boda de su hija. El resultado fue una prenda que pasaría a la historia y que llamó tanto la atención que, al año siguiente, Carolina Herrera lanzó su primera colección de novias. 

Pero ese no fue el único vestido que la diseñadora creó para el gran día. Tal como publicaba la crónica citada anteriormente, Carolina Herrera firmó los trajes que lucieron su dama de honor, Maria Shriver, y su madre. Conocida de sobra por su elegancia, Jackie se decantó por un vestido verde menta que tenía tanto los hombros como la cintura bien marcados; un detalle que estilizaba mucho la silueta. El diseño, minimalista y muy atemporal, se complementaba con unos vistosos pendientes de gran tamaño, zapatos beis de tacón cómodo y unos guantes blancos, un accesorio especialmente llamativo para una boda celebrada en julio.

Jackie Kennedy junto a su cuñado, Edward M. Kennedy© Getty Images
Jackie Kennedy junto a su cuñado, Edward M. Kennedy

Los guantes se convirtieron en su firma durante los mil días de la presidencia de su marido, el presidente John F. Kennedy. Los utilizaba en cenas de Estado o visitas oficiales a casas reales europeas. Jackie tenía manos que ella consideraba "grandes" o "poco delicadas", y el uso de guantes blancos le ayudaba a crear una línea visual más estilizada y elegante. A partir de finales de los años 60 y durante los 70 y 80, Jackie abandonó casi por completo los guantes largos. Su estilo evolucionó hacia el effortless chic, pero cuando llegó la boda de su hija, decidió recurrir de nuevo a este accesorio.

Sobre si su elección cumplía o no con el protocolo, la respuesta es sí. Aunque la boda se celebró en pleno verano, las normas de etiqueta dictan que este complemento se puede utilizar a lo largo de todo el año. Eso sí, "en los meses más calurosos hay que recurrir a tejidos como satén, crepé o gasas y materiales semitransparentes", tal como explica el diseñador Jesús Sanmartín, creador del atelier que lleva su apellido.

Jackie Kennedy en la boda de su hija, Caroline Kennedy© Getty Images
Jackie Kennedy con un favorecedor vestido verde menta

Lo más llamativo es que, pese a que han transcurrido 40 años de aquella boda, el look de Jackie Kennedy continúa inspirando a muchas madres de novia hoy en día. El porqué nos lo explica Lucía Hernández, subdirectora de ¡HOLA! Novias. "El vestido que eligió para la boda de su hija era acorde a la época, el protocolo y el papel que desempeñaba en la boda (el de madre de la novia). El largo por la rodilla era el más adecuado en aquel entonces y, aunque hoy en día es más habitual encontrar diseños de corte midi, sigue siendo una apuesta segura. En cuanto a colores, también estuvo acertada: el verde menta del vestido y el amarillo pastel del clutch son perfectos para una boda de verano. Para equilibrar el look —algo en lo que Jackie era experta—, se aseguró de que el resto de accesorios fueran en tonos neutros".

Pero quizá lo que mejor supo hacer fue cumplir con el protocolo sin olvidar lo más importante: "el vestido debe favorecer a la mujer que lo lleva y realzar su silueta de una forma elegante. Lo logró gracias a detalles como las hombreras, las mangas —que siempre deben ser francesas o largas— y la cintura. En definitiva, Jackie era una experta en encontrar la armonía en el look, arriesgando en algunos aspectos, como el color o el diseño, y equilibrando con otros detalles más discretos, como los zapatos o, incluso, el peinado".