En verano, el dormitorio es refugio. ¿Qué te parecería convertir esta estancia en una agradable suite donde dormir mejor, disfrutar de una siesta y desconectar del calor?
Nos inspiramos en las habitaciones de los mejores hoteles para aligerar el peso de la decoración este mes. Tejidos naturales, colores luminosos, ventilación suave, menos ruido visual y detalles de hotel pensados para el descanso real. Sobre estas líneas, una propuesta con mobiliario y textiles de El Corte Inglés.
© El Corte InglésUn dormitorio de verano también puede ser alegre
El verano no obliga a decorar en blanco total. En este dormitorio, con mobiliario y textiles de El Corte Inglés, la clave está en combinar una base cálida más suave con notas amarillas y turquesa. Es una fórmula muy de hotel boutique: cama protagonista, mesillas simétricas, lámparas iguales y ropa de cama que eleva el conjunto.
La idea es que el dormitorio resulte fresco, pero no frío; luminoso, pero con personalidad. Y ese equilibrio se consigue muy bien con colores de verano usados en pequeñas dosis.
© maria pujolLa cama de hotel empieza por una base sencilla y bien vestida
Como hemos visto, en una suite, la cama siempre parece más apetecible si está bien hecha. Este dormitorio con vistas al mar –que pertenece a un proyecto de Albert Ramoneda Studio con estilismo de Mar Gausachs– lo demuestra: de nuevo, una base blanca, textiles mostaza, cojines coordinados y una alfombra de fibra que aporta textura.
© Senttix/angelsegurafotoCortinas ligeras para tamizar la luz y refrescar la sensación
Las cortinas son uno de los recursos más importantes para transformar un dormitorio en verano. En esta imagen, los visillos blancos y naturales dejan pasar la luz, se mueven con el aire y crean esa sensación de calma que asociamos a las habitaciones de hotel junto al mar.
La clave está en elegir tejidos livianos y con caída: lino, algodón, mezclas naturales o visillos de aspecto lavado. Un truco muy práctico es combinar dos capas al vestir la ventana. Una cortina ligera para el día y otra más opaca para dormir o ganar intimidad. En la imagen, una propuesta con colchón Arena de Senttix.
© Club Med MichesCabeceros con textura: el gesto que da carácter de 'suite'
Un cabecero especial puede cambiar por completo el dormitorio. En este caso, la madera y las fibras naturales aportan calidez, textura y un punto artesanal muy propio de los hoteles de verano.
Escoge un modelo de ratán, rejilla, madera clara, fibras trenzadas o tapizados de lino y algodón. Si el dormitorio es pequeño, mejor elegir cabeceros ligeros, elevados o con tramas abiertas. Si hay más espacio, se puede apostar por una pieza más protagonista, como en una suite. Este dormitorio veraniego pertenece al hotel Club Med Miches Playa Esmeralda.
© FELIPE SCHEFFELCrea una zona de descanso en el dormitorio ¡y triunfa!
Los dormitorios de hotel no se limitan a la cama. Suelen tener una butaca, un banco, una chaise longue o un pequeño rincón donde leer, dejar una prenda o descansar. En esta propuesta de un proyecto de Mausha Marsá la zona de estar junto a la ventana convierte la habitación en un espacio más completo y apetecible.
© Montse MoralesVentilador de techo: confort silencioso y estética natural
En verano, el ventilador de techo vuelve a ser uno de los grandes aliados del dormitorio. En este dormitorio, proyectado por la interiorista Montse Morales, el ventilador se integra en la estética, que apuesta por lo natural y tonos soft: paredes blancas, fibras, textiles verdes y luz filtrada.
© Jordi CanosaAzul, blanco y fibras: la combinación que nunca falla
El azul es uno de los colores más eficaces para crear sensación de frescor. En este dormitorio, aparece en la pared, en la ropa de cama y en los detalles, combinado con blanco, madera clara y fibras naturales. Muy mediterráneo.
Para no caer en una decoración demasiado temática, lo ideal es usar el azul de forma contenida. Mezcla azul lavado, lino blanco y una alfombra de yute. Este es un proyecto de Pia Capdevila Interiorismo con estilismo de Mar Gausachs.
© Stella RotgerMenos objetos, más calma visual
Un dormitorio de verano debe sentirse despejado. Es decir, como en los hoteles, la decoración debe reducirse a lo esencial: textiles claros, una lámpara ligera, una repisa mínima y piezas cerámicas en tonos naturales.
El descanso mejora cuando el dormitorio no está saturado de estímulos. Proyecto de Daussy Interiors con estilismo de María Algara.
© Meritxell ArjalaguerTonos arena y madera para una 'suite' cálida, pero fresca
Los tonos arena, piedra y lino funcionan porque conectan con una idea de frescor sin perder calidez, entendida en el sentido de hogar. La clave para que los beige decoren más está en sumar textura veraniega: ligera pero con trama.
Mejor lino que terciopelo, algodón que tejidos sintéticos, madera clara que acabados oscuros, pantallas naturales que lámparas opacas. En la imagen, un proyecto de Isern Associats (hotel Marina Cambrils by URH).
© LEROY MERLINFrisos y detalles que visten la pared
Los revestimientos tipo friso son una buena opción para decorar la pared. Pueden convertirse en cabecero. Sucede como con las molduras o listones, permiten añadir textura sin saturar. En esta propuesta, el friso blanco protege la pared y crea una base luminosa sobre la que destacan el cabecero verde, los textiles estampados y la madera natural.
En la imagen, una propuesta de LEROY MERLIN con ventilador de techo con luz Gupini INSPIRE.




