Cuarenta y cinco metros cuadrados, dos dormitorios, dos baños en suite, salón, cocina ¡y hasta un pequeño pero coqueto patio exterior! Sobre el papel, encajarlo todo sin crear una vivienda saturada parece complicado. Sin embargo, esta casa de Málaga demuestra que aprovechar bien un espacio pequeño depende más de la distribución y de las soluciones a medida que de los metros disponibles.
La interiorista Patricia González de Lara transformó una vivienda que llevaba dos décadas cerrada manteniendo, además, buena parte de su esencia clásica, pero con un toque de estilo actual y elegante. Hablamos con ella para conocer las claves que hacen que los metros parezcan multiplicarse.
© interiorview.esDespués de 20 años cerrada, tocaba empezar prácticamente de cero
Coqueta, muy bien aprovechada y con una personalidad arrolladora. Así es esta vivienda, que se encuentra en una colonia tradicional de Málaga capital. Antes de caer en manos de la interiorista Patricia González de Lara (IG @patriciagonzalezdelara) llevaba 20 años cerrada. La reforma fue integral, partiendo de una distribución original muy compartimentada. Aunque parecía que no había margen para cumplir el principal deseo de los propietarios –contar con dos dormitorios y dos baños en solo 45 m²–, ¡la interiorista asumió el reto!
© interiorview.esEl primer truco para ganar espacio: abrir la zona de día
Una de las decisiones que más transformó la vivienda fue unir el salón y la cocina en un único ambiente. “La distribución cambió totalmente, puesto que antes era aún más compartimentada y unir la cocina al salón fue la clave para tener un espacio de día más amplio”, explica la interiorista.
En el salón, la decoración, las piezas, la distribución… todo está pensado para que resulte ligero visualmente. No se llena de muebles el espacio aunque no falta nada. El televisor se encastra en la pared con una chimenea eléctrica debajo, también integrada. Al fondo se abre una estantería de roble natural empotrada.
© interiorview.esUna cocina pequeña no tiene por qué renunciar al almacenaje
Esta mini cocina no solo aprovecha los metros sino que lo hace con elegancia y personalidad a través de mobiliario realizado a medida y acabado en un interesante azul profundo. Se aprovecha la altura hasta el techo para no desperdiciar centímetros de almacenamiento en vertical.
Además, tanto el frigorífico como el lavavajillas quedan integrados tras los frentes para que la composición resulte visualmente más limpia. Esta es una de las ideas que Patricia considera esenciales en viviendas pequeñas: “Utilizar mobiliario a medida que se adapte al espacio sin sobrecargarlo pero teniendo almacenamiento”. El proyecto lleva esa idea a prácticamente todas las habitaciones de la casa.
© interiorview.esMenos superficie de cocción para conseguir más encimera
También la distribución y elementos de la cocina se eligieron pensando en cómo se utiliza realmente el espacio. Sus propietarios disfrutan cocinando, por lo que se mantuvieron horno y microondas, pero se redujo aquello que podía ocupar menos: se instaló un fregadero pequeño y una placa vitrocerámica de dos fuegos.
¿El objetivo? Liberar superficie continua de encimera para poder trabajar con comodidad. Es una decisión sencilla pero especialmente interesante en cocinas pequeñas: antes de intentar encajarlo todo en tamaño estándar, merece la pena analizar qué elementos pueden reducirse y dónde resulta más útil ganar centímetros.
© interiorview.esUna barra que sustituye al comedor
Cuando no hay metros suficientes para una mesa de comedor independiente, el mobiliario puede asumir varias funciones. Aquí, la barra de desayunos de roble prolonga la cocina y se convierte a la vez en superficie auxiliar de trabajo y zona para desayunos o comidas informales.
“No hay espacio para una mesa de comedor”, explica Patricia. Por eso la barra resuelve las dos necesidades sin duplicar muebles ni saturar zonas de circulación. Es otro de sus consejos para casas pequeñas: conseguir que “tanto los espacios como el mobiliario puedan desempeñar diversas funciones”.
© interiorview.esUn eje central ordena toda la casa
La clave de la nueva planta que proyecta la interiorista se entiende especialmente bien con la vista desde el pasillo. La vivienda se estructura mediante un eje central que conecta la entrada desde el jardín delantero con el pasillo y la salida al patio posterior. A ambos lados de este recorrido se organizan los dos dormitorios y sus respectivos baños.
