Alejándose temporalmente del colorido explosivo y los estampados audaces que definen el ADN de Roberto Cavalli, su director creativo, Fausto Puglisi, se suma al furor por estética gótica y los New Romantics que parece estar conquistando las pasarelas de Milan Fashion Week, las calles y hasta las pantallas de cine. Para la temporada Otoño/Invierno 2026-2027, el diseñador propone, con su colección Nero Carnale, una búsqueda de la feminidad festiva, desenfadada y magnética, y no melancólica, como podríamos pensar. La profundidad del negro sirve de lienzo sobre el que se dibuja un nuevo camino para la firma italiana, pues la sensualidad siempre ha latido bajo su superficie.
Ante la ausencia inicial de color, Puglisi compensa con una dualidad interesante entre estructura y fluidez, permitiendo que los detalles intrínsecos de Cavalli brillen a través de esta lente oscura. Las siluetas cobran vida mediante texturas elaboradas: chaquetas moteras cortas y pantalones amplios que deslumbran con cueros repujados de efecto cocodrilo y pitón contrastan con reversos de sarga de seda estampada. Las prendas de punto exploran nuevos límites, al mezclar el suave mohair con inserciones vinílicas de cebra, mientras que el astracán sintético y los bordados de chenilla con lúrex añaden una opulencia teatral a los looks.
Sobre la pasarela, enmarcada en un espacio crudo de hormigón y cristal, el abanico de cortes demostró ser igualmente rico. Se vieron desde faldas estructuradas con miriñaques de estilo bailarina y vestidos con múltiples capas de tul, hasta minivestidos cuajados de lentejuelas tan ceñidos como corsés. Las prendas oscilan entre armaduras de estilo gladiador que esculpen el cuerpo y lánguidos diseños de seda o encaje con mangas plisadas extralargas que cubren las manos.
Justo cuando el negro parece dominarlo todo de forma absoluta, el color irrumpe como un alivio refrescante. Inspirados en los bodegones de Caravaggio y en los grandes maestros de la pintura clásica, emergen vestidos transparentes con estampados de rosas, bordados florales y prendas de punto cubiertas de voluptuosos rosetones. Tonos vibrantes como el bígaro, el rosa brillante y el ciclamen no interrumpen la oscuridad, sino que, más bien, la atraviesan.
Botas de cordones que pisan con fuerza, mocasines de punta y tacones cónicos se unen a joyas esculturales y geométricas de marcado estilo Art Déco, y con cierto aire neopunk nos recuerdan que -como ya hemos adelantado aquí en FASHION- la década fetiche de la moda este 2026 será la de los 80.






















































