Virginia Albuja, experta en Feng Shui, sobre los colores de la terraza: “No elijo un tono porque combine con el mobiliario; elijo la sensación que quiero que se experimente"
Detrás de esta combinación cromática hay mucho más que una decisión estética. Cada uno de estos colores representa uno de los cinco elementos que, según esta filosofía oriental, favorecen el equilibrio, el bienestar y la buena energía en una terraza.
El color es la herramienta más inmediata para transformar una terraza, sin necesidad de acometer una reforma, puede cambiar por completo la percepción de este espacio exterior. Así lo entiende Virginia Albuja (www.virginialbuja.com), interiorista experta en Feng Shui, para quien cada proyecto parte de un objetivo vital antes que estético: equilibrar el Chi, la energía vital que fluye a nuestro alrededor y que, según esta sabiduría oriental, determina el bienestar de quienes habitan una casa.
En los exteriores, esta idea cobra más fuerza todavía. La terraza o el jardín funcionan como una zona intermedia, el punto donde el interior se funde con la naturaleza y la energía del entorno entra en contacto con el hogar. “Es un espacio de transición que, cuando está bien diseñado, puede convertirse en un auténtico refugio de bienestar”, afirma la interiorista.
Huir de las tendencias: el color como herramienta de armonía, no de moda
Para Virginia, cada color emite una vibración que incide en el estado emocional, mental e incluso físico de las personas, y por eso su criterio de selección nunca es la tendencia. “No elijo un tono únicamente porque combine con el mobiliario; elijo la sensación que quiero que experimente mi cliente cada vez que cruce esa puerta hacia el exterior”, reconoce la interiorista experta en Feng Shui.
Su referencia constante es la naturaleza, que ella entiende como el ejemplo más sabio de armonía cromática: el verde de las hojas habla de crecimiento, el azul del cielo y del agua invita a la calma, los tonos cálidos de la tierra transmiten seguridad y la luz dorada del sol despierta la vitalidad. Trasladar esa sabiduría ancestral al diseño de los espacios es, según ella, la esencia de su trabajo.
Este salón de exterior combina la madera de acacia con cojinería blanca y cuerda trenzada verde. Se trata de la colección ‘Kairo’, de Banak.
Cada terraza produce una emoción distinta según su paleta cromática
El verdadero objetivo al proyectar una terraza según el Feng Shui no es visual, sino sensorial. Existen espacios pensados para el descanso, otros para compartir con amigos y familia, algunos concebidos como pequeños jardines urbanos de reconexión con la naturaleza y otros orientados a estimular la creatividad.
“Cuando proyecto una terraza, no pienso únicamente en cómo va a verse, sino en cómo quiero que se sienta, que se disfrute, que se viva”, cuenta Virginia. El color dialoga en todo momento con la arquitectura, la vegetación y la luz natural, y esa elección consciente es, según ella, lo que separa una terraza bonita de otra que realmente reconforta. Estamos viendo un comedor de verano con muebles, lámparas y macetas de la colección ‘La Dolce Vita’, de Newgarden.
Los 5 elementos del Feng Shui, la clave para entender el color en el jardín
En Feng Shui, cada color queda vinculado a uno de los cinco elementos fundamentales: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. La clave de un buen proyecto no está en decantarse por un tono dominante, sino en lograr que todos ellos convivan y permitan que la energía circule de forma natural.
El elemento Madera está representado por los verdes y los tonos naturales, asociados al crecimiento, la renovación y la vitalidad. “Favorecen la salud, la creatividad y la conexión con la naturaleza. Son ideales para crear terrazas donde respirar profundamente, relajarse y recuperar energía”, explica Virginia.
¿Cómo aplicar el elemento madera? Por ejemplo, con vegetación de hoja ancha, muebles de madera natural sin tratar en exceso y texturas orgánicas. También se puede apostar por un jardín vertical, una celosía vegetal o, simplemente, una agrupación de macetas.
Azules y turquesas: serenidad y calma para el exterior
Los azules y turquesas representan el elemento agua, vinculado a la serenidad y la fluidez interior. “Reducen el estrés y convierten cualquier rincón en un espacio perfecto para leer, meditar o simplemente disfrutar del silencio”, señala Virginia.
