Qué es el animal flow: el entrenamiento de Bárbara Lennie que mejora fuerza, movilidad y coordinación de la manera más divertida


Puede parecer una rareza de gimnasio pero es una forma muy efectiva de ponerte en forma (y pasarlo bien)


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Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
1 de mayo de 2026 a las 15:00 CEST

Hace unos ocho años que Bárbara Lennie retomó el deporte y su afición ha ido in crescendo, pues ahora mismo sigue una rutina de entrenamiento de lo más variada y completa. Según ha contado, practica yoga, pilates, cardio, hipopresivos... y animal flowY ahí está el nombre que hace que una parte del público frunza el ceño: "¿animal flow?". Suena a clase inventada por alguien con demasiada imaginación y la verdad es que, visto desde fuera, parece una mezcla entre gatear, bailar y hacer el oso en una esterilla. Pero conviene no dejarse engañar por la primera impresión. Hay ejercicios que parecen raros hasta que los haces. Y entonces entiendes por qué funcionan.

Barbara Lennie en el desfile de Chanel en Biarritz (28 de abril de 2026)© Getty Images
Barbara Lennie en el desfile de Chanel en Biarritz (28 de abril de 2026)

Animal Flow (creadores del método homónimo) se define en su web oficial como "un programa de movimiento en el suelo", que combina disciplinas de peso corporal como breakdance, parkour, gimnasia y equilibrio sobre manos con patrones de locomoción animal. Es decir, no se usan máquinas ni pesas, solamente el cuerpo, el suelo y la exigencia de sostenerte, desplazarte, coordinarte y no perder el control mientras todo tu cuerpo trabaja a la vez. La propia metodología insiste en que "puede ser practicado por personas de todos los niveles, con movimientos que van desde iniciación hasta muy avanzados".

La gracia del animal flow es que no entrena músculos como si fueran departamentos estancos. No va de hoy pierna, mañana brazo y pasado abdominales. Va de conectar piezas. Muñecas, hombros, espalda, abdomen, caderas y piernas entran en la conversación al mismo tiempo. Y eso, para los que pasan demasiadas horas sentados, es casi una necesidad.

Elsa Pataky en el gimnasio© Longevitas
Elsa Pataky también ha practicado 'Animal flow'

Detrás de este método está Mike Fitch, creador y presidente de Animal Flow, que lo lanzó en 2010 tras años explorando disciplinas. Desde entonces, el sistema no ha dejado de crecer, con clases y formaciones en todo el mundo y una comunidad que entiende el movimiento como algo más que ejercicio. Puede evocar al yoga por el trabajo de movilidad, pero el animal flow sigue su propio camino, el movimiento es continuo, sin pausas largas ni enfoque espiritual.

'Animal flow' y sus seis componentes

Animal Flow organiza el método en seis componentes. Primero están las movilizaciones de muñeca, imprescindibles porque las manos pasan a ser una base de apoyo real. Después llegan las activaciones, que la disciplina describe como mantenimientos isométricos pensados para "despertar el cuerpo". Luego aparecen los estiramientos específicos, las formas de desplazamiento, los cambios y transiciones, y finalmente los flows: secuencias fluidas que enlazan distintos movimientos. Son, en palabras de los creadores, combinaciones infinitas que convierten cada sesión en algo distinto.

No se empieza por lanzarse al suelo a improvisar. Se prepara el cuerpo, se activa, se gana movilidad y después se encadenan gestos. Por eso el método tiene más sentido del que aparenta. Y por eso también engancha. Porque exige fuerza, sí, pero también atención. En animal flow no puedes estar pensando en la lista de la compra mientras entrenas. Si te desconcentras, el cuerpo te lo recuerda.

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Amaia León, redactora jefa de belleza de ¡Hola!, lo explica muy bien desde su experiencia en sesiones funcionales donde se incluyen este tipo de ejercicios: "Lo ves y dices "qué complicado", pero luego te sale". Esa es una de las claves de su éxito. El animal flow impone desde fuera, pero el cuerpo reconoce antes de lo que pensamos algunos patrones básicos de apoyo, desplazamiento y equilibrio.

Amaia añade que requiere mucha tensión corporal: "No me puedo ni desconcentrar ni destensar un solo músculo". Y ahí está el verdadero trabajo. Se trata de mantener el core activo, estabilizar los hombros, usar la espalda y coordinar brazos y piernas sin que el movimiento se desarme. Para abdomen, espalda, brazos y hombros le parece "súper efectivo". Además, asegura que "es muy divertido".

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Fuerza, movilidad y coordinación sin aburrirse

Animal Flow sostiene en su web que el método está diseñado para mejorar movilidad, flexibilidad, fuerza, potencia, resistencia y coordinación muscular. Desde Animal Flow subrayan que "cada movimiento tiene una intención específica", lo que convierte la práctica en algo más cercano a una educación del movimiento que a un entrenamiento convencional. Además, cita estudios sobre entrenamiento cuadrupedal que apuntan mejoras en patrones funcionales de movimiento y rangos activos de movilidad.

No hace falta venderlo como milagro. Pero sí tiene algo muy valioso: obliga al cuerpo a hacer cosas que casi nunca hace. Apoyarse en las manos. Rotar. Cambiar de dirección. Coordinar cuatro apoyos. Sostener el peso corporal sin colapsar. Y todo eso convierte una sesión en una especie de chequeo físico. Enseguida sabes dónde falta fuerza, dónde falta movilidad y dónde el cuerpo se ha vuelto perezoso.

En España, una de las figuras destacadas del método es Aneta Lupa, Master Instructor en Barcelona, según el perfil oficial de Animal Flow. Fundadora de lupamove, trabaja con movimiento, movilidad y entrenamiento funcional, y forma parte de la expansión de la comunidad flowist en nuestro país.

mujer haciendo ejercicio de equilibrio y fuerza sobre manos en sesión de animal flow en interior© @anetalupa
El control del peso corporal y el equilibrio son claves en esta disciplina basada en la precisión del movimiento

Cada vez más, entrenar se entiende como una forma de habitar mejor el cuerpo, y eso explica el avance silencioso de este método. Y perfiles como el de Bárbara Lennie apuestan por rutinas que afinan la percepción interna tanto como la forma externa.

El animal flow parece raro porque hemos normalizado entrenar de forma demasiado rígida. Una máquina guía el movimiento. Una clase marca el ritmo. Una pantalla cuenta repeticiones. Aquí, en cambio, el cuerpo tiene que organizarse solo. Y eso incomoda. Pero también despierta. Al final, como defiende la propia disciplina, se trata de "mejorar la forma en que el cuerpo se mueve y se comunica". Quizá por eso funciona. Porque no promete atajos ni abdominales en diez días. Promete algo bastante más útil: moverte mejor, sostenerte mejor y descubrir que tu cuerpo todavía sabe hacer cosas que tu vida diaria le había hecho olvidar.