Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, sobre el repunte de COVID: "Estamos perdiendo la inmunidad que teníamos y somos más susceptibles"


Los casos de COVID vuelven a aumentar en España y los expertos explican qué hay detrás de este repunte, qué síntomas deben preocuparnos y cómo podemos proteger a las personas más vulnerables


Mujer tumbada en la cama con fiebre© Getty Images
30 de septiembre de 2026 a las 13:01 CEST

La COVID vuelve a ganar terreno en España y los últimos datos confirman un aumento de los casos durante el mes de septiembre. Pero, ¿debemos preocuparnos por este repunte? ¿Es normal que aumenten los contagios en esta época del año? ¿Qué está favoreciendo la circulación del virus y qué papel juega la pérdida de inmunidad? Y, sobre todo, ¿podemos hacer algo para evitar que este incremento termine afectando a las personas más vulnerables?

Para entender qué está ocurriendo, por qué están aumentando los casos y hasta qué punto debemos preocuparnos, hablamos con el Dr. Lorenzo Armenteros del Olmo, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), quien también nos explica qué podemos hacer para reducir el riesgo de contagio y, especialmente, proteger a las personas más vulnerables.

Mujer resfriada con un pañuelo© Getty Images

¿Estamos realmente ante un repunte de casos de COVID?

Sí. Los últimos datos de vigilancia epidemiológica apuntan a un aumento de la circulación del SARS-CoV-2 en España. En la semana del 14 al 20 de septiembre, la positividad entre las muestras de pacientes con infección respiratoria atendidos en Atención Primaria pasó del 19% (la semana previa) al 25,8%. La incidencia estimada de COVID pasó de 50,4 (la semana previa) a 85 casos por 100.000 habitantes en una semana.

Sin embargo, hay un dato importante: este aumento no se está trasladando, por ahora, a los hospitales. La tasa estimada de hospitalización por COVID descendió de 1,2 a 0,8 casos por 100.000 habitantes. Por tanto, en este momento resulta más preciso hablar de un repunte de la circulación del virus que de una nueva ola de enfermedad grave.

Los cambios térmicos pueden reducir las defensas locales de las mucosas y hacernos más susceptibles al contagio de los virus

Así lo confirma el Dr. Lorenzo Armenteros del Olmo: "No podríamos hablar de un brote aún, pero sí de un repunte muy llamativo respecto a las últimas semanas". El médico explica que durante septiembre se ha producido "un crecimiento sucesivo del número de casos de todas las infecciones respiratorias", aunque destaca especialmente el aumento de la COVID.

Según Armenteros, este incremento puede estar favorecido por varios factores que coinciden en esta época del año. Uno de ellos son los cambios bruscos de temperatura. Esto no significa que el frío provoque una infección vírica. "Los cambios de temperatura contribuyen, nunca causan la enfermedad porque son los virus", aclara. 

Grupo de amigos con la mochilas en la vuelta al colegio© Getty Images

A ello se suma el regreso a los espacios cerrados y a una mayor interacción social después de las vacaciones. "Hemos vuelto otra vez al trabajo y a los grupos humanos", señala. El inicio del curso escolar y universitario también aumenta los contactos estrechos y, por tanto, las oportunidades de transmisión.

El especialista añade otro posible factor: el descenso de la vacunación frente a la COVID durante los últimos años. "El hecho de que hayamos pasado la COVID hace un par de años no nos protege lo suficiente", explica. Según Armenteros, la inmunidad adquirida mediante la vacunación o infecciones previas disminuye con el tiempo, lo que puede hacer que volvamos a ser más susceptibles al virus.

Mujer mayor enferma© Getty Images

¿Qué variantes están circulando ahora?

Los últimos datos de secuenciación muestran un predominio de XFG, que representa alrededor del 62% de las variantes caracterizadas desde el inicio de la temporada en Atención Primaria, seguida de BA.3.2.

Que una variante gane terreno no significa necesariamente que sea más peligrosa. Para conocer el impacto real de una nueva variante hay que observar también otros indicadores, como las hospitalizaciones, los ingresos en UCI y la mortalidad.

