Del 18 al 20 de abril, se estará celebrando en Ginebra la reputada feria Watches & Wonders 2026, punto de encuentro para las casas históricas de la Alta Relojería, compradores expertos y prensa especializada que acude a conocer las novedades y los avances en esta rama del lujo. Para la ocasión, Vacheron Constantin ha decidido escribir un nuevo y fascinante capítulo de su línea Métiers d’Art en estrecha colaboración con el Museo del Louvre, una alianza que nació en 2019 para preservar y transmitir el arte.
La firma suiza nos propone un viaje a la Antigüedad a través de las obras maestras de cuatro culturas que sentaron las bases del mundo moderno: el Antiguo Egipto, el Imperio asirio, la Grecia clásica y el Imperio romano.
Cuatro ediciones muy exclusivas y con rigor histórico
El resultado de esta expedición cultural son cuatro modelos limitados a tan solo 15 piezas cada uno. Lo más sorprendente de este proyecto es la obsesión por la autenticidad histórica. Trabajando codo con codo con los conservadores del Louvre, los artesanos de Vacheron Constantin han replicado la estética de las obras originales y han utilizado piedras y materiales de la misma procedencia y naturaleza que los empleados hace miles de años.
Un rompecabezas de oficios ancestrales
La esfera de cada uno de estos relojes es una auténtica proeza técnica y estética, concebida como un puzle donde cada pieza debe encajar a la perfección sin alterar el trabajo de los demás artesanos. En el centro de la platina de oro se erige la efigie representativa de cada civilización, rodeada de ornamentos y frisos que resumen las artes decorativas de su época.
Para lograr este nivel de detalle, la firma relojera ha desplegado nueve oficios decorativos de extrema complejidad; entre ellos destacan la glíptica y la escultura, que consisten en el delicado arte de tallar piedras duras y darles volumen trabajando bajo un microscopio para crear figuras centrales hiperrealistas. A esto se suma el uso del micromosaico y la marquetería, basados en el ensamblaje de diminutas teselas de vidrio o finas láminas de madera y metales preciosos -a veces delimitadas por hilos de oro, como en la técnica cloisonné- para formar patrones llenos de textura.
El color y la profundidad se logran mediante el esmaltado y la pintura en miniatura, donde los polvos de cristal se funden a altas temperaturas para conseguir tonos y paisajes inalterables al paso del tiempo. Por último, el grabado y la doradura aportan el toque final a través de incisiones milimétricas sobre el metal y la aplicación de finísimas hojas de oro puro que dotan a la esfera de un brillo y contraste inigualables.
El corazón mecánico
Vacheron Constantin ha equipado estos modelos con su Calibre de Manufactura 2460 G4/2, un movimiento automático que elimina las tradicionales agujas centrales. En su lugar, la hora, los minutos, el día y la fecha se leen a través de cuatro discretas ventanillas situadas en la periferia de la esfera, cuyos discos cambian de color para integrarse con la decoración de cada modelo.
A pesar de su complejidad (consta de 237 componentes y ofrece 40 horas de reserva de marcha), el movimiento tiene un grosor de apenas 6,05mm. Avalado por el prestigioso Punzón de Ginebra, el reverso del reloj esconde un último tributo: a través del cristal de zafiro se puede admirar la masa oscilante, estampada con un exquisito grabado a mano de la icónica fachada oriental del museo del Louvre.











