La casa, en los meses de verano, necesita respirar. Quizás por eso el estilo japandi, que fusiona la sensibilidad escandinava con la filosofía japonesa, es perfecto para vestirla cuando hace calor. No como capricho de temporada ni por ser una de las tendencias de decoración de 2026, sino como respuesta a la necesidad de vivir con menos, pero mejor y encontrar en el hogar el refugio que necesitamos.
Para saber cómo crear un espacio japandi, hemos hablado con Laura Strada, interiorista y fundadora de Strada Interiors, una experta en diseñar casas que invitan a quedarse y son un soplo de aire fresco, calma y elegancia natural.
© María PujolPaleta cromática neutra
Uno de los grandes aciertos del japandi es su paleta de color. Nada de apuestas arriesgadas, nada de tonos que un día te encantan y al siguiente te cansan. La propuesta pasa por una gama que puede parecer tímida al principio, pero que con la luz, especialmente en verano, cobra una dimensión diferente. "Blancos rotos, beige, arena, gris suave y verdes apagados ayudan a transmitir calma y frescura", señala Laura Strada.
Y ahí está la clave: no es que los colores sean aburridos. Dejan que la luz haga su trabajo, que los materiales aporten textura, que el ojo descanse... Esa gama cromática, además, es uno de los recursos más eficaces para que una casa parezca más amplia, más serena y también más veraniega. En este proyecto de Strada Interiors, los tonos neutros cálidos se alían con la madera, creando un binomio perfecto y armonioso.
© Oleh Kardash HorlayMateriales naturales
Si hay algo que define el japandi desde dentro es la elección de los materiales naturales. Texturas que bajan las pulsaciones y te envuelven, sin dar calor. Y en verano, cuando todo afuera se acelera, eso tiene un valor que va mucho más allá de lo estético. "Madera, lino, algodón, ratán y fibras vegetales son imprescindibles para crear ambientes cálidos y auténticos", señala la fundadora de Strada Interiors.
La calidez del material natural convive aquí con el sentido práctico escandinavo: cada pieza debe ganarse su sitio con la textura que aporta, con el tacto que ofrece, con la historia que cuenta. Como ocurre en este ambiente donde la alfombra de Naturtex aporta ese plus de calidez e historia, sin agobiar.
© Cult FurnitureMenos es más
"Elimina elementos innecesarios y deja que cada pieza tenga protagonismo y una función concreta", recomienda Laura Strada. El estilo japandi tiene una regla de oro que no negocia: si un objeto no tiene función ni belleza, no tiene sitio en la casa. Puede parecer algo radical, pero también es tremendamente liberador cuando lo pruebas.
Imagina un salón donde cada elemento que ves está ahí por algo. No hay figuras acumuladas sin que sepas muy bien por qué, no hay revistas de hace tres años apiladas en un rincón o cojines que ya no pegan con nada. Hay, en cambio, paz. Una máxima que marca la diferencia entre un espacio que funciona y uno que estresa. Y en los meses de calor, cuando la sobreestimulación ya viene de fuera, que el interior no sume más ruido es, sencillamente, un lujo, como en esta propuesta de Cult Furniture.
© Tine K HomeLa funcionalidad es obligatoria
El japandi conecta aquí con algo que el diseño nórdico lleva décadas defendiendo: la belleza que no es práctica no dura. La funcionalidad no es enemiga de la estética; es su mejor aliada, y en el japandi esa alianza es la base del estilo. "El mobiliario debe ser práctico, cómodo y estar pensado para facilitar la vida cotidiana", señala la experta.
En un verano en que pasamos más horas en casa, esa premisa se nota. Desde una mesa auxiliar que se mueve con facilidad hasta un estante a la altura adecuada o un banco, como el de esta propuesta de Tine K Home, que ofrece más número de asientos, sin restar metros.
© RoyoMuebles de líneas sencillas
Los muebles y piezas de este estilo buscan relajarte. Sin molduras barrocas, sin ornamentos que compitan, sin formas que pidan demasiada atención. Líneas limpias, proporciones equilibradas y presencia sin avasallar. Y eso, en un espacio, se nota nada más traspasar la puerta. Por eso, la interiorista, recomienda "diseños depurados que aportan equilibrio visual y sensación de orden".
No es minimalismo frío, nada en el japandi lo es, sino minimalismo habitado. Cada pieza pensada para que mirarla también sea descansar. En este dormitorio en suite, todo sigue esta máxima: el mueble bajolavabo y la vitrina (ambos de Royo), la pared del cabecero, la hornacina que hace las veces de mesita de noche...
© ShutterstockLa belleza de la imperfección
Igual que la arruga es bella, la imperfección también es un valor en el japandi. Tiene hasta nombre propio: el wabi-sabi, la idea de que lo imperfecto no solo es aceptable, sino que es la fuente de la verdadera belleza. En una cultura que tiende a lo inmaculado, admitir eso es casi un acto de rebeldía.
"El concepto japonés del wabi-sabi pone en valor las texturas y los acabados artesanales", asegura Strada. Y nosotras llevábamos tiempo necesitando que alguien nos dijera que la perfección no siempre es el objetivo. En este ambiente, el papel pintado del techo de Rossana Beccari para Wall Pepper forma parte de ese concepto donde los materiales naturales cuentan una historia.
© Arteo HomeEl valor de la luz natural
El japandi se alía con la luz y la deja entrar. "Espacios despejados, cortinas ligeras y colores claros ayudan a multiplicar la luminosidad", recalca la experta. Basta con cortinas o estores de lino —como estos de Arteo Home— que tamizan sin bloquear, paredes claras que rebotan la luminosidad o pocos muebles que no ocupen todo el suelo. El resultado es que los espacios parecen más grandes y más frescos sin que hayan cambiado de tamaño.
En verano, cuando el sol llega antes y se queda más horas, esta filosofía es especialmente eficaz. Las habitaciones japandi no pelean contra la luz: la invitan, la dirigen y la dejan cumplir su función.
© Garde HvälsoeVegetación discreta
La naturaleza entra en el espacio japandi con criterio, no con exuberancia. La experta lo tiene claro: "Plantas de follaje elegante y composiciones sencillas para reforzar la conexión con la naturaleza". Nada de junglas interiores ni macetas compitiendo en todos los rincones de la casa.
Una planta elegante bien colocada junto a la ventana, como en este baño de Garde Hvälsoe, un ficus en un rincón del salón, un bambú junto a la bañera, una orquídea sobre la mesa de trabajo... La naturaleza en el japandi no decora; dialoga con el espacio.
© VeryPocas piezas, pero de calidad
Este estilo evita la acumulación y prefiere invertir en pocas piezas que duren mucho tiempo. "El japandi se alinea con el lujo silencioso a través de materiales duraderos y diseños atemporales", señala Laura Strada.
Una forma de entender la decoración que huye de la ostentación y se alía con la elegancia innata y la belleza de los materiales naturales. No necesitas gastar más, sino con criterio, como en esta propuesta de Very.
© María PujolAmbientes serenos y equilibrados
Y al final, todo en el japandi apunta hacia lo mismo: el bienestar en casa. La fundadora de Strada Interiors lo tiene claro: "favorecer el bienestar mediante espacios ordenados, armoniosos y visualmente relajantes".
Ambientes que transmiten sensación de paz, como este proyecto de su estudio. Entrar en casa, después de un día largo, y que el espacio te devuelva algo: orden, calidez y una belleza serena.




