La agenda de la realeza europea no da tregua, y entre las reinas que saben coronar cómo coronar intensa jornada de compromisos, encontramos a Máxima de Países Bajos. Este martes 5 de mayo, los neerlandeses pusieron el broche de oro a la festividad de la Liberación Nacional en el tradicional concierto que pone fin las actividades. A pesar de la solemnidad de la cita, todas las miradas se detuvieron en la impecable elección de vestuario de la Reina. Un conjunto que, además de confirmar la combinación cómoda y elegante que nos acompañará apenas suban las temperaturas, nos desvela un secreto de alta joyería: unos pendientes únicos en el mundo que huyen de la ostentación tradicional y cuyo valor es incalculable.
Ni vestido ni camisa: Máxima de Holanda apuesta por la blusa-capa
El escenario de este despliegue de estilo ha sido el icónico Concierto de la Liberación, el gran evento que marca la clausura oficial de las celebraciones de la Liberación Nacional. Como dicta la tradición, la velada musical se celebró en un entorno idílico, al aire libre, en las inmediaciones del río Amstel y con la imponente fachada del Teatro Real Carré de Ámsterdam como telón de fondo.
Para esta cita ineludible, Máxima se ha decantado por un atuendo de silueta relajada que pone en valor ese lema de estilo que ella siempre busca recordarnos: la comodidad no es enemiga de la elegancia. La reina de Países Bajos confió en la línea de costura de su firma de cabecera, Natan, apostando por el contraste de volúmenes con una blusa rosa salmón, rematada por una vaporosa capa translúcida estilo poncho, y unos pantalones fluidos de pernera ancha y caída recta en un favorecedor color terracota.
Joyas artesanales y pendientes irrepetibles
Y la selección de colores no fue casual. El rey Guillermo Alejandro quiso homenajear a su mujer luciendo una corbata estampada exactamente en el mismo tono pastel de la blusa. Aunque el verdadero plato fuerte del look de Máxima residía en sus complementos, que -como bien sabemos- es un sector del armario que la argentina ha explorado a profundidad desde que asumió el trono de Países Bajos.
Fiel a su amor por los accesorios XXL, elevó el conjunto con un vistoso collar de grandes cuentas esféricas en tonos ámbar y marrón oscuro, a juego con un original bolso de mano estructurado de carey, de la marca Cult Gaia, que se adorna con las mismas cuentas esféricas.
Sus pendientes, aunque parezcan parte del set, pertenecen a la exclusiva joyería alemana Hemmerle, la cual se caracteriza por alejarse de los diamantes y las gemas para mezclar materiales inusuales (como el cobre que enmarca las piedras que luce la Reina) y crear piezas sutiles, pero sumamente especiales.
Como cada diseño de Hemmerle se produce una sola vez en la vida, Máxima tiene el absoluto privilegio de lucir una joya irrepetible, y el resultado final es un estilismo de diez que nos recuerda por qué su vestidor sigue siendo uno de los más fascinantes del mundo.









