Antes de plantar la primera especie o elegir materiales, existen decisiones que pueden marcar el futuro de cualquier jardín. Para identificar los errores más habituales y aprender a evitarlos, hablamos con Ignacio Ribera, paisajista, divulgador botánico y fundador de Academia del Paisaje (www.academiapaisaje.org), una plataforma dedicada a la formación y divulgación del paisajismo en español. Con su experiencia en diseño de jardines y educación especializada, nos ofrece las claves para detectar esos fallos que suelen pasar inadvertidos al principio, pero que con el tiempo pueden convertirse en problemas difíciles de corregir.
© Vitaly Gariev / PexelsComprar plantas sin un plan: el error más común al diseñar un jardín
Uno de los errores más habituales entre quienes crean un jardín por primera vez es empezar sin una idea clara del conjunto. En lugar de definir previamente un diseño, muchas personas se dejan llevar por las plantas que encuentran en cada visita al vivero y van incorporando nuevas especies según las tendencias o sus gustos del momento.
Esta forma de actuar puede dar lugar a espacios poco cohesionados, donde cada incorporación responde a una decisión aislada y no a una visión global. Para Ignacio, el problema es que “el resultado es una suma de impulsos, no un lugar con coherencia". Antes de plantar, recomienda dedicar tiempo a imaginar cómo se quiere vivir el jardín y qué función debe cumplir cada espacio.
© Nice Home BarcelonaEl peligro de borrar la esencia del lugar
Otro fallo frecuente es ignorar las características originales del terreno. Con frecuencia, al iniciar un proyecto se eliminan elementos naturales que aportaban personalidad al espacio, desde desniveles y vegetación existente hasta rincones con valor paisajístico.
La búsqueda de un jardín completamente nuevo puede acabar transformando un entorno singular en otro genérico, sin conexión con el paisaje que lo rodea. El paisajista defiende que el punto de partida debería ser precisamente aquello que hace único cada lugar: “Lo que ya existe puede ser la mejor base desde la que trabajar, en vez de arrasarlo y empezar de cero”. Integrar los elementos preexistentes suele dar como resultado jardines más auténticos y adaptados a su entorno.
En la propuesta, una intervención respetuosa con lo existente de Marta Roca, de Espaiverd, quien decide mantener el jardín de cactus que encuentra casualmente al limpiar el terreno y retirar las malezas. Además de conservar las suculentas ya presentes, refuerza la composición con nuevas especies, además de completar con gravilla y mantener las piedras originales. Entre otras variedades vemos al globoso cactus erizo (Echinocactus grusonii), el cardón (Pachycereus pringlei), de forma columnar, y una chumbera (Opuntia ficus-indica).
© Mr Alex Photography / PexelsCésped y setos: la solución fácil que puede complicarlo todo
Más allá de la estética, un jardín debe generar experiencias, recorridos y vínculos emocionales con quienes lo habitan. Sin embargo, muchas personas siguen recurriendo a grandes superficies de césped y setos perimetrales convencidas de que son la opción más fácil.
Como cuenta el experto, esta percepción suele ser errónea, ya que el césped y los setos recortados se encuentran entre los elementos que más agua, poda y cuidados requieren. Sin embargo, “mucha gente lo percibe como bajo mantenimiento porque visualmente parece sencillo”. En la mayoría de los casos, una plantación bien adaptada al clima puede resultar mucho más sostenible y fácil de mantener.
© ÁbatonPlantas jóvenes, jardines más fuertes
Otro fallo habitual es recurrir a ejemplares demasiado grandes para conseguir un efecto inmediato. Sin embargo, las plantas jóvenes suelen adaptarse mejor a su nuevo entorno, desarrollan sistemas radiculares más sólidos y terminan ofreciendo mejores resultados a largo plazo. Nos revela el paisajista que muchas plantas adultas arrastran años de crecimiento en condiciones muy distintas, lo que dificulta su adaptación tras el trasplante. “Las plantas, como las personas o los animales, se adaptan mejor a los cambios cuando son jóvenes”.
En la fotocomposición superior vemos un proyecto de Ábaton cuya plantación se realizó con especies jóvenes para favorecer su establecimiento y lograr, con el tiempo, el aspecto exuberante que muestra la fotografía inferior.
