Rita Figueroa Maraver, bisnieta del I duque de Tovar, nos recibe junto a su familia en el famoso Palacio de Aldovea: de la carroza de Alfonso XIII a las estancias privadas


Su origen se remonta al siglo XII, pero su gran transformación se produjo a mediados del XVIII, cuando el infante don Luis de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V, decidió acondicionar el antiguo castillo medieval como lugar de recreo


De izquierda a derecha, Rita Figueroa Maraver, su padre, Diego Figueroa Melgar; su hijo Alfonso;  su marido, Emilio Rotondo Ruiz Baraibar, su hija Rita y su hijo Jaime; sus sobrinos Diego y Lola Figueroa Martín, y la madre de estos últimos, María Martín Candela —viuda de Diego Figueroa Maraver—, posan ante la fachada principal del formidable palacio de Aldovea© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
10 de mayo de 2026 a las 10:17 CEST

Hay casas que, con el paso del tiempo, se convierten en el corazón de una historia familiar. Residencias donde las generaciones se suceden y donde cada estancia guarda recuerdos, celebraciones y episodios que forman parte de una memoria compartida. Es el caso del imponente palacio de Aldovea, situado en el Soto de Aldovea, junto al río Henares, un enclave cargado de historia que desde hace más de un siglo está íntimamente ligado a la familia Figueroa.

Hoy nos recibe Diego Figueroa Melgar, nieto del duque de Tovar, morador y custodio de esta joya arquitectónica junto a su familia: su hija Rita Figueroa Maraver, su marido Emilio Rotondo Ruiz Baraibar, sus nietos Jaime, Rita y Alfonso Rotondo Figueroa; su nuera, María Martín Candela, y sus hijos Diego y Lola Figueroa Martín.

Un ángulo del histórico edificio, que pertenece a la familia Figueroa desde 1902, cuando fue adquirido por el I duque de Tovar© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Un ángulo del histórico edificio, que pertenece a la familia Figueroa desde 1902, cuando fue adquirido por el I duque de Tovar
De izquierda a derecha, Rita Figueroa Maraver, su padre, Diego Figueroa Melgar; su hijo Alfonso;  su marido, Emilio Rotondo Ruiz Baraibar, su hija Rita y su hijo Jaime; sus sobrinos Diego y Lola Figueroa Martín, y la madre de estos últimos, María Martín Candela —viuda de Diego Figueroa Maraver—, posan ante la fachada principal del formidable palacio de Aldovea© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
De izquierda a derecha, Rita Figueroa Maraver, su padre, Diego Figueroa Melgar; su hijo Alfonso; su marido, Emilio Rotondo Ruiz Baraibar, su hija Rita y su hijo Jaime; sus sobrinos Diego y Lola Figueroa Martín, y la madre de estos últimos, María Martín Candela —viuda de Diego Figueroa Maraver—, posan ante la fachada principal del formidable palacio de Aldovea

El origen de este palacio se remonta al siglo XII, cuando ya existía aquí una fortificación destinada a vigilar el territorio, parte de cuya estructura medieval sigue integrada en el edificio actual. 

Con el paso de los siglos, especialmente durante el XVIII, el conjunto se convirtió en una residencia palaciega. Su planta rectangular, las torres angulares y la sobriedad de su arquitectura —en la que conviven rasgos clasicistas con vestigios de su pasado defensivo— le confieren una personalidad única dentro del patrimonio histórico madrileño.

Otro ángulo del  palacio de Aldovea, una joya del patrimonio histórico madrileño© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Rita Figueroa con su marido© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Rita Figueroa con su marido

"Mi marido, Emilio, y yo trabajamos a diario en Aldovea y mis hijos y sobrinos vienen casi todos los fines de semana, sobre todo en otoño y primavera"

La historia contemporánea del palacio comienza en 1902, cuando fue adquirido por el I duque de Tovar. Desde entonces, Aldovea ha permanecido en manos de la misma familia. Hoy los herederos directos son Diego Figueroa Melgar, nuestro anfitrión; sus hermanos —que eran Rodrigo, María José, Tato, Marta y Sonsoles—, su hija, sus nietos y sus sobrinos, quienes continúan custodiando este lugar. 

"El palacio lo compró en 1902 mi bisabuelo, el duque de Tovar, Rodrigo de Figueroa y Torres. Fue diputado, senador y gobernador civil de Madrid en 1909"

Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, el palacio ha sido testigo de episodios clave de la historia reciente —entre ellos su uso estratégico durante la Guerra Civil—. Sin embargo, más allá de su valor patrimonial, Aldovea sigue siendo ante todo una propiedad habitada, un espacio que requiere atención constante y un compromiso diario con su conservación.

