Aparece en el estudio risueña y bromea: “¡Hasta con un jarrón en la cabeza estoy guapa!”. Sorprende el desparpajo. “¿Que por qué no nos piropeamos más? La pregunta debería ser ¿por qué no dejamos de sentir vergüenza cuando lo hacemos? Parece que decir ‘hoy estoy guapísima’ tiene que ir acompañado de la risa para no parecer engreída. Bastante tiempo pasamos encontrándonos defectos como para que encima nos dé apuro reconocer lo que nos gusta de nosotras mismas”, comenta Alba con frescura. La misma que ha conquistado en redes a más de medio millón de seguidores y que le ha valido el premio GEN ¡H! a la autenticidad e impacto positivo que otorga la revista ¡HOLA!.
¿Cómo has conseguido hablarte así de bien?
Me ha costado muchísimo, y todavía hay días en los que me cuesta. Durante años dejé que la mirada de los demás tuviera demasiado peso sobre la mía. Con el tiempo, la terapia y conocerme mejor, he entendido que no todo lo que alguien piensa de ti te pertenece. El ruido sigue existiendo, pero ya no dejo que otras voces tengan el mismo volumen que la mía.
Dices estar saboreando esta etapa. ¿De qué colores la ves?
Creo que de colores muy vivos. Siento que estoy en una etapa de mucha luz, de estar presente y de disfrutar muchísimo de lo que me está pasando, sin pensar constantemente en qué viene después. También habría algún color más oscuro, porque sigo teniendo mis días, mis dudas y mis momentos de parar, pero creo que eso también forma parte de estar bien. No necesito que todo sea perfecto para sentir que estoy en un momento muy bonito de mi vida.
“Durante años dejé que la mirada de los demás tuviera demasiado peso, pero ya no dejo que otras voces tengan el mismo volumen que la mía”
Reivindicas el equivocarnos, la imperfección. ¿Será esto lo que nos salve de la IA?
Puede ser. Al final hay algo profundamente humano en equivocarnos, contradecirnos, cambiar de opinión, emocionarnos cuando no toca o hacer algo que no tiene ningún sentido y que, aun así, termina siendo maravilloso. Estamos entrando en un momento en el que todo puede estar cada vez más medido, más perfecto, más optimizado… y creo que precisamente por eso vamos a valorar muchísimo más lo imperfecto. A mí no me interesa ser perfecta; me interesa ser de verdad. Y creo que nuestra humanidad está muchísimo más en nuestras grietas que en intentar parecer impecables todo el rato.
Hablemos de body positive. ¿Tu cuerpo es tu templo?
Mi cuerpo es mi casa. Y esa manera de verlo me gusta incluso más que llamarlo templo, porque una casa se habita todos los días. Hay días en los que está preciosa, días en los que está desordenada, días en los que necesita cuidados… pero sigue siendo tu casa. Mi relación con mi cuerpo ha cambiado muchísimo. He pasado de exigirle cómo tenía que verse a intentar escuchar qué necesita. Y para mí ahí está el verdadero cambio. Defender el body positive no significa levantarte todos los días enamorada de cada centímetro de tu cuerpo. Significa entender que, incluso los días en los que no te gusta tanto, sigue mereciendo respeto y que tu cuerpo no debería determinar cuánto te permites vivir.
“Pienso que nuestra humanidad está muchísimo más en nuestras grietas que en intentar parecer impecables todo el rato”
¿Ha habido sacrificios de los que te arrepientas?
Me arrepiento de todas las veces que dejé de disfrutar por estar pendiente de cómo me veía. De haber condicionado planes, ropa o incluso momentos por pensar que mi cuerpo tenía que ser diferente para merecer disfrutarlos. Me da pena pensar en todas esas horas que muchas mujeres hemos perdido peleándonos con nuestro reflejo.
¿Qué opinas de la hiperdelgadez que vemos de nuevo en la pasarelas?
Me parece muy preocupante que después de todo lo que sabemos sigamos jugando a convertir cuerpos en tendencias. Y esto no va contra los cuerpos delgados, que son igual de válidos que cualquier otro; va contra una industria que decide qué cuerpo toca desear cada temporada y hace que millones de mujeres vuelvan a mirarse pensando qué tienen que cambiar para pertenecer. No podemos hablar de diversidad y después construir pasarelas en las que gran parte de las mujeres vuelve a sentirse mirando desde fuera. Hay niñas y adolescentes creciendo con esas imágenes como referencia, y no podemos fingir que no tiene consecuencias. La moda debería jugar con la ropa, no con nuestra percepción de los cuerpos. Jamás debería existir una talla de moda.
“Antes relacionaba el éxito con conseguir cosas. Ahora, ¡Con no perderme a mí misma mientras las consigo!”
Tienes una hermana más joven. ¿Cómo crees que puedes impactar en ella positivamente?
Simplemente, intentando ser para ella la hermana que a mí me habría gustado tener a su edad. Alguien con quien pueda hablar sin sentirse juzgada, que le recuerde que no tiene que parecerse a nadie ni cumplir las expectativas de otros para sentirse suficiente. Me encantaría que, al verme crecer, equivocarme, caerme y volver a empezar, entienda que puede hacer lo mismo. Pero, sobre todo, quiero que sepa que, elija el camino que elija y sea quien sea, siempre va a tener en mí un lugar seguro al que volver.
¿Qué es para ti el éxito auténtico?
Poder acostarte tranquila con la persona que eres. Tengo ambición, sueños y muchísimas ganas de crecer, pero ningún éxito externo compensa una vida que por dentro no te hace feliz. Antes relacionaba más el éxito con conseguir cosas; ahora, ¡con no perderme a mí misma mientras las consigo!
“Me arrepiento de haber condicionado planes, ropa o momentos por pensar que mi cuerpo tenía que ser diferente para merecer disfrutarlos”