© KEUn jardín para vivirlo durante todo el año
Antes de pensar en la selección botánica, la decoración o los materiales, conviene definir cómo se utilizará cada zona del jardín. No todas las actividades requieren las mismas condiciones ni todos los espacios deben cumplir la misma función. El fundador de Academia del Paisaje insiste en que el jardín debe entenderse como un lugar cambiante que evoluciona con el tiempo y con quienes lo disfrutan. “Primero el lugar. Luego las plantas”.
Un buen ejemplo es este chalé de montaña en Suiza, donde una pérgola bioclimática de KE y una chimenea de leña permiten seguir disfrutando del exterior incluso durante los meses más fríos del año.
© Nancy J. Ondra / Adobe StockUn jardín puede (y debería) ser atractivo los 12 meses del año
Elegir las plantas del jardín pensando únicamente en los meses de calor supone desaprovechar gran parte de su potencial. Existen especies que destacan en invierno, otras que ofrecen su mejor versión en otoño y composiciones capaces de generar interés durante todo el año.
Según Ignacio, pensar en una sola estación limita el resultado y el potencial que tienen los exteriores. “La clave está en escalonar floraciones, texturas y momentos de interés para que el jardín mantenga atractivo en cualquier estación”.
© Jean-Paul Wettstein / PexelsEl césped artificial, la moda que más preocupa a los paisajistas
Las tendencias también pueden conducir a decisiones poco acertadas. Entre ellas, Ignacio señala la creciente popularidad del césped artificial y otras superficies sintéticas que imitan la vegetación. Afirma el fundador de Academia del Paisaje que estos materiales no aportan beneficios ambientales, se recalientan en verano y envejecen peor que los materiales naturales. "El jardín debería ser el lugar donde recuperamos algo que la ciudad nos quita", reivindica. Frente a ello, defiende el uso de materiales vivos o naturales capaces de ganar carácter con el paso del tiempo.
© Fernando Nájera PaisajistaInspirarse sí, copiar no
Tomar como referencia un estilo de jardín puede ser una buena idea, pero reproducirlo sin tener en cuenta el clima, el terreno o las características de la vivienda suele conducir a problemas de mantenimiento y adaptación. Como explica Ignacio, cualquier inspiración debe reinterpretarse para responder a las condiciones reales del espacio. "El lugar siempre gana".
Un buen ejemplo de entender bien las condiciones locales es el jardín de inspiración canaria creado en Boadilla del Monte por el paisajista Fernando Nájera. El proyecto mantiene la esencia estética de estos paisajes, pero sustituye las especies que no soportarían los inviernos madrileños por otras de aspecto similar y mejor adaptadas al clima mediterráneo de interior.
© Sabine Fassbender / PixabayElegir bien las plantas reduce problemas desde el primer día
La elección de las especies condiciona gran parte del éxito de un jardín. Escoger plantas adaptadas al clima, la orientación y los vientos dominantes reduce el consumo de agua, minimiza la aparición de plagas y disminuye la necesidad de tratamientos y reposiciones. Cuenta el experto que “un jardín bien diseñado y adaptado al lugar funciona como un ecosistema, casi solo”.
La vegetación también puede utilizarse para mejorar el confort. Una correcta selección de especies ayuda a reducir el impacto del viento y a transformar espacios expuestos en rincones agradables y habitables.
© Royal BotaniaDónde plantar un árbol importa más de lo que parece
Existe la creencia de que los árboles siempre terminan dañando piscinas y viviendas con sus raíces, pero la realidad suele ser más compleja. En muchos casos, el problema no es la especie elegida, sino la falta de espacio para que se desarrolle correctamente. Nos revela el paisajista que las raíces suelen ocupar un volumen similar al de la copa adulta del árbol. “La solución es pensar en el tamaño de la copa adulta del árbol y separar ese volumen del perímetro de la casa”.
En la imagen, el salón de verano equipado con los sofás modulares ‘Calypso’, de Royal Botania, disfruta de la sombra del arbolado sin que este comprometa la vivienda ni sus estructuras.
