Lejos del ruido, en la inmensidad del frío y el silencio de la alta montaña, se forjan los verdaderos héroes. Oriol Cardona ha convertido cada ascenso extremo y cada decisión tomada a mil por hora en una lección magistral de disciplina y humildad. Reconocido con el Premio Gen ¡H! de Deporte y Superación, el atleta catalán de 31 años encarna el triunfo de la constancia invisible: esa que no sale en televisión, pero que transforma el esfuerzo en historia.
Tras coronarse campeón del mundo y conquistar un histórico oro olímpico en los Juegos de Milano Cortina 2026, Oriol abre las puertas de su corazón a ¡HOLA! para reflexionar sobre los sacrificios del entrenamiento en soledad, la calma que encuentra en su hogar junto a su pareja, la actriz Amaia Aberasturi, y el verdadero significado de tocar la gloria sin perder jamás los pies en la tierra.
Oriol, ¡enhorabuena! ¿Qué pasa por tu cabeza al recibir este premio Gen H de ¡HOLA! y saber que todo tu esfuerzo en la montaña sirve hoy de guía para tantos jóvenes?
Muchas gracias. La verdad es que nunca me hubiera imaginado estar recibiendo un reconocimiento así por parte de ¡HOLA!. Para mí es un orgullo, pero sobre todo me hace mucha ilusión pensar que mi trayectoria puede servir para inspirar a gente joven a perseguir sus sueños, sea dentro del deporte o en cualquier otro ámbito. Si mi historia puede ayudar a alguien a creer un poco más en sí mismo, para mí ya tiene mucho sentido.
Tu deporte exige un sacrificio enorme en mitad de la naturaleza que no siempre se ve. ¿Sientes que noches como esta ayudan a que la gente mire al esquí de montaña y al 'trail' con el respeto y la admiración que merecen?
Sí, totalmente. El esquí de montaña todavía es un deporte bastante desconocido para mucha gente, y detrás de esos dos o tres minutos que se ven en televisión hay muchísimas horas de entrenamiento, sacrificio y también momentos difíciles. Que existan eventos como este ayuda a dar visibilidad al deporte y a que la gente conozca todo lo que hay detrás.
En esta fiesta se premian los éxitos, pero sobre todo a las personas. De todo lo que te ha enseñado la montaña, ¿qué lección o qué valor te encantaría transmitir a quien te esté leyendo ahora mismo?
Creo que la montaña me ha enseñado muchas cosas. Una de ellas es la constancia y entender que los resultados no llegan de un día para otro. Hay muchos días en los que las cosas no salen como quieres, pero tienes que seguir trabajando, confiar en el proceso y no rendirte. Y otra de las grandes cosas que me ha enseñado es la humildad y el respeto. La montaña te hace entender que nosotros somos muy pequeños frente a ella. Hoy estamos aquí, pero dentro de 50, 60 o 70 años probablemente ya no estaremos, mientras que la montaña seguirá ahí. Eso te ayuda a poner las cosas en perspectiva, a valorar lo que tienes y a disfrutar mucho más del camino.
Te ha entregado el galardón nada menos que la piloto Marta García. ¿Qué se siente al recibir un abrazo de enhorabuena de una mujer que, al igual que tú, sabe perfectamente lo que es jugársela al límite de la velocidad y hacer historia?
Es muy especial. Marta es una deportista que también conoce perfectamente lo que significa competir al máximo nivel y convivir con la presión. Además, tenemos en común esa mezcla de velocidad, precisión y tener que tomar decisiones en décimas de segundo. Recibir el premio de sus manos lo hace todavía más especial.
Detrás de cada medalla hay una vida tranquila en casa. Compartiendo tu camino con la actriz Amaia Aberasturi, que sabe muy bien lo que es la disciplina y la exposición pública, ¿cómo habéis celebrado este premio juntos y qué trozo de este galardón es suyo?
Pues la verdad es que nuestra manera de celebrarlo ha sido estando tranquilos en casa y compartiendo tiempo y momentos juntos sin muchas fiestas ni celebraciones. Y sin duda una parte importante de este galardón es suya. Al final, detrás de un deportista hay mucha gente que te acompaña y que está ahí también cuando las cosas no salen bien.
