De pequeña creía ser huérfana y cubo en mano se paseaba por su casa ante la estupefacción de sus padres que no entendían qué le había dado a la niña con eso de fregar el suelo a todas horas. Pues aquello que parecía solo un juego (en realidad, soñar con ser Annie) fue el germen del presente de Belén Écija. Al principio, el cartel de hija de puede pesar como una losa, pero hoy está recogiendo lo que ha sembrado con esfuerzo y trabajo.
En pocas semanas ha estrenado dos películas, El vestido, primer proyecto cinematográfico donde trabaja junto a su madre, Belén Rueda —ya habían coincidido en la serie La Agencia interpretándose a sí mismas— y Aves de corral, ópera prima de Antonio Vicent, que llegó a los cines el pasado 6 de marzo, donde interpreta un papel muy diferente a lo que ha hecho hasta ahora.
Un reto con el que sube un nuevo peldaño consolidando paso a paso su carrera en un mundo que no lo pone nada fácil. ¿Era inevitable que, con unos padres como Daniel Écija y Belén Rueda, fuera actriz? Quizá sí, pero ha luchado. "Mi padre solo me pidió dos cosas, que no fuese ni modelo ni actriz. He tenido que demostrar más que a un padre médico", nos cuenta entre risas.
Belén, ¿cómo fue tu llegada a Aves de corral?
Le habían hablado de mí a Antonio Vicente, el director, pero él no había visto nada mío y como es superminucioso y perfeccionista se puso a buscar todo lo que he hecho para que no hubiera fallo. Esto me lo ha contado él con el tiempo —ríe—, porque yo no sabía muy bien cómo había llegado a mí. Miró también entrevistas para ver la forma en que me expresaba y dice que, de repente, fue como una iluminación: "Ya está, no necesito más". Y decidió no hacerme casting y empezar con los ensayos. Es poco habitual no hacer casting y es muy guay simplemente buscar por donde va el personaje sin estar haciendo una prueba.
¿Qué fue lo más desafiante del rodaje?
En mi caso llegar tarde, es decir, cuando un rodaje ya está empezado. Es lo que más me agobia, no seguir el ritmo de los demás. De hecho, ahora me está pasando un poco. Estoy en un proyecto donde estuve el primer día y ahora vuelvo a entrar a mitad del mismo.
¿Qué diferencia tu personaje en Aves de corral a otros que hayas hecho?
Todos los personajes que he hecho están muy arraigados a la tierra y tienen que currar y salir adelante. Y a este personaje me costó no juzgarlo, me costaba entender qué le movía, porque es bastante fría, vive en una familia que pertenece a lo mejor al uno por ciento de la población en España, que es muy privilegiada, y no sabe qué les está pasando al resto de personajes de la película. Ella sabe que pasa algo y que su padre está metido en cosas poco legales, que tiene que callar, tiene pose de persona adulta, pero la actitud es de niña caprichosa.
¿En qué momento profesional llega este proyecto? Acabas de estrenar también El vestido; vas dando pasos para afianzar tu carrera.
Sí, estoy supercontenta. Es verdad que son cosas que he hecho hace un año o dos y de repente salen todas a la vez casualmente. Aves de corral se rodó, además, antes que El vestido. Incluso Antonio me decía: "Ojalá que salga la primera para que sea tu primera peli la mía y lo puedas vivir con esa ilusión". Le dije que para mí la ilusión es la misma, se estrene antes o después. Ahora me encuentro en muy buen momento y estoy completamente convencida de que hay algo como energético que se está moviendo, que todo lo que he estado sembrando durante mucho tiempo está dando sus frutos, me están surgiendo cosas. Además del proyecto que estoy haciendo, me han ofrecido otra cosa que quizá salga más adelante. Me parece un privilegio poder elegir y tener que buscar un hueco en la agenda, porque la mayoría de los actores no pueden vivir de la profesión, tienen que trabajar en otra cosa. Que dure.
'He tenido que demostrar'
Viajemos un poco en el tiempo, Belén. Quisiste ser actriz desde que eras niña, ¿crees que era inevitable teniendo en cuenta el ambiente en el que creciste?
¡Era superevitable! —ríe—. No te puedes ni imaginar cuánto, porque mi padre solo me pidió dos cosas, que no fuese ni modelo ni actriz, que tuviera un trabajo fuera de las cámaras. Todo el mundo me decía "claro, teniéndolo en casa, eso te habrá ayudado", pues luché… La verdad es que luego me han apoyado cuando he demostrado, pero he tenido que demostrar más que a un padre médico. Pero sí que hay algo que lo ves y te gusta. Y eso lo he visto desde pequeña. Veía que mi madre trasnochaba estudiando, que le gusta estudiar y me parecía apasionante. Me preguntaba: "¿Qué estará haciendo para que le guste tanto? Además de tener a su familia, ¿por qué está tan feliz haciendo lo que hace? ¿Qué es lo que le mueve?" Yo creo también que es muy gratificante que ves el resultado, tienes el aplauso, críticas buenas o malas, algo que no pasa en otros trabajos.
