Reconocer el valor de ser uno mismo en un mundo de comparaciones constantes no es tarea sencilla, pero Alba Díaz lo ha conseguido. Galardonada con el Premio Gen ¡H! por su autenticidad e impacto positivo en las nuevas generaciones, protagonizó el momento más emotivo de la velada al recoger su premio de manos de Lorena Durán. La creadora de contenido posa para nuestra revista en un momento clave de su vida. Entre la emoción de recibir un galardón que le hace especial ilusión y la cuenta atrás para desvelar su proyecto más especial, Alba nos regala una conversación repleta de lecciones para aprender a vivir a nuestro propio ritmo.
¿Qué supone para ti este reconocimiento de ¡HOLA!?
Me hace muchísima ilusión, sobre todo porque siento que reconoce algo que para mí va mucho más allá de crear contenido. Durante mucho tiempo intenté encontrar mi sitio, entender qué quería contar y, sobre todo, cómo quería hacerlo. Y hoy siento que tengo una voz mucho más mía. Al final, el mayor reconocimiento es sentir que puedes ser tú y que eso también tiene un lugar.
¿Cuáles son tus primeros recuerdos de nuestra revista?
¡HOLA! ha estado siempre presente en mi casa. No te sabría decir cuál es mi primer recuerdo porque, sinceramente, nunca ha dejado de estar. Es una revista que he visto desde pequeña, que siempre ha formado parte de mi casa y de mi vida de una manera muy natural. Por eso estar hoy aquí, desde el otro lado, me hace especial ilusión.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a la gente de tu generación?
Que no tengamos tanta prisa por convertirnos en la persona que creemos que deberíamos ser. Nos comparamos muchísimo y parece que todo el mundo tiene clarísimo quién es, qué quiere y hacia dónde va. Y no es verdad. Creo que hay que permitirse cambiar, equivocarse, empezar de nuevo y descubrirse todas las veces que haga falta. No vamos tarde a nuestra propia vida.
¿Qué es lo que más te engancha de crear contenido y mostrar tu día a día a la gente que te sigue?
La conexión. Evidentemente me encanta la moda, viajar, crear cosas bonitas y compartir momentos, pero lo que de verdad me engancha es cuando cuento algo que me ha pasado y alguien me dice: “Pensaba que solo me pasaba a mí”. Ahí siento que las redes tienen muchísimo sentido. Me gusta enseñarlo bonito, pero me interesa mucho más que detrás de lo bonito haya algo que te haga sentir.
Tienes un estilo muy tuyo: ¿cuál es esa prenda imprescindible en tu armario que te salva cualquier look?
Unos vaqueros oversized de tiro bajo, 100%. Me gusta sentirme cómoda y creo que encajan muchísimo con mi estilo. Puedo combinarlos de mil maneras, hacerlos más arreglados o más casual, pero siempre acabo volviendo a ellos. Si no sé qué ponerme, vaquero oversized de tiro bajo y a partir de ahí construyo el look.
En redes sociales se ve todo muy bonito, pero ¿cuál es tu regla de oro para cuidar tu salud mental cuando hay ruido fuera?
Mi regla de oro es recordar que no todo lo que se dice de mí merece un espacio dentro de mí. Con el tiempo he entendido que no puedo controlar lo que los demás piensen, opinen o digan, pero sí puedo decidir cuánto poder les doy. Intento poner límites, cuidar mucho mi vida fuera de las redes y, sobre todo, no dejar que una opinión ajena tenga más peso que la mía propia.
¿Cuál ha sido el consejo más valioso que te han dado en casa y que aplicas siempre en tu trabajo?
“Vive y deja vivir”. Parece muy sencillo, pero para mí engloba muchísimas cosas. Intentar no juzgar la vida de los demás, entender que cada persona lleva una historia que tú no conoces y centrarte en construir la tuya. Enredes, donde opinamos de absolutamente todo y de todos, intento acordarme muchísimo de eso.
Para cerrar: ¿qué sueño o proyecto te quita el sueño ahora mismo y te haría muchísima ilusión cumplir?
He creado algo que verá la luz muy poquito después de esta entrevista y que para mí tiene muchísimo significado. Es un proyecto que naced e una parte muy personal de mí, de cosas que he vivido, aprendido y defendido durante muchos años. Tenía claro que, hiciera lo que hiciera, quería que tuviera un propósito y que quien lo recibiera pudiera sentirse de alguna manera acompañado. No puedo contar mucho todavía, pero creo que cuando salga se va a entender perfectamente por qué tenía que hacerlo. Esto me hace especial ilusión.








