El pueblo de Lola Índigo a pocos kilómetros de Granada al que puedes escaparte: senderismo, experiencias 'gastro' y mucha historia


Aprovechando el nuevo festival lanzado por la cantante en su tierra, recorremos algunos de las localidades más bonitas de la zona


Lola Índigo y su pueblo Huétor Tájar (Granada)© Getty Images,¡HOLA!
28 de mayo de 2026 a las 13:34 CEST

Lola Índigo lanza GRX La Feria, un nuevo macrofestival de música urbana y folclore andaluz que celebra la cultura, las raíces y, por supuesto, la escena musical de Granada este próximo sábado 30 de mayo. Y lo hace precisamente allí, en el Cortijo del Conde, un lugar donde se concentran muchas celebraciones multitudinarias en la ciudad. 

Sin embargo, a muy pocos kilómetros de Granada, tienes pueblos y rincones que estoy segura aún te quedan por descubrir, mucho más tranquilos, pero realmente preciosos. Uno de ellos, por ejemplo, es el propio pueblo de la cantante, Huétor Tájar, en el Poniente Granadino, una región situada en el sector más occidental de la provincia.

Así que, una vez termines de disfrutar de las actuaciones de artistas como Pepe y Vizio, Vera GRV o Sita, de sus casetas y su propuesta gastronómica, puedes coger el coche y perderte en sus alrededores. Son el plan perfecto para hacer que los decibelios bajen y relajarte. No te preocupes, porque yo te hago la ruta.

Huétor Tájar, raíces árabes y conexión total con la tierra

Vista del paisaje agrícola de la localidad a través de la ventana de uno de sus edificios históricos© Ayuntamiento Huétor Tájar
Vista del paisaje agrícola de la localidad a través de la ventana de uno de sus edificios históricos

Huétor Tájar es un pueblo discreto en el que te adentras en la Andalucía más rural. Con su bello paisaje agrícola siempre de fondo, aquí llegas para relajarte. La localidad es la herencia de las dos antiguas alquerías (lugares de moros, según las crónicas castellanas) que le dan nombre: Huétor y Tájara, esta última destruida en 1483. Aún así, siempre ha sido una zona poblada, ya que se asienta en la fértil vega creada por el río Genil, lo que convierte a este municipio en una zona perfecta para el cultivo. Y es que, la riqueza agrícola de la zona ha sido parte vertebradora de su historia.

De hecho, al acercarte a este pequeño pueblo granadino, tu camino se verá rodeado de huertas y cooperativas agrícolas, lo que hacen también que puedas saborear lo mejor de la gastronomía andaluza con productos de kilómetro cero. Uno de sus productos emblemáticos son los espárragos, que aquí tienen denominación de origen.

Una instantánea de una ruta de senderismo por la Vega del Genil pasando por Huétor Tájar© Ayuntamiento Huétor Tájar
Una instantánea de una ruta de senderismo por la Vega del Genil pasando por Huétor Tájar

Además de los espacios naturales, que son muchos y que te permiten disfrutar de diversas actividades al aire libre, como el senderismo o el cicloturismo, puedes realizar un relajado paseo por los puntos más destacados de la localidad, como el Torreón de Huétor, enclavado en pleno centro, o la Iglesia Parroquial, que conserva una torre mudéjar.

El Torreón de Huétor es uno de los pocos restos que quedan del sistema fortificado amurallado de la alquería de Huétor, mucho más grande e importante históricamente que la segunda. A pocos pasos, otra torre, esta vez reconvertida en el Centro de Interpretación del municipio: el Torreón Árabe, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), es una torre-fortaleza nazarí del siglo XIV que formaba parte de la red de torres vigía del antiguo Reino de Granada. Además, también tienes los restos de la antigua Fortaleza de Tájara, situada en el Caserío de Las Torres.

Por último, tenemos que hablar también de sus propuestas culturales, entre las que destacan La Feria Gastronómica del Espárrago en abril, la Feria de San Isidro en mayo y la Feria en Honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno, que congrega a toda la población con una gran cantidad de festejos.

Los tres pueblos más bonitos de sus alrededores: Alhama, Loja y Montefrío

Alhama: fortaleza histórica y vital de la Reconquista

Alhama (Granada), un pueblo situado sobre un enorme espolón rocoso sobre el que nacen sus pequeñas casas que se asoman al desfiladero que lo rodea© Shutterstock
Alhama (Granada), un pueblo situado sobre un enorme espolón rocoso sobre el que nacen sus pequeñas casas que se asoman al desfiladero que lo rodea

En esta caso, como en el anterior, fueron los árabes quienes le dieron nombre a este municipio: Alhama, de Al hammam, manantial caliente. Por ello, ya te puedes imaginar que sus aguas termales son conocidas desde la época de los romanos y un reclamo con el que llamar tu atención.

