Fernando Pozuelo, paisajista, sobre la nueva vida en terrazas y jardines: "Ya no buscamos más metros, sino mejores experiencias"


El experto explica cómo los Pod Space transforman terrazas y jardines en refugios habitables para teletrabajar, desconectar o recibir invitados sin salir de casa.


El paisajista Fernando Pozuelo © Fernando Pozuelo Unique Landscapes
3 de julio de 2026 a las 13:05 CEST

El interiorismo ha dejado de terminar en la puerta de casa. Durante años el exterior fue el gran olvidado de cualquier reforma, el sitio donde tender la ropa o, con suerte, sacar la mesa cuatro días al año. Eso ha cambiado. Terrazas, jardines y azoteas se han convertido en parte de la vivienda, metros habitables, con la misma exigencia de diseño y confort que el salón: un lugar para trabajar, desconectar o recibir. No es una moda pasajera, sino la respuesta a algo que llevamos tiempo necesitando: estar más cerca de la naturaleza y vivir mejor sin salir de casa.

Ese cambio de mirada abre un abanico de posibilidades para convertir la terraza en un espacio habitable, y lo mismo vale para el jardín. El paisajista Fernando Pozuelo propone un nuevo concepto para lograrlo: el Pod Space. O, lo que es lo mismo, hacer que el exterior sea otra habitación más de la casa, con todo lo que eso implica.

Porche con salón exterior con techo de vigas de ,madera, alfombra azul eléctrico, sofá gris exterior, mesas auxiliares © Dedon

El exterior: un espacio para vivir

Durante décadas hemos separado con claridad el dentro y el fuera de casa. El salón era el salón y el jardín, un decorado que se admiraba desde la ventana. Algo que, según Pozuelo, empieza a desdibujarse: "Hoy esa frontera empieza a desaparecer", resume. 

Antes se salía a la terraza a regar las plantas o tender la ropa. "Hoy para vivir una experiencia completamente distinta", señala el paisajista, y ese matiz —de espacio residual a espacio vivido— es lo que marca la diferencia a la hora de decorar la terraza y el jardín. Este ambiente con muebles de Dedon demuestra cómo trasladar la vida al aire libre sin perder estilo. 

Patio con mesa redonda y sillas, invernadero de cristal © Vitra

El jardín y la terraza: una estancia más de la casa

Las tendencias en jardines de 2026 lo tienen claro: los espacios exteriores son parte del interior de la vivienda. "El futuro pasa por viviendas cada vez más conectadas con el exterior", concluye el paisajista. Una conexión como la que se aprecia en esta propuesta de Vitra. 

"Estamos asistiendo a una nueva generación de espacios habitables. Ya no buscamos únicamente más metros cuadrados, sino mejores experiencias", resume. Y quizá ahí esté el verdadero cambio: en dejar de mirar la terraza desde el sofá y empezar, por fin, a vivirla.

Espacio exterior en el jardín con salón © Fernando Pozuelo Unique Landscapes

Pod Space: una nueva manera de habitar el exterior

Un Pod Space, como este diseñado por el experto, no es una caseta de jardín ni un cenador con más diseño. Es una pequeña arquitectura —de madera, vidrio o acero ligero— pensada para formar parte del paisaje y ampliar los usos reales de una vivienda: se puede trabajar en ella, leer, recibir invitados, meditar o simplemente desconectar.

"Los Pod Spaces nacen precisamente para integrar nuestra vida diaria dentro del paisaje de una forma flexible, emocional y profundamente conectada con la naturaleza", explica el paisajista, fundador de Fernando Pozuelo Unique Landscapes. Y ahí está la clave que lo distingue de una simple construcción auxiliar: "Más que una estructura, es una experiencia habitable", resume.

Jardín tropical con palmeras, arbustos con flores rojas, lámparas encendidas© Faro Barcelona

El paisaje marca el camino 

Si estamos en el exterior, el paisaje y todo lo que nos rodea debe ser el centro. "El paisajismo es fundamental porque el Pod Space no debe entenderse como un objeto colocado en un jardín", señala. El recorrido hasta él, la vegetación que lo envuelve, la luz, el agua o la privacidad forman parte de la experiencia desde el primer paso. Esta propuesta de Faro Barcelona cuenta con la atmósfera perfecta para disfrutar plenamente del exterior. 