© Piglet in BedSombras, drenaje y suelo: los aspectos cruciales que muchos olvidan
Algunos elementos técnicos suelen pasarse por alto durante el diseño, especialmente el comportamiento del suelo o la evolución de las sombras. Sin embargo, estos factores pueden modificar profundamente el jardín con el paso del tiempo. Las sombras no son una condición fija, sino una realidad cambiante que evoluciona a medida que crecen los árboles y arbustos. Así, “hay que pensar en quién va a ser ese jardín dentro de 10 años, no solo en quién es hoy”, afirma Ignacio. Por eso, antes de recurrir a soluciones complejas, conviene comprender cómo funciona el terreno y cómo evolucionará el espacio a largo plazo.
© Kampus Production / PexelsCómo conseguir raíces más profundas y resistentes
El riego suele aplicarse siguiendo pautas heredadas de la agricultura, pero un jardín tiene necesidades diferentes. Los riegos muy frecuentes y superficiales favorecen raíces poco profundas y plantas más vulnerables a los periodos de sequía. Según Ignacio, es preferible realizar riegos más profundos y espaciados para fomentar que las raíces exploren capas inferiores del suelo. “Las plantas desarrollan más resiliencia cuando no se les da todo hecho”.
Más allá del ahorro de agua, esta práctica ayuda a crear jardines capaces de soportar mejor los efectos del cambio climático. Unas raíces profundas permiten a las plantas acceder a la humedad almacenada en el suelo y afrontar con mayores garantías los periodos de estrés hídrico, cada vez más habituales en muchas regiones de nuestro país.
© BoverCuando la noche pierde su encanto en el jardín
La iluminación artificial del jardín suele abordarse desde una lógica puramente decorativa, pero una mala planificación puede arruinar la atmósfera nocturna del jardín y generar contaminación lumínica.
Cuenta el experto que las luces demasiado intensas crean contrastes excesivos y sombras duras, mientras que una iluminación tenue y bien distribuida resulta mucho más agradable. “La noche tiene su propia belleza, y a veces la iluminación excesiva simplemente la destruye”.
La función de la luz debería limitarse a facilitar recorridos, garantizar la seguridad y destacar algunos elementos concretos del paisaje. En la propuesta, las luminarias suspendidas son el modelo ‘Soft’, diseño de Danos Salgados para Bover.
© Adobe StockEl error más caro de todos aparece bajo tierra
Hay decisiones que resultan especialmente difíciles de corregir una vez finalizada la obra. Entre ellas destacan todas las infraestructuras enterradas, desde conducciones hasta sistemas de riego o drenaje. Cualquier modificación posterior suele obligar a levantar el jardín y rehacer gran parte de la plantación.
El paisajista advierte que los problemas más graves suelen aparecer cuando no se estudian correctamente las escorrentías, los desniveles o las zonas húmedas y secas del terreno. “La tendencia natural de un lugar siempre se va a imponer”. Por ello, recomienda trabajar con las características propias del espacio en lugar de intentar forzarlas, adaptando el diseño y la vegetación a las condiciones reales del lugar. Ajustar el diseño a las condiciones reales del terreno suele ser más eficaz y económico que intentar modificarlo después.
© Anna-M. Weber / PexelsLo barato sale caro también en el paisajismo
Diseñar bien cuesta dinero; corregir errores cuesta mucho más. Muchos jardines envejecen mal porque no se analizan correctamente desde el principio las características del terreno ni el uso que se dará a cada espacio. Con frecuencia se reducen costes durante la ejecución, pero esa aparente economía termina traduciéndose en más mantenimiento, más reposiciones y más intervenciones correctivas con el paso de los años. El fundador de Academia del Paisaje recuerda que el verdadero coste de un jardín no está solo en su construcción, sino también en todo lo que habrá que invertir para conservarlo en buen estado. “El mantenimiento siempre es más caro que el diseño si tomamos el gasto acumulado en el tiempo”. Por eso, una mayor inversión inicial en planificación, infraestructuras y selección vegetal suele traducirse en un jardín más duradero, equilibrado y fácil de mantener. Pensar en cómo evolucionará dentro de 10 años puede evitar muchos de los errores que terminan encareciendo su futuro.