Los síntomas son leves o moderados, muy parecidos a un resfriado común. De hecho, algunas personas pueden encontrarse suficientemente bien como para mantener parte de su actividad habitual 

¿Qué síntomas son los más habituales? 

Por el momento, no se ha identificado un cuadro clínico completamente diferente asociado a las variantes predominantes. La COVID puede seguir provocando dolor de garganta, tos, fiebre, cansancio, dolor de cabeza y dolores musculares. También pueden aparecer alteraciones del olfato o del gusto y síntomas gastrointestinales.

El Dr. Armenteros indica que los casos que están llegando actualmente a las consultas de Atención Primaria son, en general, "leves o moderados, muy parecidos a un resfriado común". De hecho, algunas personas pueden encontrarse suficientemente bien como para mantener parte de su actividad habitual. 

Por otro lado, no hay que olvidar que la presentación puede variar mucho de una persona a otra y, únicamente por los síntomas, puede resultar difícil distinguir la COVID de otras infecciones respiratorias. Precisamente por ello, el especialista insiste en que conocer si tenemos COVID puede ser útil para tomar precauciones y evitar contagiar a otras personas.

En cuanto al tratamiento, cuando los síntomas son leves, el especialista recuerda el concepto de "automedicación responsable": utilizar, si no existen contraindicaciones y ya se han tomado anteriormente sin problemas, medicamentos habituales para aliviar los síntomas, como paracetamol o ibuprofeno, "siempre la dosis más baja que nos haga efecto y durante el menor tiempo posible".

Mujer abriendo un bote de pastillas © Getty Images

¿Quién tiene mayor riesgo de desarrollar un cuadro grave?

Aunque muchas infecciones cursan de manera leve o moderada, el riesgo no es igual para todo el mundo. La edad avanzada continúa siendo uno de los principales factores de riesgo, y los datos españoles muestran un mayor impacto de las hospitalizaciones en las personas de edades más avanzadas, especialmente a partir de los 80 años.

También requieren especial atención las personas inmunodeprimidas y quienes presentan determinadas enfermedades crónicas como cardiovasculares, respiratorias, neurológicas, renales o metabólicas graves, entre otras condiciones de riesgo.

Armenteros recuerda especialmente la importancia de proteger a las personas mayores, a quienes padecen enfermedades crónicas y a los pacientes inmunodeprimidos. Una infección respiratoria que en una persona sana puede ser leve puede complicar considerablemente la situación de alguien con una enfermedad de base o sometido a un tratamiento que afecte a su sistema inmunitario.

mujer enferma en casa, con un proceso gripal, dolor de cabeza y congestión nasal© Getty Images

¿Siguen siendo útiles los test de antígenos?

"Sí, siguen siendo útiles", confirma Armenteros. De hecho, explica que actualmente son con frecuencia los propios pacientes quienes se realizan las pruebas porque quieren saber si tienen COVID o gripe, especialmente cuando conviven o van a estar en contacto con personas mayores o vulnerables.

En los centros de salud, en cambio, ya no se realiza de manera sistemática una prueba de COVID a cualquier persona con síntomas respiratorios, sino que se reserva para determinados pacientes y situaciones de acuerdo con los protocolos establecidos.

También hay que recordar que un resultado negativo no siempre descarta una infección, especialmente dependiendo del momento en el que se realiza la prueba. Por eso es importante valorar conjuntamente los síntomas, el momento de evolución de la infección y las circunstancias de cada persona.

Mujer trabajando con su ordenador portátil© Getty Images

Si damos positivo, ¿qué debemos hacer ahora?

La situación es muy diferente a la de los primeros años de la pandemia. Actualmente no existe una obligación general de aislamiento para una persona con COVID leve.

Cuando tenemos síntomas de una infección respiratoria, se recomienda reducir las interacciones sociales, extremar las precauciones si vamos a estar cerca de personas vulnerables, ventilar los espacios cerrados y utilizar mascarilla cuando sea necesario para reducir el riesgo de transmitir la infección.