¿Recuerdas cuando sentiste esa chispa?
Tendría seis años y me acuerdo perfectamente porque hace poco, además, encontré los vídeos, fue cuando me subí al escenario en la última canción de la obra de teatro Annie con las niñas huérfanas, que era mi sueño. Bueno, es que yo me creía una niña huérfana en mi casa —ríe—, mis padres flipaban en plan "este trauma no sabemos desde dónde le ha venido a esta niña". ¡Todo el día con el cubo fregando el suelo! Me encantaba, era mi pasión. Les ponía la canción todo el día y les pedía que, por favor, mirasen la actuación, obligaba a mi hermana a ponerse en un sitio, la colocaba en la escenografía —vuelve a reír—. Yo creo que ahí mi padre creyó que a lo mejor quería ser directora, pero se equivocó. Como era la mayor de los primos, ellos hacían todo lo que yo quería, y quizá pensó "pues mira, tiene garra de directora", pero que va, a mí no me gusta nada mandar.
"De niña la veía trasnochar estudiando y me parecía apasionante. Me preguntaba: ¿Qué estará haciendo para que le guste tanto?", dice Belén, que recientemente estrenó El vestido, junto a su madre, Belén Rueda
'No hay un consejo concreto'
De todas formas, Belén, te habrán llenado de buenos consejos, de esto saben un rato.
No hay un consejo concreto, sino una constante que engloba un poco todo y son cosas que han ido saliendo todas porque me lo han inculcado desde pequeña. Y es que el trabajo de un actor forma parte de un engranaje en el que todos tenemos exactamente la misma importancia. Si falta el eléctrico, no se rueda. Y es muy importante generar buen ambiente y la sensación de que estás aportando todo el rato. Al actor le recogen, le maquillan, le visten… y me da la sensación de que algunos se creen que se hace esto porque son más importantes y en realidad se trata de que estés listo a la hora; no por ti sino por el trabajo de los demás. Eso es importante tenerlo presente todo el rato porque creo que a la gente se le va un poco la cabeza y es absurdo.
¿Has sentido alguna vez que tenías que demostrar más?
Sí, todo el rato. Y a día de hoy, también. Pasé los dos primeros años en Corazza, luego estuve intentando formarme en teatro en Estados Unidos, pero me di cuenta de que no podía apuntarme a ningún casting allí, porque el visado no me permitía trabajar, y luego estudiar otra carrera por si esto sale mal. Después me he dado cuenta de que hay que ir con todo, y si sale mal, ya veremos, porque tampoco creo que mi carrera audiovisual me dé ningún tipo de garantía. Esa cosa de tener como una seguridad arraigada, yo creo que la seguridad la tienes que tener contigo y sigo pensando que la formación es muy importante.
Uno tiene que estar evidentemente orgulloso de quién es, pero al mismo tiempo no querer que te traten como 'hija de', es una presión.
Siempre decía en las entrevistas que solo quería trabajar con mi madre en el momento en que me viese preparada, pero también hay un miedo. Si ya me comparan… Te exigen que seas al cien por cien una profesional como la copa de un pino desde el día que tocas un rodaje para hacer la primera cosa. Sin embargo, la lupa no está puesta en un actor o una actriz que empieza, solo nos acordamos desde el momento en que brilla.
Por eso también has querido hacer las cosas a tu manera.
Es verdad. Y estoy superagradecida, ha sido trabajo, pero también tengo suerte de haber caído en gracia a alguien para que me coja, de lo contrario, no hubiese sido posible.
Y ahora ya no te importa trabajar con tu madre, has conseguido esa seguridad, y hace poco se estrenó 'El vestido'.
Exacto, eso es. Y aunque nuestra parte ha sido pequeñita, ha sido muy bonito.
¿Y sientes ahora que estás exactamente donde quieres estar?
Estoy feliz y estoy supercontenta y superagradecida, pero quiero seguir creciendo.
'Mis referentes'
¿Quiénes son tus referentes femeninos?
Mis referentes en casa han sido, siempre lo diré, mi abuela paterna y mi madre. Mi abuela porque aun no entiendo cómo pudo llevar adelante sola a cuatro hijos, porque no tenía ni para comer. No sé si, a día de hoy, cualquiera de los nietos hubiera podido salir adelante como ella lo hizo en su día. Lo hizo muy bien porque los cuatro hijos han triunfado a niveles increíbles, aun no me lo explico, es como un fenómeno. Y mi madre porque es un ejemplo de trabajo y de cariño y te enseña que pueden ser las dos cosas. A las mujeres durante muchísimo tiempo es como que no se nos ha permitido… o eres buena madre o buena curranta y mi madre ha demostrado que es pueden hacer las dos cosas.
