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Ana Cristina Portillo se sincera tras ganar el Premio GEN ¡H!: "La huella de mi madre está en todo lo que hago"


Se alzó como ganadora en la categoría de 'Creatividad y Diseño'


Un retrato de Ana Cristina Portillo para HOLA© VALERO RIOJA
9 de octubre de 2026 a las 19:12 CEST

A sus 33 años, Ana Cristina Portillo vive un momento de plenitud absoluta. Galardonada con el Premio GEN ¡H! de Creatividad y Diseño, un reconocimiento que celebra el talento emergente y el relevo generacional que le entregó su prima, Lulu Figueroa, la hermana de Alejandra, Eugenia y Claudia Osborne  se consolida con un sello propio que va más allá de la herencia familiar. Hablamos con ella tras recibir un galardón que premia su madurez artística, la pasión por los detalles y el esfuerzo firme detrás de su firma: Ana Cristina PD Design.

Un retrato de Ana Cristina Portillo© VALERO RIOJA

¿Qué supone para ti recibir el reconocimiento en los Premios GEN ¡H! de ¡HOLA!, un marco pensado para destacar el talento emergente y el relevo generacional?

Para mí es un honor enorme. ¡HOLA! siempre ha estado presente en mi casa, la siento como parte de mi propia familia. Por eso, que sea precisamente esta revista la que me premie, me hace una ilusión tremenda.

Aunque creciste en un entorno con gran exposición mediática, este galardón pone el foco directamente en tu faceta creativa. ¿Sientes que reconocimientos así consolidan tu sitio como artista de pleno derecho?

Más que definir o consolidar mi posición como artista, lo que realmente valoro es que se visibilice y aprecie el esfuerzo. Al final, cuando trabajas con tanta dedicación y entrega, el verdadero premio es sentir que el trabajo bien hecho llega a la gente.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los jóvenes de tu generación? ¿Tienes algún lema de vida que te guíe?

Les diría que busquen algo que realmente les apasione, pero sin perder de vista que el éxito requiere un esfuerzo enorme. Nada es un camino de rosas y no siempre te va a gustar cada paso del proceso, pero ahí radica la clave: en mantener la determinación, no rendirse y seguir luchando cada día por lo que quieres.

Los premios suelen servir como punto de inflexión. ¿Llega este reconocimiento en el momento en que te sientes más segura de tu estilo gráfico e identidad visual?

Totalmente. La experiencia y el paso del tiempo te enseñan a confiar más en tu criterio y a defender una identidad visual que sientes muy tuya. Con los años ganas esa firmeza, y que el reconocimiento llegue justo en este punto de madurez lo hace aún más especial.

Empezaste en el dibujo y la pintura como algo personal e íntimo. ¿En qué momento sentiste que debías dar el paso y convertirlo en tu profesión?

Ocurrió de forma muy natural cuando me di cuenta de que mi profesión de entonces ya no me llenaba. En cambio, el arte me devolvía toda la ilusión. Sentí una necesidad casi instintiva de reorganizar mi vida, apostar por lo que realmente me apasionaba y dedicarle todo mi tiempo y mi energía.

Tu obra destaca por las formas botánicas y los guiños a la naturaleza. ¿Cómo buscas la inspiración al enfrentarte al papel o al lienzo en blanco?

La inspiración hay que salir a buscarla, pero también exige mantener la mirada atenta y la mente abierta para dejarla entrar. A mí me llega de las fuentes más diversas: viajando, paseando sin prisa por la calle o, simplemente, observando los pequeños rincones de mi casa. Al final, se trata de prestar una atención diferente a esos detalles del día a día que habitualmente pasan desapercibidos.

Tu madre, Sandra Domecq, poseía una sensibilidad estética y artística muy especial. ¿De qué manera está presente su recuerdo y su legado cuando te sientas a crear?

Mi madre está presente en absolutamente todo lo que hago. Al final, su forma de mirar el mundo educó mi propia mirada y moldeó la manera en que hoy me fijo en los detalles. De forma completamente innata y casi sin darme cuenta, su huella y su legado están en cada una de mis creaciones.

¿Hay algún objeto, color o detalle de ella que conserves en tu estudio y te sirva de inspiración?

Más que un objeto material, lo que guardo en el estudio son sus recuerdos. Ella también pintaba y dibujaba muchísimo, así que evocar esa faceta suya y recordar cómo se expresaba a través del arte es, probablemente, lo que más me inspira y reconforta cuando me pongo a crear.