Mujer mostrando un test positivo© Getty Images

"Si se puede eliminar la posibilidad de contagio, es preferible hacerlo", explica Armenteros. Sin embargo, reconoce que el teletrabajo está actualmente mucho menos extendido y muchas personas tienen que continuar con su actividad laboral si su estado físico se lo permite. En esos casos recomienda extremar las medidas de prevención: "Sería conveniente el lavado de manos frecuente y la protección con mascarilla".

El médico insiste especialmente en esta última medida: "Se ha demostrado a lo largo de toda la historia del virus que es efectiva. Protegerse con mascarilla nos protege a nosotros y protege a los demás".

Mujer con un termómetro en la mano llamando por teléfono© Getty Images

¿Cuándo deberíamos consultar al médico?

La dificultad para respirar es uno de los síntomas que requiere especial atención. También conviene consultar ante un empeoramiento importante del estado general o cuando los síntomas preocupen especialmente.

Además, una persona vulnerable que desarrolla síntomas compatibles con COVID puede necesitar una valoración diferente a la de una persona joven y sana. El médico deberá determinar, en función de la edad, las enfermedades previas y la evolución de los síntomas, cuándo es necesario realizar una valoración presencial o acudir a urgencias.

La falta de respiración, esa sensación de falta de aire que muchos pacientes definen como 'falta de vida'. En estos casos sí sería necesario consultar

Armenteros señala que debemos prestar atención, sobre todo, a cómo nos encontramos en términos generales. Recomienda consultar cuando existe una afectación importante del estado general, dolores musculares intensos, cefalea importante, tos abundante que incluso impide dormir, dolor intenso de garganta o fiebre muy elevada.

Pero hay un síntoma ante el que recomienda no esperar: la disnea. "La falta de respiración, esa sensación de falta de aire que muchos pacientes definen como 'falta de vida'. En estos casos sí sería necesario consultar", explica.

Mujer en la calle con mascarilla quirúrgica © Getty Images

¿Tiene sentido volver a utilizar mascarilla aunque no tengamos síntomas?

Armenteros considera que, ante el actual aumento de las infecciones respiratorias, sería razonable recuperar su uso preventivo en determinadas situaciones. "Empecemos a usarla por precaución en los lugares donde haya una gran aglomeración de gente, en los transportes públicos y, si tenemos el menor síntoma respiratorio, que nos la pongamos para proteger a los demás", recomienda.

Para el especialista, la mascarilla tiene además un componente de responsabilidad colectiva. Recuerda que podemos cruzarnos con personas mayores, inmunodeprimidas o sometidas a determinados tratamientos para quienes una infección que en nosotros puede resultar banal puede suponer un problema importante.

Mujer vacunándose© Getty Images

¿Quién debería vacunarse esta temporada?

La campaña de vacunación 2026-2027 está especialmente dirigida a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones. Entre ellas se encuentran las personas de 70 años o más, quienes viven en residencias y otros centros, las embarazadas y determinados pacientes con enfermedades o condiciones que aumentan el riesgo de COVID grave.

También se contempla la vacunación de determinados profesionales sanitarios y sociosanitarios y de personas que cuidan o conviven con pacientes especialmente vulnerables.

Lo fundamental para prevenir todos estos procesos y, sobre todo, prevenir las complicaciones en los pacientes más frágiles es la vacunación. Es el método más barato y el más seguro de prevenir estas enfermedades

Sin embargo, para el Dr. Armenteros, este es precisamente uno de los mensajes más importantes ante el repunte actual: "Lo fundamental para prevenir todos estos procesos y, sobre todo, prevenir las complicaciones en los pacientes más frágiles es la vacunación".

El portavoz de la SEMG insiste en que la protección adquirida frente al virus disminuye con el tiempo y considera necesario recuperar la concienciación sobre la inmunización: "Debemos insistir en que la vacunación es el método más barato y el más seguro de prevenir estas enfermedades". Una recomendación especialmente importante para las personas incluidas en los grupos a los que las autoridades sanitarias aconsejan vacunarse esta temporada.