La casa no es solo un lugar bonito —o más o menos ordenado— en el que vivir. También puede ser un espacio que sostiene, calma, agota o incomoda. Desde el Neuro Feng Shui, Alejandra Balbás, experta en Interiorismo Neuro Feng Shui (www.alejandrabalbas.com), propone observar el hogar como un mapa de señales: la entrada, el dormitorio, la luz, el orden, los colores o la acumulación de objetos pueden revelar mucho sobre cómo nos sentimos dentro.
Con ella, tras analizar distintos aspectos, sabrás qué necesitas cambiar para vivir con más coherencia. Sobre estas líneas, dormitorio proyectado por la interiorista Montse Morales.
© Stella RotgerQué es un diagnóstico energético del hogar
Cuando Alejandra Balbás –experta en Interiorismo Neuro Feng Shui, autora del libro 8 Pasos para ArmonizArte, entre otros, y conferenciante y profesora en escuelas de interiorismo– habla de diagnóstico energético del hogar se refiere a un análisis de la información energética de la vivienda a través del Feng Shui.
En él se tienen en cuenta los sectores, las orientaciones y las personas que habitan la casa para proponer soluciones mediante colores, materiales y formas vinculados a los cinco elementos de la naturaleza: madera, tierra, agua, fuego y metal. Proyecto de Sincro con mobiliario a medida de Tegar.
© FRAN FERRERANeuro Feng Shui: una mirada más amplia del interiorismo
Su enfoque une Feng Shui, neuroarquitectura y psicología transpersonal. No se queda en si una casa resulta más o menos estética, sino en cómo afecta al estado emocional, al descanso, a la claridad mental y a la energía diaria. Como explica Balbás, una casa puede estar correctamente decorada y, sin embargo, no sentirse alineada con quienes viven en ella.Este comedor pertenece a un proyecto de Carla IV Interior Designs.
© Galán Sobrini ArquitectosCuando la casa no termina de encajar
Hay señales muy sutiles que pueden indicar que un hogar no acompaña bien. No sentirse del todo a gusto, notar que falta “algo”, descansar peor, discutir más de lo habitual o percibir que el trabajo o las relaciones no fluyen desde que se vive en esa casa son algunos ejemplos. No siempre se ven a simple vista, pero invitan a observar con más atención. Proyecto de Galán Sobrini Arquitectos.
© Jordi CanosaLa entrada, la primera señal de energía
El recibidor tiene un papel clave porque es lo primero que vemos al llegar. Alejandra Balbás explica que en Feng Shui se considera la “boca del Qi”, el punto por el que entra la energía en la vivienda. Traducido al interiorismo cotidiano: debería transmitir orden, paz, buen olor y una sensación agradable. Una entrada oscura, cargada de zapatos, bolsos, abrigos o muebles demasiado grandes puede generar saturación antes incluso de entrar. Espacio diseñado por Pia Capdevila Interiorismo con estilismo de Mar Gausachs.
© Mausha MarsáEl dormitorio, el gran templo del descanso
Para Alejandra Balbás, el dormitorio es una estancia sagrada. La cama debería permitir ver la puerta sin estar alineada directamente con ella y contar con un cabecero sólido. También recomienda reducir el ruido visual, retirar tecnología, evitar zonas de trabajo y cuidar la iluminación indirecta. Un espejo que refleje la cama, por ejemplo, no sería lo ideal desde este enfoque, porque puede alterar la sensación de reposo. Proyecto del estudio de arquitectura interior y construcción Mausha Marsá.
© MR StudioOrdenar no es solo recoger
El orden, desde el Neuro Feng Shui, va mucho más allá de la estética. La acumulación de objetos genera ruido visual, carga mental y sensación de estancamiento. Objetos rotos, cosas que ya no usamos o piezas vinculadas a etapas cerradas pueden mantener una relación poco fluida con el espacio. La clave no es tener menos por tener menos, sino que cada objeto tenga propósito, belleza o una emoción positiva. Proyecto ideado por MR Studio.
© Yuichi KimuraLa importancia de hacer vacío
Si una persona siente que su casa no termina de encajarle, Balbás recomienda empezar por la estancia que más perturbe. Antes de cambiar muebles, colores o distribución, conviene hacer vacío: revisar qué está roto, qué no se usa, qué sobra y qué ocupa espacio físico y mental. Ese primer gesto permite tomar conciencia de lo que la casa está acumulando. Dormitorio diseñado por Antonio Calzado Estudio, perteneciente al hotel Tesoro Tropical.
© CARLA CAPDEVILALuz, ventilación y colores que acompañan
La luz natural, según este enfoque, es una de las grandes maestras de la casa. Ayuda a regular ritmos, mejora la vitalidad y cambia la forma en que se percibe un espacio. También la ventilación resulta esencial: abrir la casa entre 10 y 15 minutos al día permite renovar el aire y evitar sensación de estancamiento. Los colores, por su parte, no se eligen solo por tendencia, sino por su relación con los cinco elementos y con la energía de cada zona. Proyecto de la interiorista Montse Morales.
© GORKA ORTEGA GOMEZPequeños cambios sin obras
No siempre hace falta una reforma ni una gran inversión para empezar. Alejandra Balbás recomienda gestos sencillos: ventilar cada día, despejar la mesilla, guardar la ropa visible, retirar objetos innecesarios alrededor de la cama, renovar textiles o introducir plantas si se echa en falta conexión con la naturaleza. Son acciones pequeñas que pueden cambiar mucho la percepción del hogar. Proyecto de NStudio.
© Kinze StudioUna casa coherente, no una casa perfecta
Para Balbás, una casa que representa a quien la habita no se construye acumulando muebles bonitos, sino desde una coherencia interna: identidad, ritmo de vida y emoción. La clave está en crear un hilo invisible entre colores, materiales, formas y sensación general. “Tu casa no necesita ser perfecta, necesita ser coherente contigo”, resume. Cuando el lugar que habitamos se alinea, la vida —al menos dentro de casa— puede empezar a sentirse más ordenada. Proyecto de Kinze Studio.




