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El sobrecrecimiento bacteriano podría ser la razón por la que tienes el vientre hinchado

Flatulencias, dolor y distensión abdominal son algunos de los síntomas que produce el sobrecrecimiento bacteriano. Te contamos qué es y cuál es su tratamiento

por Nuria Safont

Si tienes el vientre hinchado y lo asocias al consumo de algunos alimentos, es posible que se deba a un sobrecrecimiento baceriano también conocido como SIBO, un problema que provoca distensión o hinchazón abadominal, gases y dolor. "El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado consiste en un crecimiento excesivo de bacterias en el mismo. Probablemente, ha existido siempre pero ahora estamos más expuestos a los factores que lo producen y, por otro lado, se han mejorado los medios de diagnóstico", explica la doctora Sari Arponen, especialista en medicina interna en el Hospital de Torrejón de Madrid y colaboradora de Nutribiótica. 

Las causas pueden ser múltiples y variadas. "El SIBO, en realidad, no es una enfermedad, sino una manifestación secundaria de otras situaciones, como pudiera ser todo aquello que afecte al movimiento o el funcionamiento del intestino", aclara la especialista. Y explica que, por ejemplo, las enfermedades inflamatorias intestinales, las adherencias por intervenciones quirúrgicas previas, la diabetes, la enfermedad celíaca, la infección por el VIH, la toma de fármacos como opioides u omeprazol o la sensibilidad al gluten no celíaca pueden provocar este trastorno. 

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Síntomas del sobrecrecimiento bacteriano 

Como el propio nombre indica, el sobrecrecimiento bacteriano produce una multiplicación de las bacterias en el intestino y esto puede dar lugar a muchos síntomas. Por un lado, por la mala digestión y la mala absorción de nutrientes, y por otro lado, por la alteración de la motilidad intestinal.

Debido a ello, es muy frecuente que se produzcan:

  • Exceso de gases.
  • Flatulencias.
  • Hinchazón en el abdomen, sobre todo, cuando se comen alimentos que fermentan.
  • También es posible que pueda haber diarrea y estreñimiento y, a menudo, la persona que tiene SIBO sufre dolor abdominal.
  • La halitosis o mal aliento es otro posible síntoma.

Si hay malabsorción de ciertos nutrientes puede darse diarrea con grasa en las heces, pérdida de peso o deficiencia de unas vitaminas, como la vitamina A o vitamina E. Otras veces puede haber déficit de otras vitaminas que se utilizan, por ejemplo, por las bacterias que han crecido en exceso.

Otros síntomas son los neurológicos, como por ejemplo la niebla o confusión mental, los dolores de cabeza, cansancio, síntomas cutáneos, dolores de articulaciones y es muy frecuente que aparezcan intolerancias a múltiples alimentos.

"No siempre es fácil saber si todos estos síntomas se producen por el SIBO o por la patología primaria que haya provocado que aparezca el sobrecrecimiento bacteriano", advierte la especialista en medicina interna. En este sentido, indica, una enfermedad celíaca que no se haya diagnosticado o un hipotiroidismo que no esté correctamente diagnosticado o tratado puede aumentar el riesgo de que se produzca una multiplicación de las bacterias y, por lo tanto, los síntomas típicos de este trastrono del aparato digestivo. 

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¿Cómo se diagnostica?

Lo más importante para diagnosticar el SIBO es sospechar que la persona lo pueda tener. "Para eso, es importante hacer una historia clínica completa, para ver qué síntomas tiene el paciente y cuándo aparecen, además de una exploración física. Para el diagnóstico, hoy en día, fundamentalmente, se utiliza el test del aliento o test de aire aspirado para sobrecrecimiento bacteriano, en el que se suele utilizar la lactulosa (una solución especial) y después se mide el hidrógeno y el metano en el aliento". 

Esta prueba puede tener bastantes falsos negativos, realmente el diagnóstico podría ser realizado también por un aspirado yeyunal (una parte del intestino), con cultivo de líquido obtenido, aunque esta prueba es más complicada. Otra opción sería hacer un tratamiento empírico y observar la respuesta. Siempre es importante, además, realizar el diagnóstico de la patología o disfunción que haya provocado el SIBO en primer lugar.

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Tratamiento del SIBO

Existen varias estrategias para tratar este problema intestinal. Por un lado, "los antibióticos farmacológicos, como la rifaximina o la neumocina o el metronidazol pueden ser de ayuda. Asimismo, se pueden utilizar antibióticos herbáceos, puesto que se ha visto que pueden ser tan eficaces como los tratamientos farmacológicos. También hay ciertos probióticos que si se utilizan en protocolos específicamente diseñados para SIBO pueden dar muy buena respuesta", asegura la especialista. Además, se deberían utilizar procinéticos (fármacos para mejorar el tránsito intestinal) para facilitar el funcionamiento motor digestivo.

Por otro lado, es importante valorar la alimentación. Actualmente, hay una tendencia a usar las dietas bajas en Fodmap, pero este tipo de dieta nunca se debería utilizar más de dos a seis semanas como muchísimo, porque a largo plazo podría acabar dando problemas sobre todo si se hace sin control médico.

Por último, "hay que recordar que se debe diagnosticar y tratar la causa del sobrecrecimiento bacteriano", concluye la doctora Sari Sarponem. De ahí la importancia de que las personas que sufren de vientre hinchado, gases y dolor abdominal acudan al médico de cabecera o a un especialista en digestivo para que inicie el protocolo de pruebas necesario para encontrar la razón del SIBO. 

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