Espacio exterior de  noche a modo pabellón, con muebles de fibras vegetales, mesas de madera y plantas © Fernando Pozuelo Unique Landscapes

Según tu estilo de vida

Queremos habitar el exterior y para ello debe adaptarse a nosotros y a nuestro estilo de vida. No hay un modelo único, sino tantos como necesidades. El experto lo tiene claro: "Cada Pod Space (como este de mi estudio) es diferente porque responde a una necesidad distinta. Puede ser una oficina verde rodeada de vegetación, una casa de invitados, un refugio de lectura, un espacio wellness, una zona de mindfulness, una casa del té contemporánea o, incluso, una pequeña arquitectura suspendida entre árboles para fomentar la creatividad". 

Las posibilidades, en sus propias palabras, son "prácticamente infinitas". Lo que no cambia es el criterio de fondo: cada uno se diseña para una persona y una rutina concreta, no para un catálogo. Además, tampoco hace falta un jardín enorme: el mismo criterio se aplica a una azotea de treinta metros o a un jardín de mil. 

Jardín con luces en el suelo, plantas cuidadas, una palmera© Fernando Pozuelo Unique Landscape

La neuroarquitectura sale fuera 

Puede que este sea el motivo real por el que esta tendencia ha llegado ahora. Vivimos pegados a la pantalla, y cada vez valoramos más tener un sitio físico donde poder ser nosotros mismos y hacer lo que necesitemos en ese momento. Pozuelo lo enmarca en un cambio social más amplio: "Vivimos hiperconectados, rodeados de estímulos y cada vez valoramos más disponer de espacios que nos permitan elegir entre conectarnos y desconectarnos".  

Es la misma búsqueda de calma que ha puesto de moda el jardín emocional y la neuroarquitectura, esa idea —cada vez más presente en decoración— de que el jardín (este diseño del experto) no solo se mira, también cuida. Por eso, dice el paisajista, estos espacios "funcionan como refugios emocionales donde recuperar la calma, la privacidad y el contacto con la naturaleza".

Pabellón de exterior en un jardín con piscina © Kettal

Orientación, luz y atmósfera: las claves del diseño

A la hora de diseñar un espacio exterior debemos tener en cuenta la orientación. De esta manera, un Pod Space orientado al sur puede funcionar como un invernadero cálido y luminoso, mientras que uno orientado al norte ofrece una luz homogénea, ideal para trabajar o crear. 

También influye el material y el ambiente que se busca crear. La vegetación que lo rodea no es solo estética: aporta privacidad, regula la temperatura y suma confort sensorial. "Todo depende del universo emocional que queramos construir", resume el paisajista. En la imagen, pabellón exterior VDL de Kettal. 

Salón comedor exterior con pérgola bioclimática, alfombra © KE

Sostenibilidad y tecnología a su lado

La sostenibilidad y la tecnología también son importante a la hora de diseñar tus espacios exteriores. Como resume Pozuelo, el futuro pasa por "integrar arquitectura, paisaje y bienestar personal de una forma cada vez más natural y personalizada". Los Pod Space incorporan materiales ligeros —aluminio, vidrio, acero— con sistemas multicapa que permiten estructuras eficientes y adaptables, a los que se suman cubiertas vegetales, ventilación cruzada, domótica o paneles solares. 

¿Un ejemplo de tecnología exterior? La pérgola bioclimática de KE, en la imagen, regula la interacción con el sol, el viento o la lluvia, gracias a sus lamas orientables. 

Pabellón exterior de Ketal con salón y rincón de lectura. Fuera, comedor exterior, ambiente nocturno© Kettal

Nuevas formas de habitar (y disfrutar) el exterior

Lo bueno de los Pod Space es que se adaptan tanto al espacio como a tus gustos y estilo de vida, tal y como demuestra el pabellón de exterior Pavilion V de Kettal. Pozuelo nos apunta alguna de sus posibilidades. Puede ser una oficina verde donde teletrabajar rodeada de vegetación, luz natural y silencio —esa concentración que rara vez se consigue en un despacho convencional—, o un refugio wellness pensado para el yoga, la meditación o simplemente desconectar sin salir de casa. También funciona como una pequeña casa de invitados integrada en el jardín, con la privacidad que a veces no cabe dentro de la vivienda principal, o como un rincón de lectura que salva hasta los días de lluvia que antes dejaban la terraza inutilizada.

Hay quien lo convierte en invernadero, con plantas y huerto propio conviviendo con el día a día, o en un estudio creativo suspendido para pintar, escribir o alejarse del ruido de casa. Y también está la versión más deportiva —un gimnasio exterior—, la más familiar —una zona infantil para juegos y cumpleaños que ya no dependen del tiempo que haga en el salón— o la más contemplativa, esa casa del té contemporánea que reinterpreta los jardines japoneses. La opción más demandada, sin embargo, sigue siendo la última: el refugio urbano en la azotea, esa cubierta convencional convertida en un espacio con vegetación, cocina, zona de cine o descanso.