El agua es, según el Feng Shui, el elemento asociado a la capacidad de fluir sin resistencia, por lo que suele reforzarse con superficies reflectantes, una pequeña fuente o textiles en tonos añil y turquesa. En una terraza pequeña, incluso un cuenco de agua con velas flotantes puede introducir este elemento sin restar espacio útil, aportando ese punto de calma que se busca en los rincones de descanso.
Sobre estas líneas, con tapicería azul, asientos modulares de la colección ‘Elton’, diseñada por Ludovica Serafini + Roberto Palomba para la firma italiana Talenti.
Rojo y naranja: la dosis justa de energía para activar la terraza
El elemento Fuego se manifiesta en los rojos, corales, naranjas y fucsias, tonos llenos de energía y dinamismo que estimulan la conversación y la vida social. “Mi recomendación es incorporarlos en pequeñas dosis, mediante cojines, macetas o elementos decorativos, para activar el espacio sin saturarlo”, apunta Virginia.
El fuego se relaciona con el reconocimiento, y por su intensidad es el elemento que más fácilmente desequilibra un ambiente si se usa en exceso. Por eso suele reservarse para puntos concretos, como el textil de un sofá exterior o una jardinera de flores vivas, dejando que el resto de la paleta lo sostenga sin competir con él.
En este comedor al aire libre equipado con mobiliario plegable en acero de la colección ‘Guinguette’ de Maisons du Monde, la mesa es de un tono terracota poco encendido y las sillas, blancas.
Amarillo: el color que convierte una terraza en un lugar acogedor y hogareño
Amarillos, ocres, arenas y terracotas conforman el elemento tierra, ligado a la estabilidad, el arraigo y la sensación de hogar. “Son colores cálidos que envuelven el exterior en una atmósfera acogedora y favorecen las reuniones”, describe Virginia.
La tierra ocupa, según esta sabiduría oriental milenaria, el centro del mapa energético y actúa como elemento estabilizador entre el resto. Su presencia ancla visualmente el espacio y equilibra tonos más fríos o intensos que puedan convivir en la misma terraza o jardín.
En la propuesta, el entorno de la piscina cuenta con tumbonas y carrito de la colección ‘Giovanni’, de Westwing.
Blanco: equilibrio y ligereza para terrazas luminosas
El elemento metal se traduce en blancos, grises suaves y acabados metálicos que aportan claridad, orden y luminosidad. “Reflejan la luz natural y ayudan a crear ambientes elegantes, ligeros y visualmente equilibrados”, indica la interiorista.
Asociado a la precisión, el metal suele introducirse a través de mobiliario de líneas depuradas, farolillos o detalles en acero y aluminio, y funciona como contrapunto visual frente a paletas más cálidas o vegetales. En concreto, la silla colgante en blanco crudo es el modelo ‘Nittedal’, de JYSK.
Cada terraza es única: por qué no existe una fórmula cromática universal
Cada terraza tiene una orientación diferente, una cantidad de luz determinada, unas vistas concretas y unas necesidades emocionales distintas, y por eso Virginia rechaza cualquier receta cerrada: piensa que existe un color perfecto válido para todos los espacios exteriores; es, para ella, uno de los errores más habituales. “El verdadero objetivo consiste en encontrar la combinación cromática que mejor dialogue con la arquitectura, la vegetación, el paisaje y las personas que habitan ese espacio, porque el Feng Shui nunca busca fórmulas universales”, explica.
En este porche, un salón con mobiliario de exterior de Dedon que combina cromáticas frías como el azul con otras cálidas, entre las que destaca el amarillo.
Combinar colores y materiales evitando que predomine un único elemento, ya que la riqueza está en el equilibrio entre tonalidades y texturas naturales. Como vemos en la propuesta, con mobiliario de Ikea.
Mantener el orden, evitando acumular mobiliario u objetos innecesarios. “Un espacio despejado favorece la circulación del Chi”, apunta la interiorista experta en Feng Shui.
Cuidar las plantas, auténtico reflejo de la energía del lugar: si se marchitan con frecuencia, puede ser una señal de que el espacio necesita atención.
Respetar las proporciones, ajustando el tamaño del mobiliario a las dimensiones reales de la terraza.
Permitir que la energía fluya, manteniendo libres las zonas de paso para no interrumpir la circulación natural entre el interior y el exterior.