El mes de agosto es una fecha señalada para la familia Domecq. El pasado 13 de este mes se cumplían 22 años desde el fallecimiento de Sandra Domecq y, como es tradición, sus hijas no dudaron en honrar su recuerdo. Las mayores —fruto de su matrimonio con Bertín Osborne—, Alejandra, Eugenia y Claudia; y la pequeña, Ana Cristina —a quien dio la bienvenida junto al empresario Fernando Portillo—, suelen reunirse cada año en la casa familiar en Jerez de la Frontera, reviviendo los momentos increíbles que pasaron junto a la conocida como "la gran dama" —apodo que recibió entre las altas esferas que frecuentaba—.
Tanto Eugenia como Ana han compartido que, este agosto, han vuelto al hogar en el que vivieron con su madre, compartiendo desde allí unas emotivas palabras sobre el impacto de Sandra Domecq en sus vidas —y en la de todas las personas que compartieron tiempo con ella—. "Cuánto he necesitado tus abrazos este año", escribía la menor de las hermanas, resaltando lo mucho que le habría gustado poder estar entre sus brazos una vez más.
A pesar del dolor —y tras reconocer que no hay ni un solo día en el que no piense en ella—, Ana compartía con sus seguidores que, de alguna manera, sigue sintiendo que "estás ahí arriba cuidando de todos nosotros". La acuarelista agradecía a su madre también "por todo lo que nos enseñaste y todo lo que nos has dejado", unas preciosas palabras, las cuales coincidían con el mensaje de su hermana Eugenia, quien reflexionaba sobre como "aunque ya no estés físicamente, sigues estando de otra manera".
Ana, inmersa en sus recuerdos
Menos de una semana después del aniversario de la muerte de Sandra Domecq, Ana ha compartido en sus redes sociales que este mes de agosto está aprovechando al máximo para disfrutar de una de sus grandes pasiones —de la cual ha hecho su trayectoria—, las acuarelas. Durante sus jornadas de pintura, la artista se ha reencontrado con unos bonitos recuerdos de su infancia.
"Llevo toda la tarde inmersa en fotos antiguas...", escribía la acuarelista, junto a unas preciosas instantáneas donde se la ve en varias fotografías cuando era una niña. "Cómo me gusta volver a revivir esos momentos...", ha asegurado con tono nostálgico. Además, también ha compartido una imagen inédita no solo para sus admiradores, también para ella, con la que queda patente que su pasión por las diversas ramas artísticas la tiene desde una tempranísima edad.
En ella se la ve tomando una fotografía con una cámara frente a lo que parece ser el espejo de su cuarto de baño mientras la secan el pelo. "Primera vez que veo esta foto", ha asegurado, expresando la ilusión que le ha hecho disfrutar de ella por primera vez con un corazón blanco. "No es la mejor, pero me he encanta!!", incidía bajo la imagen.
El origen de su nombre compuesto
Poco después, también a través de una publicación temporal en sus redes sociales, Ana Cristina ha reflexionado sobre el origen de su nombre al toparse con unas cartas antiguas. "Mi abuela paterna era Ana y mi abuela materna Ana Cristina. De ahí viene mi nombre", confesaba, desvelando el impacto de su madre, Ana Domecq, en su identidad.
"Mi madre siempre hizo mucho hincapié en que me llamasen por mi nombre completo", ha asegurado, incidiendo en que también era algo que trató de inculcar a sus hermanas, "nada de diminutivos ni Ale, ni Eu, ni Clau". Es por eso que, ahora, ""no me siento identificada ni con Ana ni con Cristina". "Siempre me pareció que tenía un nombre un poco raro, pero con el tiempo me ha ido gustando más y sobre todo su historia", ha concluido.








