La otra cara de Julián Álvarez, futbolista del Atlético de Madrid: un refugio familiar con arte, un salón abierto al jardín, gimnasio y piscina


Lejos de la exigencia del fútbol, el delantero argentino encuentra la calma junto a su mujer y su hijo en una vivienda luminosa y cálida


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29 de agosto de 2026 a las 18:37 CEST

El futbolista Julián Álvarez (26 años) atraviesa un momento delicado en el Atlético de Madrid. El delantero argentino se ha convertido en el foco de atención de este mercado de fichajes después de manifestar públicamente que quiere cambiar de aires. Unas semanas de máxima tensión en las que su familia ha sido el mejor de los refugios.

Fuera del campo, encuentra la paz y la calma en su casa de Madrid. Lejos del fútbol, de los focos y de los pitidos de la grada, su hogar se convierte en el lugar donde baja las pulsaciones y disfruta de su faceta más personal junto a su mujer, María Emilia Ferrero, y su hijo Amadeo, de un año.  Allí, la pareja ha construido un auténtico santuario de amor y tranquilidad. 

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Una vivienda donde el diseño apuesta por la sencillez

La residencia de Julián Álvarez y Emilia Ferrero, situada en una exclusiva zona residencial de Madrid, tiene poco que ver con la imagen que muchas veces se asocia a las viviendas de los grandes futbolistas. Lejos de los espacios ostentosos y del lujo más evidente, la pareja ha creado un hogar donde predominan la luz natural, los tonos neutros y las líneas sencillas. Una decoración contemporánea que apuesta por la elegancia y la calidez sin resultar excesiva.

El recibidor es una buena muestra de este estilo. Sus líneas verticales y su paleta de tonos suaves aportan sensación de amplitud y orden desde el primer momento, en un espacio en el que cada elemento parece tener su lugar.

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El corazón de la vida en familia

El salón es el espacio que mejor define la personalidad del hogar. Luminoso y amplio, está decorado con tonos claros y neutros, con materiales suaves que aportan calidez y crean un ambiente acogedor, perfecto para disfrutar de una tarde tranquila en familia o ver una película.

El sofá beige, la obra de arte abstracta en tonos tierra y la presencia de plantas contribuyen a crear una estancia elegante sin necesidad de grandes artificios. La zona de estar se sitúa frente a grandes ventanales que conectan el interior con el jardín, potenciando todavía más la sensación de amplitud y luminosidad. 

Es también en este espacio donde se han retratado algunos de sus primeros momentos como padres. Julián y María Emilia aparecen junto a su hijo Amadeo y su enorme Samoyedo, que vuelve a ocupar un lugar protagonista en la escena y aporta ese toque cotidiano y familiar que define la vivienda.

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El baño del bebé, un espacio cuidado al detalle

El baño del pequeño Amadeo es uno de los rincones más sencillos de la casa, pero también de los que guardan un significado más especial. Es allí donde tiene lugar una de las rutinas más tiernas de la vida familiar: la hora del baño del bebé.

La luz suave, los tonos blancos y la pequeña bañera preparada con cariño crean un ambiente sereno y acogedor. Un espacio principalmente práctico, pensado para el cuidado del más pequeño de la casa y para acompañar esos momentos de la rutina diaria que ahora ocupan un lugar tan especial en la vida de sus padres.

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El rincón más dulce de la casa

La habitación del bebé está decorada con un papel pintado protagonizado por animales y plantas en tonos suaves, que convierte las paredes en un pequeño mundo de fantasía. El resultado combina imaginación y calma, con unas ilustraciones delicadas que aportan personalidad a la estancia sin restarle serenidad. Una elección decorativa que mantiene la estética cuidada y elegante presente en el resto de la vivienda.

La luz natural, los muebles en tonos neutros y la presencia de su mascota crean un ambiente acogedor, pensado para crecer. Es una habitación que transmite cariño y cuidado, y que encaja perfectamente con esta etapa familiar.

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Una zona en la que el deporte no se queda atrás

La vivienda también reserva un espacio para el entrenamiento, pero lejos de la estética fría de muchos gimnasios domésticos. Aquí domina la luz natural, el orden y la funcionalidad. El ambiente es limpio, amplio, y permite que la rutina deportiva se integre sin romper la armonía del hogar.

Es un lugar que refleja otra faceta de la vida de la pareja: la disciplina, el autocuidado y la importancia de mantener hábitos incluso en medio de la exigencia profesional.

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El jardín: un oasis con piscina

El exterior es, directamente, un pequeño oasis en medio de la ciudad. El césped cuidado, la vegetación y la piscina crean un ambiente que invita a desconectar. Es un jardín pensado para respirar, para dejar que el día avance sin obligaciones, para disfrutar sin prisa. La conexión entre interior y exterior es fluida: el salón se abre hacia el jardín, y la luz entra como si fuera parte de la decoración.

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La piscina aporta ese toque de verano que convierte el exterior en uno de los rincones más atractivos de la casa. Rodeada de zonas ajardinadas y con un ambiente pensado para disfrutar al aire libre, se presenta como el lugar perfecto para desconectar y compartir tiempo en familia. Un espacio que invita a alargar los días de buen tiempo y que encaja con el cuidado que define el resto de la vivienda.

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La casa de Julián muestra una bonita historia y espacios pensados para disfrutarlos en compañía. No es un hogar que busque protagonismo ni necesite muchos lujos. Es una casa que poco a poco se va dejando ver a través de pequeños detalles y dice mucho de quienes la habitan.