Parece que tienes las ideas muy claras y me da la sensación de que has sido cabezota.
Sí, soy muy cabezota, ahora tengo seguridad en mí misma, por eso tengo miedo a perderla, y quizá por ese motivo se me escucha así, pero he pedido perdón por existir mucho tiempo. Me he dado cuenta de que te comen viva.
Para conocerte un poco mejor Belén… ¿Eres viajera?
Me encanta viajar.
"He sentido que tengo que demostrar más todo el rato, a día de hoy también. Te exigen que seas una profesional como la copa de un pino desde el día en que llegas a un rodaje por primera vez"
¿Y qué no falta nunca en tu maleta?
¡Mi skincare, la doble limpieza!
El mejor consejo 'beauty' que te ha dado tu madre, ella que está tan espectacular.
De ahí viene y de mi abuela, siempre se han cuidado muchísimo. A mi madre le he copiado su nevera. Ella tiene una nevera para las cremas y todo se mantiene frío y marca una diferencia abismal. De joven mi madre se maquillaba muchísimo y por lo visto tenía la piel fatal, pero cuando ha dejado de maquillarse, la piel le ha mejorado mucho. No me gustan nada las bases, no me pongo nada, me doy colorete, rizo las pestañas y les doy rímel, pero sentirme la cara acartonada me da mucha ansiedad.
¿Eres más de campo o de mar para desconectar?
De mar, sin duda. Y cuando pienso en el mar siempre veo Menorca.
"Soy muy cabezota, ahora tengo seguridad en mí misma, por eso tengo miedo a perderla, pero he pedido perdón por existir mucho tiempo. Me he dado cuenta de que te comen viva"
Plan de chicas
¿Cuál es tu plan favorito de chicas con tu madre y tu hermana?
Nos encanta hacer escapadas al norte o a Portugal. Alguna vez cuando hemos tenido tiempo intentamos hacerlo porque las tres vamos muy a tope y somos muy hiperactivas y no conseguimos sentarnos un día o dos a la semana para vernos. Sabemos que la única forma de hacerlo es escaparnos, aunque sea un día, o al norte o donde sea, pero salir de Madrid.
¿Qué tipo de música suena en tu casa?
Somos muy de cascos, cada uno con su música. A Jaime, mi marido, no le encanta que haya música mientras hace otra cosa. Si está escuchando música tiene que estar solo con eso, es como que le desconcentra. A mí, por ejemplo, ahora mismo me gusta mucho escuchar a Olivia Dean o si estoy leyéndome un guion o un libro, sí me gusta escuchar música, me concentra más que estar totalmente en silencio, pero tiene que ir un poco con el mundo de lo que esté leyendo o de lo que estoy haciendo. Y tiene que ser en inglés para que no me desconcentre.
"Soy muy cabezota, ahora tengo seguridad en mí misma, por eso tengo miedo a perderla, pero he pedido perdón por existir mucho tiempo. Me he dado cuenta de que te comen viva"
En la alfombra roja, ¿qué valoras más, ir espectacular o sentirte cómoda?
Yo creo que ir espectacular. No soy muy quejica ni muy cómoda, a nivel ropa puedo aguantar lo que sea.
¿Y cuál es tu uniforme cuando no estás trabajando?
Cuando no estoy trabajando sí que voy cómoda, cambio el mood. Nosotros estamos acostumbrados a ir al trabajo en chándal porque nos cambian y nos visten. Entonces, me he acostumbrado a llevar cosas como muy anchas, pero sin ir hecha un cuadro. Soy presumida.
"Este último año ha estado bastante centrado en mi vida personal. De hacer una serie diaria, que requiere todo tu tiempo y te absorbe mucho, he pasado de repente, a 'me caso' y tener toda la ilusión"
¿Cómo definirías este último año que también ha sido importante a nivel personal porque te casaste el pasado junio?
Pues este último año ha estado bastante centrado en mi vida personal. De hacer una serie diaria, que requiere todo tu tiempo y te absorbe mucho, he pasado de repente, a "me caso" y tener toda la ilusión. Tuve proyectos muy concretos y tuve suerte, por ejemplo, de poder dedicar tiempo a pensar en mis amigos. También en la boda hay un momento un poco melancólico de agradecerles a tus amigos porque están ahí en un momento muy especial. Hice muchas cartas para todos. A nivel personal, el año pasado fue superbonito. Y si el año pasado fue personal, este es profesional.
Y si surgen posibilidades, ¿volverás a trabajar con tu madre?
Sí, me encantaría, la verdad.