En las pruebas de esprint te lo juegas todo en menos de tres minutos y cualquier fallo con los esquís te deja fuera. ¿Cómo se consigue mantener la cabeza fría y no cometer ni un error cuando el corazón te va a mil por hora?
Es difícil, porque en ese momento vas al límite y te juegas mucho en muy poco tiempo. Pero precisamente por eso tienes que conseguir que todo lo que has entrenado durante años salga de manera automática. Intento no pensar demasiado y centrarme en hacer bien cada paso, cada transición y cada bajada. Cuando empiezas a pensar demasiado, es cuando pueden aparecer los errores.
Hubo un momento en el que tenías que dividir tu corazón entre las carreras de 'trail' y la nieve, hasta que decidiste apostarlo todo al esquí de montaña para ir a por los grandes oros. ¿Qué tan difícil fue tomar esa decisión y dejar parte de tu rutina atrás?
Fue una decisión fácil. En el momento en que nos dijeron que el esquí de montaña iba a ser olímpico, tuve clarísimo que quería pelear y luchar para conseguir una medalla en los juegos. Siempre he sido corredor y siempre he sido esquiador, pero al final unos juegos es algo nuevo y muy grande y quería formar parte de ello. Sí que es verdad que he echado de menos el correr por montaña y hacer carreras como lo hacía antes. Espero en algún momento poder disfrutar otra vez del Trail Running.
Para el espectador son dos minutos de pura adrenalina en la tele, pero detrás hay miles de horas de frío y entrenamiento en soledad. ¿Qué es lo más duro de preparar el cuerpo para llegar volando a ese instante clave?
Lo más duro es la constancia. No es entrenar un día muchísimo, sino levantarte durante meses y años y hacer lo que toca incluso cuando no te apetece o cuando estás cansado. Hay muchísimas horas de entrenamiento que nadie ve. Al final cuando estás motivado es muy fácil entrenar pero cuando no lo estás, cuando estás cansado y te faltan las ganas ahí es cuando la constancia y la disciplina es importante.
Te has convertido en uno de los grandes referentes del deporte de invierno en nuestro país. Con el camino que estás abriendo, ¿sueñas con ver pronto a toda una nueva generación de españoles enamorándose de la nieve gracias a tus pasos?
Sí, sería una de las cosas que más ilusión me haría. El esquí de montaña está creciendo muchísimo y ahora tenemos una oportunidad enorme para que más niños y jóvenes conozcan este deporte. No quiero ser un referente, pero si mi éxito puede ayudar a que alguien se ponga unos esquís por primera vez, se enamore de la montaña y quiera dedicarse a ello, sería algo muy bonito.
Tras una noche de celebración y reconocimiento como esta, mañana toca volver a la rutina. ¿Cuál es la próxima cumbre o la siguiente gran cita que ya tienes marcada en rojo en el calendario?
Pues ahora toca seguir mirando hacia delante y volver a encontrar esa motivación y ese brillo que tenía antes de los juegos. Ahora mismo estamos en pretemporada así que estamos entrenando mucho para empezar a competir en enero. Uno de los grandes objetivos que tengo para este año son los mundiales en marzo. Los próximos juegos quedan muy lejos, pero la mirada está clavada ahí y más ahora sabiendo que en los próximos juegos tendremos otra disciplina olímpica, la individual, una carrera más larga, de hora y media a la que no estoy acostumbrado pero en la que me gustaría mejorar.
Has tocado el cielo en lo deportivo, pero la vida sigue marcando nuevos ritmos. Mirando a largo plazo, ¿qué sueños o proyectos te ilusionan fuera del deporte cuando pienses en tu futuro?
Ahora mismo estoy disfrutando mucho de esta etapa y no tengo prisa por decidir qué vendrá después. Creo que lo importante es aprovechar los años que tengo como deportista y, cuando llegue el momento, encontrar nuevos proyectos que me vuelvan a ilusionar tanto como lo hace ahora la competición.