Un retrato de Ana Cristina Portillo para HOLA© VALERO RIOJA

¿Cuál es tu ritual a la hora de crear? ¿Prefieres música, silencio, un té de por medio…?

Varía según el día, pero hay un elemento imprescindible: una buena taza de té. Y, aunque reconozco que nunca he sido habitual de la música clásica, para pintar me encanta, le da una atmósfera única al taller. No lo voy a negar: se ha convertido en mi mejor aliada, aunque de vez en cuando también me gusta acompañarme de un buen podcast.

Tener tu propia firma no es solo crear: implica gestionar proveedores, pedidos y finanzas. ¿Te ayuda tu formación en Empresariales a mantener los pies en la tierra?

Haber estudiado Empresariales me ha ayudado muchísimo a aterrizar la realidad del negocio y ser consciente, desde el primer minuto, de que la viabilidad económica era clave para salir adelante. Confieso que me cuesta alternar ambas facetas; cuando estoy inmersa en la creatividad, volver a las hojas de cálculo requiere un esfuerzo, y viceversa. Son dos mundos que exigen mentalidades distintas, pero haber aprendido a combinarlos ha sido fundamental para el proyecto.

Alejandra, Eugenia y Claudia son siempre tus mejores embajadoras. ¿Qué papel juegan a la hora de dar su opinión sobre tus nuevas colecciones?

Me ayudan muchísimo. De hecho, varios de mis estampados nacieron gracias a sus sugerencias. Mis hermanas son las responsables de que me atreva a salir de mi zona de confort. Al final, sentir que las personas a las que más quieres confían ciegamente en ti y te animan a arriesgarte hace que todo el proceso resulte mucho más sencillo.

Sinceramente, ¿quién de las tres es la más crítica cuando le enseñas los primeros bocetos en el taller?

No sé si debería revelarlo (se ríe)... Aunque, por lo general, reconozco que la más exigente conmigo misma suelo ser yo. Más que crítica en el sentido estricto, diría que con quien más he compartido y contrastado el proceso creativo desde el principio ha sido con Claudia.

Diseñaste los estampados textiles de sus vestidos para tu propia boda. ¿Sentiste nervios al pintar sabiendo que estabas creando un recuerdo para toda la vida?

Más que nervios, lo que sentí fue una ilusión enorme. El mayor deseo era que todos estuvieran felices con el resultado, pero durante el proceso creativo no aparecieron esos nervios. Disfruté muchísimo diseñando junto a ellas porque tenía la absoluta certeza de que, tarde o temprano, daríamos con algo que nos enamoraría por completo.

¿Qué diferencia hay entre pintar un cuadro destinado a colgar en una pared y crear una pieza concebida para vestir a un ser querido en un día tan especial?

Hay una diferencia enorme. Al vestir a alguien a quien quieres, creas un estampado totalmente personalizado que encierra vivencias y memoria. Y eso, sin duda, lo hace infinitamente más especial.

Santiago y tú tenéis una historia de amor súper consolidada. Con el ritmo tan intenso que llevas entre el estudio, las producciones y los eventos, ¿de qué manera te aporta esa paz y estabilidad cuando llegas a casa?

Él es ingeniero y tiene una mente superestructurada, así que me aporta muchísimo orden. Reconozco que con los años, al volcarme más en mi faceta artística, me he vuelto algo más caótica. Santiago me da justo lo que me falta en esos momentos de frenesí: esa serenidad y esa estructura que me ayudan a poner los pies en la tierra y a encontrar la calma.

Con el impulso y la visibilidad de galardones como los Premios GEN ¡H!, ¿hacia dónde te gustaría expandir tu firma y tu trabajo artístico a corto y medio plazo?

¡Acabo de dar un paso gigante! Hace apenas una semana abrí mi primer espacio físico permanente, así que estoy profundamente ilusionada con este hito. De cara al futuro, me encantaría internacionalizar la marca, estar presente en los mejores puntos de venta multimarca del mundo y, si Dios quiere, llevar mis creaciones a todos los rincones posibles.

Texto

ENRIQUE SUERO

Fotógrafo

VALERO RIOJA

Estilismo

MARÍA PARRA

MUAH

EVA ESCOLANO

Asistentes de estilismo

VICTORIA IZAGUIRRE Y BLANCA ALÉS-PALOP

Asistente de fotografía

PEDRO MELO Y ANDRÉS MAIZO

Ayudante de producción

LUCÍA SALGADO Y ARMANDO PÉREZ ARROJO

Look

VESTIDO DE MARTA MARTÍ / AMERICANA DE H&M STUDIO