De las casas de nuestras abuelas a los interiores más actuales: el suelo hidráulico se reinventa con nuevas combinaciones y materiales


Color, personalidad y un aire atemporal hacen que los suelos hidráulicos sean uno de los revestimientos más deseados. Pero no siempre son la mejor opción. Estas claves te ayudarán a decidir dónde colocarlos, cómo combinarlos y cuándo merece la pena apostar por un porcelánico que imita su estética


© Nini Cortadellas
22 de agosto de 2026 a las 7:08 CEST

Hubo un tiempo en que los suelos hidráulicos estaban presentes en casi todas las viviendas modernistas, especialmente en fincas de Cataluña y la Comunidad Valenciana. Después desaparecieron durante décadas y hoy vuelven a ocupar un lugar protagonista, tanto en su versión artesanal como en las colecciones cerámicas que reproducen sus dibujos con gran realismo.

La duda ya no es si quedan bien –porque aportan muchísimo carácter–, sino cómo utilizarlos para que no saturen el espacio, dónde funcionan mejor y qué diferencias existen entre los auténticos y los porcelánicos. Aquí te lo contamos.

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Salón con pared de ladrillo visto y suelo hidráulico© Stella Rotger

Su fabricacion artesanal explica por qué nunca pasa de moda

Hay materiales que conservan su atractivo durante décadas y el suelo hidráulico es uno de ellos. No depende de un color de moda ni de un dibujo concreto, sino de la forma en que está hecho. Cada baldosa se fabrica de manera artesanal mediante un molde metálico que separa los distintos pigmentos del diseño. Después se rellena con una mezcla de cemento, polvo de mármol y colorantes minerales que se prensa a gran presión, sin necesidad de cocción.

Ese proceso da lugar a pequeñas variaciones de tono y textura que no son defectos, sino parte de su encanto. Ninguna pieza es exactamente igual a otra y, una vez colocado, el conjunto adquiere una riqueza visual difícil de conseguir con un pavimento fabricado en serie.

La importancia que siguen teniendo estos pavimentos se aprecia en proyectos como el que vemos sobre estas lineas, del estudio Sincro, donde la recuperación del suelo original se convirtió en uno de los ejes de la rehabilitación. En este caso no se trataba de una baldosa hidráulica, sino de un mosaico Nolla, otro pavimento histórico que suele confundirse con frecuencia con el hidráulico. La diferencia está en su fabricación: mientras el hidráulico se compone de baldosas de cemento pigmentado prensadas una a una, el Nolla se construye a partir de pequeñas teselas de gres porcelánico cocidas a alta temperatura que permiten crear composiciones geométricas de enorme precisión. 

Más allá de sus diferencias técnicas, ambos comparten una misma cualidad: forman parte del patrimonio arquitectónico de muchas viviendas y, cuando aparecen durante una reforma, lo habitual es restaurarlos e integrarlos en el nuevo proyecto en lugar de sustituirlos.

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Salón comedor con suelo de mosaico de Nolla© Heidi Cavazos

Recuperarlo merece la pena

Las mejores sorpresas de muchas rehabilitaciones aparecen cuando se levantan los revestimientos instalados décadas después. Bajo un parqué flotante, un suelo laminado o un vinílico pueden esconderse auténticas joyas que han permanecido ocultas durante años.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en este piso situado en el Passeig de Sant Joan, en Barcelona, reformado por Coblonal. Al retirar el pavimento más reciente aparecieron dos revestimientos originales distintos: una baldosa hidráulica tradicional y un mosaico Nolla. En lugar de unificar toda la casa con un material nuevo, el estudio optó por restaurar ambos pavimentos pieza a pieza y convertir esa diferencia en uno de los grandes atractivos del proyecto.

Siempre que el estado de conservación lo permita, recuperar un suelo original es una decisión acertada. Además de preservar la esencia arquitectónica de la vivienda, aporta una autenticidad difícil de reproducir con materiales actuales. Incluso cuando faltan algunas baldosas o existen pequeñas zonas deterioradas, muchas piezas pueden limpiarse, repararse o reproducirse para que el conjunto recupere su aspecto sin perder su historia.

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Cocina con suelo porcelánico efecto hidráulico© Dune

El porcelánico efecto hidráulico tiene muchas ventajas

No todas las viviendas necesitan un suelo hidráulico artesanal para disfrutar de su estética. Las colecciones porcelánicas actuales reproducen con enorme fidelidad sus dibujos, colores e incluso las ligeras irregularidades que caracterizan a las piezas tradicionales, pero ofrecen unas prestaciones muy distintas.

Al estar fabricadas mediante cocción a altas temperaturas, soportan mejor el desgaste diario, apenas requieren mantenimiento y resisten con mayor facilidad las manchas, la humedad o los productos de limpieza. Por eso se han convertido en una de las opciones favoritas para cocinas –en esta se ha instalado el modelo Josselin con los lisos Atlantique, de la firma Dune–, baños y viviendas familiares donde se busca un pavimento muy decorativo, pero también práctico.

