El "naturemaxxing" lleva meses arrasando en redes sociales y, aunque el término suena a cosa de millennials con demasiado tiempo libre, la idea detrás es tan antigua como el ser humano: estar en contacto con la naturaleza mejora el bienestar emocional y la autoestima. El problema es que la mayoría vivimos en ciudades, con agendas imposibles y poco margen para escapadas al campo. Ahí es donde entra el diseño biofílico (la corriente que lleva años defendiendo que estamos biológicamente programados para conectar con lo natural) y su versión más cotidiana y accesible: pequeñas decisiones que, sumadas, cambian por completo cómo nos sentimos en casa. La luz, los colores, los materiales, las texturas, las plantas… ¡Todo cuenta! Así que toma nota de estas claves y verás que la necesidad de huir a la sierra o a la playa cada vez que estés estresada ira desapareciendo.
© Designers Guild¡Que fluya la luz!
La luz natural es el recurso decorativo más poderoso que existe y, sin embargo, solemos bloquearlo con cortinas gruesas, muebles mal colocados o ventanas que nunca abrimos. El primer paso para "naturemaxear" tu casa es tan sencillo como revisar qué está impidiendo que la luz entre. Cambia esas cortinas opacas por otras en lino o algodón fino en blanco roto, arena o crudo (estas son de la firma Designers Guild) que filtren sin bloquear.
En estancias con poco luz natural, también ayuda colocar espejos estratégicamente en las paredes opuestas a las ventanas: además de ampliar visualmente el espacio, harán rebotar los rayos por todo el espacio. Y recuerda: el simple gesto de abrir una ventana activa algo en el cerebro que ninguna lámpara, por muy buena que sea, puede replicar.
© SofologySiempre que puedas, ponte cerca del sol
Suena a obviedad, pero pocos lo hacemos de manera intencional: acercar los espacios donde pasamos más tiempo (donde leemos, trabajamos o tomamos el café de la mañana) a los puntos de mayor luz natural transforma por completo cómo vivimos esos momentos. La luz solar regula el ritmo circadiano, mejora el estado de ánimo y la concentración, y reduce la fatiga visual.
Si puedes reorganizar el salón para que tu silla favorita quede frente a la ventana, hazlo y si tienes un rincón de trabajo, procura que la pantalla quede perpendicular a la ventana, no de espaldas a ella. Igual que se ha hecho en este caso, con una mesa de escritorio de madera y un sillón tapizado en verde, de la firma Sofology.
© El Corte InglésDecora en los colores de la naturaleza
Antes de lanzarte a elegir una paleta, existe un ejercicio previo que vale la pena hacer: pensar en qué entorno natural te sientes más a gusto. ¿El mar? ¿Un bosque de pinos? ¿La aridez de un desierto? ¿Los prados verdes del norte? Cada paisaje tiene su propia gama cromática, y trasladarla a tu casa es la manera más directa de que el espacio te devuelva esa sensación.
Los tonos océano, como azules empolvados, grises perla y blancos, van de maravilla en dormitorios. Si temes que quede algo "frío", decóralo con muebles de madera o fibra vegetal, como nos propone en este caso El Corte Inglés. Los verdes musgosos y los marrones del bosque encajan genial en salones y zonas de estudio. La gama de los tierras y ocres del desierto son ideales para crear ambientes envolventes y muy actuales. ¿O caso pensabas que el verde era el único color natural válido?
© Beach House ArtPequeñas pinceladas de color para una casa más viva
Apostar por una paleta natural y tranquila no significa que todo tenga que ser beis. De hecho, son precisamente esos pequeños contrastes los que aportan personalidad y evitan que los ambientes resulten demasiado planos.
Y una vez más: la naturaleza es la mejor fuente de inspiración. El verde profundo de las hojas, el azul intenso del cielo o del mar, los matices tierra de algunas flores y frutos… La mejor forma de incorporarlos es a través de los textiles y los complementos: unos cojines, una manta colocada sobre el sofá, una lámpara o una lámina decorativa como esta, de Beach House Art.
© Leroy MerlinEl truco "pro": jugar con diferentes texturas
Puedes tener los colores más cuidados del mundo y que una habitación siga sintiéndose plana y sin alma. Lo que crea profundidad sensorial de verdad es la textura. Muebles de madera con veta visible, detalles de piedra, cortinas o demás textiles de lino arrugado, cestos de mimbre, una alfombra de yute o sisal… Son acabados que asociamos con lo natural, con lo vivo, con lo real y por eso generan una calidez que ningún material sintético puede imitar, por mucho que lo intente. Y mira en este salón, decorado con muebles y complementos de Leroy Merlin, lo bien que queda.
