Los amantes de los relojes de lujo tienen una cita imprescindible en Ginebra, donde se celebra estos días la feria Watches and Wonders 2026. Un evento donde la Alta Relojería se convierte en la protagonista, en el que las grandes firmas presentan sus últimas creaciones, combinando innovación técnica, diseño y herencia. Así lo hace este año TAG Heuer, centrando su propuesta en un icono indiscutible: el TAG Heuer Monaco, que en esta ocasión la compañía suiza se ha propuesto reinventar desde dos perspectivas muy diferentes.
Con la presencia del actor Patrick Dempsey, embajador de la firma, han presentado el nuevo TAG Heuer Monaco Chronograph en tres colores, y el TAG Heuer Monaco Evergraph, disponible en dos versiones y dotado de una complicación especialmente técnica y precisa que hace de este reloj una pieza única.
Un diseño icónico que evoluciona
Hablar del Monaco es hacerlo de uno de los diseños más reconocibles de la relojería. Desde su lanzamiento en 1969, con su caja cuadrada y la característica corona a la izquierda —detalle que en un principio era una necesidad técnica y terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad—, este modelo ha representado una forma distinta de entender el diseño relojero.
En esta edición, la firma presenta el nuevo Monaco Chronograph, una evolución que apuesta por refinar el original sin perder su esencia. La caja, ahora en titanio de grado 5, se ha rediseñado para mejorar la ergonomía, con líneas más suaves que se adaptan mejor a la muñeca y refuerzan su comodidad. En su interior incorpora el calibre automático TH20-11, desarrollado por la casa, que ofrece hasta 80 horas de reserva de marcha (es decir: permite que funcione durante más de tres días aunque no se lleve puesto).
Se presenta en tres versiones que reflejan distintas facetas del modelo: el clásico azul inspirado en el original, un verde oscuro que remite al universo del motor y una versión negra con detalles en oro rosa que aporta un aire más elegante
Cuando la técnica marca la diferencia
Si el Monaco Chronograph representa la evolución, el Monaco Evergraph simboliza el salto. En este caso, TAG Heuer lleva su savoir-faire un paso más allá con una propuesta que se acerca a la Alta Relojería más experimental. Este modelo introduce el calibre TH80-00, un movimiento nuevo que redefine el funcionamiento tradicional del cronógrafo y en el que la compañía ha estado trabajando durante cinco años. Su principal novedad está en el uso de componentes flexibles que sustituyen los mecanismos clásicos, permitiendo un accionamiento más preciso y constante.
También su diseño refleja este enfoque contemporáneo: la esfera transparente deja a la vista el movimiento, creando un efecto casi suspendido, mientras que la caja de 40 mm en titanio refuerza esa estética técnica. Se presenta en dos versiones: una con notas azules que mira al pasado del modelo y otra en negro con detalles rojos, que conecta con su ADN más deportivo.