El pueblo se asienta sobre un desfiladero que ahora se ha convertido en un delicioso paseo y que debes recorrer si quieres llegar a los citados manantiales, cruzando puentes romanos del siglo I d.C. y dando un repaso a toda su historia. Adquiriendo importancia como una de las fortalezas históricas del reino nazarí de Granada, durante la Reconquista (722- 1492) fue una de las ciudades prioritarias que había que retomar. De hecho, se hizo en 1482, cuando Málaga fue en 1487 y Granada, aún más tarde, en 1492.

El entorno natural es envidiable, con el El Barranco de Alhama como protagonista, un cañón impresionante con el pueblo asentado en el lado occidental. También sus termas, construidas durante el periodo almohade y abiertas a visitas. En el exterior, sin embargo, se mantiene una piscina natural de agua caliente que brota a 42 ºC y se une posteriormente al río.

En cuanto a sus edificios históricos destacan el Castillo, construido sobre la antigua Alcazaba árabe y ahora reconocible por su muro rojo, el Hospital de la Reina, construido por los Reyes Católicos, la Casa de la Inquisición, la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias y la Iglesia Mayor de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación.

Loja: la ciudad del agua

Loja (Granada) desde el cielo, con una vista privilegiada de la Parroquia de San Gabriel© Shutterstock
Loja (Granada) desde el cielo, con una vista privilegiada de la Parroquia de San Gabriel

Situada en la parte más occidental de la provincia, Loja es también la puerta de entrada a la Andalucía oriental, enclavada en el valle que forma el río Genil entre la Sierra de Loja y el Monte Hacho. De ahí su riqueza histórica, monumental y medioambiental. De hecho, ha sido nombrado Conjunto Histórico Artístico

Su riqueza histórica se delata cuando descubres que Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, fue alcalde de la fortaleza de Loja entre 1508 y 1515. Su riqueza monumental llega con sus yacimientos arqueológicos, su Alcazaba o su Iglesia de la Encarnación, entre sus puntos más destacadas. Y, por último, su riqueza medioambiental es gracias a su ubicación privilegiada, con una gran diversidad de paisajes y una alta biodiversidad. Además, el agua es aquí absoluto protagonista, puesto que los manantiales son numerosos debido a una gran cantidad de filtraciones que aparecen por todas partes. 

Así, es recomendable dar un paseo por el centro histórico del municipio, empezando por el Mirador de Isabel I de Castilla, con una panorámica estupenda del casco histórico de Loja. Desde allí, puedes continuar por el Barrio Alto, uno de los más antiguos que tiene el municipio, pasear por la Plaza de la Constitución, donde se encuentran la Antigua Casa de Cabildos y el Palacio Narváez, que hoy en día es el Ayuntamiento.

Desde aquí, además, puedes comenzar muchas de las rutas de senderismo más bonitas de la zona, como la Ruta de los Infiernos, que te conducirá a lo largo de cuatro kilómetros hasta la Cueva Los Murciélagos y el Mirador de los Infiernos, con muchas cascadas saliendo a tu paso, o la Cruz del Periquete, a más de 1.000 metros de altitud.

Montefrío: frontera entre moros y cristianos

Una panorámica de Montefrío (Granada) con la Iglesia de la Encarnación como protagonista© Shutterstock
Una panorámica de Montefrío (Granada) con la Iglesia de la Encarnación como protagonista

La historia de Montefrío está irremediablemente unida al arco fronterizo que separaba el antiguo Reino de Granada y los territorios de dominio cristiano, adquiriendo una gran relevancia durante su época musulmana, aunque sus orígenes parecen viajar hasta la época fenicia. Una importancia que se manifiesta en la construcción de su fortaleza a mediados del siglo XIV. Sin embargo, la toma del municipio en 1486 produce cambios en la villa, pero sin desgastar su estatus.

Ahora bien, su entramado cambia. La antigua fortaleza musulmana es ahora ocupada por la curiosa Iglesia de la Encarnación, construida en estilo neoclásico, la antigua Ermita de San Sebastián o la propia ciudad y otras obras arquitectónicas que, a día de hoy, puedes visitar. Entre ellas, destacan el Antiguo Ayuntamiento (actual Casa de los Oficios), que fue mandado construir por D. Gil Bartolomé a finales del siglo XVI, el antiguo Hospital de San Juan de los Reyes, levantado en el año 1500 gracias a las donaciones de D. Juan de Carrión, escudero de los Reyes Católicos, o el Convento de Franciscanos de San Antonio, monumento de evidencia barroca.

Uno de sus enclaves más bonitos es la Iglesia de la Villa, dentro de las llamadas iglesias de las Siete Villas, todas obras de Diego de Siloé. En estilo gótico renacentista, es un edificio de una sola nave con tres capillas a cada lado, con el Centro de Interpretación en su interior y que podrás observar en lo más alto del municipio.