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Cocina blanca con suelo hidráulico© Claudia Mauriño

La cocina, su escenario por excelencia

Normalmente, en el diseño de esta estancia se combinan muchos materiales lisos (muebles, encimeras y electrodomésticos) y se necesita un contrapunto que aporte carácter sin recargar, algo que rompa esa uniformidad y le dé personalidad. El hidráulico cumple perfectamente esa función: introduce patrón, color y textura. Lo vemos en este proyecto del estudio barcelonés h3o architects, donde un suelo de patrones geométricos y florales en tonos naturales equilibra la sobriedad del blanco de paredes, techo y mobiliario.

Eso sí, si decides instalar baldosas hidráulicas en la cocina, ten en cuenta que, al tratarse de un material poroso, es recomendable protegerlo con un tratamiento sellador y limpiar cuanto antes las manchas de aceite, vino o productos ácidos para evitar que puedan penetrar en la superficie. 

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Alfombra de mosaico integrada con el parqué de madera© Nini Cortadellas

Combinado con otros materiales

Una de las aplicaciones más interesantes del suelo hidráulico consiste en utilizarlo a modo de alfombra para organizar el espacio. Así lo hizo el equipo de ÀBAG Studio en esta vivienda ubicada en la emblemática Avenida Passeig de Gràcia, de Barcelona: aprovechó las baldosas originales para enmarcar la cocina y el comedor. El resto del espacio se revistió con madera. 

Esta solución funciona especialmente bien cuando se proyecta desde el inicio de la reforma, cuando es posible diseñar encuentros limpios entre materiales, crear cenefas o composiciones a medida e integrar el pavimento como si siempre hubiera formado parte de la casa.

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Baño con suelo hidráulico y paredes lisas© Amador Toril

El truco para que la estancia no quede agobiante

La clave para que un espacio no se sienta recargado está en encontrar el equilibrio entre lo que destaca y lo que acompaña. Un suelo hidráulico puede tener todo el protagonismo del proyecto, pero necesita alrededor elementos que lo dejen respirar. Por eso lo suyo es hacer lo que hizo la interiorista Raquel González en ese baño: combinarlo con paredes lisas en una gama parecida a la del pavimento. A partir de ahí, el blanco ayuda muchísimo: en sanitarios, techos, carpinterías o algunos revestimientos. Aporta luz, aligera el conjunto y evita que el color o el dibujo pesen demasiado. 

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Baño con suelo porcelánico efecto hidráulico© Cevica

Las versiones actuales ya no se limitan al estilo clásico

Durante mucho tiempo, hablar de suelos hidráulicos era pensar en motivos modernistas, con composiciones geométricas, flores estilizadas y rosetones, como los que encontramos en las viviendas de principios del siglo XX. Hoy el catálogo es mucho más amplio y permite encontrar diseños que encajan en interiores contemporáneos, mediterráneos o incluso de inspiración retro. 

Los porcelánicos de la colección Groovy de Cevica son un buen ejemplo. Reinterpretan la estética de los años setenta mediante colores intensos y patrones geométricos que actualizan este tipo de pavimento sin perder su esencia decorativa. El secreto, ya sabes, utilizarlos con cierta contención.

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Cocina abierta al salón con suelos hidráulicos© Jordi Canosa

Organizar la distribución

Mucho antes de que las cocinas abiertas se popularizaran, los suelos hidráulicos ya delimitaban espacios mediante el dibujo. Esa capacidad sigue siendo uno de sus mayores atractivos.

En la rehabilitación de una de las viviendas de "Casa Dolors Alesan" de Gibert, firmada por Pia Capdevila, los diferentes pavimentos originales ayudan a identificar cada ambiente, a la vez que mantienen una continuidad visual impecable. 

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Suelo porcelánico efecto hidráulico en porche© Leroy Merlin

También es una buena opción para exteriores, siempre que elijas el material adecuado

El encanto del suelo hidráulico ya no se limita al interior de la vivienda. También se ven en terrazas, patios, porches e incluso balcones, aunque en estos espacios lo recomendable es optar por porcelánicos para exterior como el modelo Papua, disponible en Leroy Merlin. Además de soportar mejor los cambios de temperatura y la humedad, cuentan con acabados antideslizantes que aumentan la seguridad en zonas expuestas al agua. 

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Alfombra vinílica en suelo de la cocina© Conforama

Versión "low cost"

Encontrarás alfombras vinílicas que reproducen muchos de los patrones tradicionales, como este modelo de Conforama. En cocina vienen de maravilla para proteger el suelo en la zona de trabajo y son mucho más fáciles de sustituir cuando apetece renovar la decoración. También son una alternativa estupenda para camuflar suelos deteriorados en viviendas de alquiler o para quien todavía no quiere afrontar una reforma.