Diego Figueroa Melgar y sus tres nietos varones, en el patio del palacio. © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Diego Figueroa Melgar y sus tres nietos varones, en el patio del palacio
Zona de porche del patio; sobre la mesa, escultura "Adversidad III 2024", de acero y hierro bruto de Rita Figueroa© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Zona de porche del patio; sobre la mesa, escultura "Adversidad III 2024", de acero y hierro bruto de Rita Figueroa

En el centro de esa continuidad está la figura de nuestro anfitrión, Diego Figueroa, cuya vida ha estado profundamente vinculada al mundo del caballo. Desde joven participó en las carreras bajo los colores de la Cuadra Aldovea, fundada por su padre, y fue gentleman rider en el circuito hípico. Con el tiempo desempeñó un papel destacado en el desarrollo del“turf” en España. Caballero de la Soberana y Militar Orden de Malta, de la Orden de Santiago y maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, hoy reside en el palacio y asume directamente la responsabilidad de su conservación.

El patio interior de El palacio de Aldovea, una joya del patrimonio histórico madrileño© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Fotos del archivo familiar: El rey Alfonso XIII caminando junto a Rodrigo de Figueroa© Archivo
Fotos del archivo familiar: El rey Alfonso XIII caminando junto a Rodrigo de Figueroa
Torres, I duque de Tovar, en los jardines del palacio Aldovea, donde también se fotografió con un elefante que se trajo de África© Archivo
Torres, I duque de Tovar, en los jardines del palacio Aldovea, donde también se fotografió con un elefante que se trajo de África

“Para nosotros Aldovea nunca ha sido solo un edificio histórico. Es una casa de familia, donde siempre han ocurrido las cosas importantes de nuestra vida”, cuenta Rita Figueroa, impulsora de un proyecto empresarial ligado al palacio. Licenciada en ADE, trabajó durante diez años en finanzas, antes de dar un giro profesional y fundar Aldovea Catering & Eventos, dedicada a la organización integral de eventos en espacios históricos y fincas privadas. Hoy es su marido, Emilio Rotondo Ruiz Baraibar, el que está al frente del proyecto.

Diego Figueroa Melgar participó desde joven en las carreras de caballos bajo los colores de la Cuadra Aldovea, fundada por su padre, y fue "gentleman rider" en el circuito hípico, además de desempeñar un papel destacado en el desarrollo del "turf" en España

Diego Figueroa Melgar, morador y custodio del palacio, junto a su hija Rita en el salón principal, presidido por un cuadro de Aldovea de Miguel Ángel Oyarbide© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Diego Figueroa Melgar, morador y custodio del palacio, junto a su hija Rita en el salón principal, presidido por un cuadro de Aldovea de Miguel Ángel Oyarbide

La familia ha atravesado también momentos difíciles. La pérdida de su hermano Diego —socio de Rita junto a sus padres— dejó una huella profunda en todos. Hoy la continuidad familiar se refleja en las nuevas generaciones: sus hijos Diego y Lola, junto a sus primos Jaime, Rita y Alfonso, que mantienen una relación muy estrecha con el entorno del palacio, el campo y las tradiciones ligadas a él.

“Al final, lo que da sentido a todo esto son las generaciones que vienen detrás”, reflexiona Rita. “Ver a los niños correr por los mismos patios donde jugábamos nosotros te recuerda que estas casas solo tienen sentido si siguen estando llenas de vida”. Paralelamente, Rita ha desarrollado una vocación artística que ocupa cada vez más espacio en su vida. Tras completar sus estudios de Bellas Artes, inicia un doctorado en Humanidades centrado en estética y arte.

Los sofás rojos y las butacas son de Kilo Americano, las lámparas, de "Better & Best" y los grabados, de María Ignacia Melgar© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Los sofás rojos y las butacas son de Kilo Americano, las lámparas, de "Better & Best" y los grabados, de María Ignacia Melgar
Uno de los espacio del interior del palacio, con mesa de madera y grandes columnas de mármol © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

Rita, ¿qué significa para vosotros custodiar un lugar con más de ocho siglos de historia?