Así, el pasillo deja de ser simplemente superficie perdida y se le da mucho uso y función. A él se accede a través de un decorativo arco de roble a medida desde el salón, lo que ayuda a marcar la transición entre las zonas.
© interiorview.esUn patio que suma metros de vida a la casa
En una vivienda de 45 m², disponer de un espacio exterior cambia por completo la manera de vivirla. El patio posterior se pensó como otra habitación de la casa. Un espacio donde se pudiera hacer vida: desayunar, cenar, leer o simplemente descansar.
Patricia quiso potenciar especialmente la pared del fondo porque se ve mucho desde los dormitorios y desde el acceso a la vivienda. La vegetación y una fuente recuperada procedente del desembalaje de una casa señorial madrileña crean el punto focal, mientras que las jardineras realizadas con azulejo artesano continúan el diálogo entre elementos nuevos y referencias tradicionales.
© interiorview.esDormitorios enfrentados en la zona de descanso
Una casa pequeña puede ganar sensación de amplitud sin sumar ni un solo metro. ¡Este es un magnífico ejemplo! Patricia utilizó varias estrategias: mantuvo la máxima altura posible de los techos, reduciendo al mínimo el espacio destinado a instalaciones, y diseñó tanto las puertas de paso como el arco del corredor con una altura especial de 2,40 metros.
Además, la mayoría de las puertas son correderas, como se ve en esta imagen con la entrada a los dormitorios, de doble hoja y lacadas en el mismo tono azul intenso de los muebles de la cocina. “Durante el día, al estar abiertas, el espacio se ve mayor”. También la interiorista cuidó la iluminación en estos espacios con luz indirecta mediante foseados y bandejas y con la ampliación de las ventanas orientadas hacia el patio.
© interiorview.esDormitorios con baño y almacenaje
En los dormitorios no faltan los detalles que los personalizan a través de tapizados cálidos y textiles que envuelven. Pero además, en lo práctico, vuelven a demostrar que el almacenaje en una casa pequeña debe buscarse más allá del armario convencional. Las bases de las camas incorporan capacidad interior y los armarios se realizaron a medida para adaptarse exactamente al espacio disponible.
Toma nota: en uno de ellos, el armario tiene incluso un fondo especial reducido; en el segundo se aprovechó una hornacina como zona de perchero. Son ajustes a las características del espacio que, sumados, permiten disponer de almacenamiento suficiente sin llenar las habitaciones de muebles.
© interiorview.esEl baño también puede parecer más amplio con un solo material
Uno de los recursos más interesantes de los baños está en el tratamiento de las superficies. Patricia utilizó el mismo material en suelo y paredes, creando lo que define como un “efecto de caja”. Al reducir cambios de acabado y líneas visuales, la estancia se percibe más continua.
El baño se completa con un mueble de roble natural realizado a medida y una banda superior de papel pintado geométrico, un detalle que aporta personalidad.
© interiorview.esAbrir los dormitorios durante el día cambia la percepción de los metros
En el segundo dormitorio vuelve a aparecer una de las soluciones decisivas de la reforma: las puertas correderas dobles. Cuando permanecen abiertas, dormitorio, pasillo y resto de la vivienda establecen una relación visual más fluida; cuando se cierran, recuperan toda la privacidad necesaria.
Patricia resume esta estrategia entre sus tres grandes consejos para aprovechar unos 45 m²: “Crear una distribución abierta y utilizar puertas o paneles corredizos que ocupen el mínimo espacio”.
© interiorview.esMismo estilo para el segundo baño
Este es el segundo baño de la casa, tal y como deseaban los propietarios. Se ha utilizado la misma estética que en el anterior, cambiando únicamente el modelo de papel pintado de la banda superior de la pared. En la zona del lavabo, la grifería mural también aligera la encimera. Igualmente, el inodoro con cisterna empotrada en la pared, también resulta un acierto al ser menos pesado visualmente.
En definitiva, en este proyecto, la reforma aprovecha al máximo la planta, pero también conserva las referencias que daban identidad a la vivienda, como la tipología de las ventanas –se reprodujeron las antiguas mallorquinas de madera y se restauraron las rejas originales–; o la alfombra de baldosa hidráulica realizada artesanalmente, que reproduce el patrón de la antigua solería.
El resultado demuestra una idea especialmente interesante cuando se reforma una vivienda pequeña: ganar funcionalidad no exige convertirla en un espacio neutro ni renunciar a su historia.




