Hay problemas visuales que todos conocemos. Es el caso de las cataratas. Y desde que hemos sabido que el rey Felipe VI ha sido operado de cataratas en su ojo izquierdo, esta intervención se ha vuelto más popular, lo que puede dar pie a que más gente consulte a su oftalmólogo. Precisamente, esto es lo que piden los expertos: que no se retrasen las visitas, ya que el diagnóstico precoz de las cataratas influye en la calidad de vida e, incluso, en la seguridad del paciente. Además, la cirugía de cataratas es segura, dura poco tiempo y la recuperación es muy rápida. Pero, ¿qué son las cataratas y por qué aparecen?
"Las cataratas son la consecuencia del envejecimiento natural del cristalino, la lente de nuestro ojo que nos proporciona la capacidad de enfocar bien a distintas distancias", indica Dr. Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. Cuando aparece la catarata, el cristalino pierde transparencia y se va volviendo opaco. Eso ocasiona una pérdida de claridad, agudeza visual y de contraste.
Explicado de una forma sencilla, una persona que tiene cataratas puede tener la sensación de ver como a través de un cristal empañado, cuando conduce de noche le deslumbran los faros de otros vehículos o tiene que cambiar con frecuencia la graduación de sus gafas.
Respecto a por qué se producen, la causa principal es el envejecimiento. Sin embargo, la diabetes, los antecedentes familiares, el tabaquismo, la exposición prolongada a la radiación ultravioleta y el uso de determinados medicamentos como los corticoides, también pueden favorecer su aparición.
¿Por qué es importante el diagnóstico precoz?
Las cataratas suelen desarrollarse lentamente y pasar inadvertidas. Pero la dificultades para ver bien pueden afectar negativamente a la seguridad y a la independencia de la personas que las padece. Por ejemplo, favorecer tropiezos, conducir peor o limitar la capacidad de realizar tareas o actividades cotidianas como la lectura.
De ahí que la revisión oftalmológica sea necesaria puesto que pueden detectar las cataratas en sus primeras fases, valorar su evolución y determinar si es necesaria la intervención y en qué momento. Y es que, detectarlas no significa que se tenga que operar inmediatamente. Todo dependerá de cómo afecte a la visión, las necesidades del paciente y el criterio médico.
Y es que, tal como afirma el oftalmólogo que ha operado al Rey, el estudio preoperatorio es clave: permite decidir el momento adecuado, anticipar riesgos y elegir la lente más apropiada para cada paciente según su graduación y estilo de vida, corrigiendo en lo posible la miopía o el astigmatismo. Se recomienda operar cuando la catarata es significativa en la exploración o causa síntomas, como visión empañada constante, cambios frecuentes de graduación o molestias con la luz.
¿Cómo se realiza la cirugía de cataratas?
La intervención quirúrgica es el único procedimiento que permite eliminar una catarata. Se trata de un procedimiento sencillo que puede durar entre 20 y 45 minutos. Se realiza con anestesia local y, generalmente, es ambulatoria. Es decir, la persona intervenida puede regresar a su casa ese mismo día.
Concretamente, la operación consiste en retirar el cristalino que ha perdido transparencia y sustituirlo por una lente intraocular artificial. "La cirugía consiste en extraer ese cristalino opaco y sustituirlo por una lente intraocular. Se realiza mediante microincisiones, con ayuda de láser y ultrasonidos, que permiten fragmentar el cristalino y extraerlo. No requiere puntos", nos cuenta el oftalmólogo.
Posteriormente, se introduce la lente intraocular y permanecerá dentro del ojo permanentemente. "En ocasiones, el cristalino también se puede extraer sin tener cataratas, con el fin de corregir la presbicia y hacer al paciente más independiente de la gafa. Por lo tanto, en una misma cirugía podemos corregir miopía o hipermetropía, astigmatismo, presbicia y la propia catarata".
¿Cuáles son los riesgos de esta intervención?
"Es una cirugía segura y muy protocolizada, aunque, como cualquier intervención, no está exenta de riesgos. El estudio previo permite identificar y prevenir muchos de ellos. El principal factor de riesgo es retrasar la operación: una catarata muy avanzada se endurece, obliga a técnicas más agresivas y aumenta la inflamación y el riesgo de dañar la córnea. Sin tratamiento, la visión se pierde", explica el Dr. Luis Fernández-Vega.
La catarata no reaparece. En algunos casos, durante los primeros años, la cápsula que sostiene la lente se opacifica por un proceso de cicatrización; se resuelve con un láser en la consulta, rápido e indoloro.
¿Qué debe hacer el paciente los días posteriores a la cirugía de cataratas?
"La recuperación es rápida: muchos pacientes ven bien al día siguiente y en cinco a siete días están plenamente recuperados e incorporados a su vida laboral. La primera semana es la más delicada. Cada caso es distinto, por lo que es fundamental seguir las indicaciones del oftalmólogo y acudir a las revisiones", nos cuenta el especialista.
¿Qué precauciones tiene que adoptar el paciente?
- No frotarse los ojos durante la primera semana: la incisión no lleva puntos y podría abrirse.
- Evitar golpes en el ojo y tener cuidado al levantar peso.
- Agachar la cabeza con normalidad y sentido común, por ejemplo, para comer o asearse.
- Hacer solo ejercicio suave (caminar, bicicleta estática o elíptica) las primeras semanas y esperar un mes para los deportes de impacto.
- Seguir el tratamiento pautado y consultar ante cualquier cambio en la visión.
El Dr. Luis Fernández-Vega concluye recordando la importancia de mantener revisiones oftalmológicas anuales, especialmente a partir de los 40 años.