© La OcaMadera, piedra y lino: un trío infalible
Si tuvieras que construir la base de un espacio que conecta con la naturaleza con solo tres materiales, serían estos. La madera aporta calidez y una sensación acogedora difícil de igualar; la piedra, textura y un aire fresco y atemporal; y el lino, ligereza y movimiento, especialmente en cortinas, cojines o ropa de cama. Juntos crean ambientes serenos, agradables y con mucha personalidad. ¿La mejor parte? Es muy fácil incorporarlos en cualquier estancia de la casa. Un ejemplo es este salón, decorado con muebles de La Oca, entre lo que vemos la mesa de centro Neve, de madera maciza de fresno y sobre de mármol.
© IvylineUna planta, unas flores… ¡dale vida!
Con una sola planta bien colocada –en un rincón con buena luz y en una maceta especial, como estas de la firma Ivyline– cualquier estancia resulta más agradable y acogedora. Pero más allá de la estética, el efecto en el bienestar es real y medido: las plantas reducen el estrés, mejoran la calidad del aire y generan esa sensación de que el espacio respira.
Si el cuidado de las plantas no es lo tuyo, opta por variedades de interior resistentes, como el potos, la sansevieria o el ficus lyrata, que aguantan prácticamente de todo. Y si ni siquiera con esas, las plantas artificiales cada vez están más conseguidas, y producen en el cerebro un efecto muy similar al de las reales: la mente asocia la forma y el verde con la naturaleza, y reacciona en consecuencia.
Otra idea sencilla y muy decorativa para conseguir ese mismo efecto y que tu casa gane frescura es repartir pequeños arreglos florales por distintos rincones: un manojo de eucalipto, unas ramas de mimosa, tres tallos de peonía… No hacen falta composiciones elaboradas ni grandes presupuestos de floristería. Basta con algo vivo, colocado en un jarrón sencillo que no les robe protagonismo.
© VoluspaEl "naturemaxxing" no es solo visual: también entra por la nariz
El olfato es el sentido que más directamente conecta con las emociones y la memoria, y sin embargo es el que más ignoramos cuando decoramos. Un espacio que huele a naturaleza activa la misma respuesta de calma que estar físicamente al aire libre. Las velas con fragancias naturales, los difusores con aceites esenciales de calidad, las ramas de eucalipto secándose en un jarrón o un saquito de lavanda en el armario son maneras de traer la naturaleza a través del olfato.
La nueva colección Nāpali Passion Fruit de la firma Voluspa es un buen ejemplo de cómo una vela puede ser a la vez objeto decorativo y experiencia sensorial: inspirada en las frutas silvestres de la costa hawaiana de Nāpali, combina notas frutales con unos recipientes de vidrio con destellos dorados y motivos florales que quedan igual de bien encendidas que apagadas.
© David MonteroAbre la casa al exterior
La frontera entre dentro y fuera es más difusa de lo que parece, y una de las claves del "naturemaxxing" es precisamente esa: difuminarla todo lo posible. Si tienes una terraza o un pequeño balcón, decóralos como una habitación más: con una alfombra de exterior, plantas, textiles resistentes a la intemperie, un zona de estar o un mini rincón de desayuno… Exactamente lo que hizo la interiorista Raquel González en el proyecto de la vivienda que ves sobre estas líneas.
Si no tienes ni uno ni otro, las puertas y ventanas son tu mejor aliado: mantenlas abiertas siempre que puedas, deja que entre el aire, el sonido de la calle, la brisa… Y dentro, apuesta por muebles bajos que no tapen las vistas, cortinas que se corran del todo y plantas, ¡muchas plantas!
© Maisons du MondeEl orden también es "naturemaxxing"
El exceso de objetos genera una tensión visual que no siempre sabemos identificar pero que se nota. Y conectar con la naturaleza desde casa no solo va de meter plantas o abrir ventanas: también consiste en crear espacios que transmitan esa misma calma que sientes cuando estás al aire libre. Para eso, menos suele ser más. Dejar superficies libres, quedarse con pocas piezas bien elegidas y darle protagonismo a los materiales y la luz en lugar de a la acumulación.
Los muebles con capacidad de almacenaje son clave en esto: un aparador o alacena en el comedor (en este, todas las piezas son de Maisons du Monde), una cama con cajones o canapé abatible, estanterías con puertas que permiten tenerlo todo a mano sin que se vea… No hace falta vaciar de golpe, solo empieza a preguntarte qué aporta de verdad y qué lleva tiempo estorbando.