Una gran responsabilidad. Yo no lo siento como una propiedad, sino como un legado que pasa de generación en generación, así me lo ha transmitido mi padre y por eso trabajamos con mucho esfuerzo para que esté bien conservado. El palacio lo compró en 1902 mi bisabuelo, el duque de Tovar, Rodrigo de Figueroa y Torres (1866-1929), grande de España. Fue diputado, senador y gobernador civil de Madrid en 1909. También fue embajador de España ante la Santa Sede y participó en exposiciones de Bellas Artes como escultor. Durante muchos años mi padre y sus hermanos trabajaron mucho para conservar el palacio. Emilio y yo trabajamos a diario en Aldovea y mis hijos y sobrinos vienen casi todos los fines de semana, sobre todo en otoño y primavera. Custodiar Aldovea significa precisamente eso: asumir la responsabilidad de cuidar un lugar que pertenece a una historia mucho más larga que la nuestra y que esperamos poder transmitir a las generaciones que vendrán. Para ello es necesario luchar bastante: conseguir la calificación urbanística tardó años y fue un reto para mí; convertirlo en coto de caza; trabajar respetando el parque regional y la vereda del río Henares; cultivar el campo… Ahora, mi padre y yo, queremos empezar con la restauración de la ermita de la Magdalena que pertenece al conjunto histórico.

María Martín Candela y sus hijos, Lola y Diego, en la escalera, en la que destaca el friso de azulejos antiguos (que decora también la embocadura de la chimenea) y un tapiz de escuela flamenca del siglo XVI© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
María Martín Candela y sus hijos, Lola y Diego, en la escalera, en la que destaca el friso de azulejos antiguos (que decora también la embocadura de la chimenea) y un tapiz de escuela flamenca del siglo XVI
La escalera principal con azulejos azules y un enorme tapiz© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

Arquitectura característica

¿Cómo describirías la singularidad arquitectónica del edificio?

Tiene una personalidad muy singular porque conserva esa dualidad entre fortaleza y casa. En Aldovea conviven muchas épocas. Hay una base claramente medieval, pero también transformaciones posteriores que hacen que pase de castillo a residencia palaciega. Aldovea es sólido, silencioso y muy ligado al paisaje. No es un palacio ostentoso, sino más bien austero. La gran transformación se produce a mediados del siglo XVIII, cuando el infante don Luis de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V y hermano de Carlos III, entonces arzobispo de Toledo, decide acondicionar el antiguo castillo como lugar de recreo. Para ello encarga el proyecto al arquitecto italiano Virgilio Rabaglio, colaborador de Sacchetti en las obras del Palacio Real. Rabaglio reorganizó el edificio aprovechando la estructura del castillo y regularizó su planta en torno a un patio central cuadrangular, dando al conjunto un carácter más unitario y claramente palaciego. El resultado es una arquitectura muy característica: un palacio sobrio, construido en ladrillo y piedra, con torres en las esquinas y una fachada principal coronada por el escudo borbónico con corona real y capelo cardenalicio, recordando el patronazgo del infante don Luis.

"Convivir con un patrimonio de tal dimensión para nosotros siempre ha sido muy natural. Lo único que es diferente son las distancias que tienes que hacer porque son casi 3.000 metros cuadrados"

Rita y su hija, que se llama igual, posan en el comedor, con la mesa exquisitamente decorada con mantel de Torres Novas, cubertería de plata de Christofle, vajilla familiar de Limoge Villeroy & Boch, cristalería de Zara Home y decoración floral de The Flower Power© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Rita y su hija, que se llama igual, posan en el comedor, con la mesa exquisitamente decorada con mantel de Torres Novas, cubertería de plata de Christofle, vajilla familiar de Limoge Villeroy & Boch, cristalería de Zara Home y decoración floral de The Flower Power

¿Hasta qué punto el entorno natural forma parte de la identidad del palacio Aldovea?

El entorno es inseparable del palacio. Aldovea está profundamente ligado al paisaje del valle del Henares. Cuando estás allí, entiendes que el edificio fue pensado en relación con ese territorio: el río, los campos, la amplitud del horizonte. Esa relación con el paisaje le da una dimensión muy especial. Para mí Aldovea no se entiende solo como arquitectura, sino como un lugar en el paisaje. Los jardines los diseñó en el año 2000 Javier Mariátegui por encargo de mi familia, teniendo muy en cuenta la austeridad castellana y el enclave del palacio.

Salón con sofá azul y mesa de cristal transparente © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Chimenea de la casa con azulejos azules situada en el salón © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

Durante la Guerra Civil el edificio tuvo un uso estratégico. ¿Qué memoria histórica conserva el palacio de ese periodo?

Como muchos edificios históricos en España, Aldovea también fue testigo directo de la Guerra Civil. Su posición estratégica hizo que pasaran por él ambos bandos. Entre otros episodios, allí tuvo lugar lo que se conoce como el fusilamiento de Aldovea. Hoy ese recuerdo forma parte de la memoria histórica del lugar y de las muchas capas de historia que guarda el edificio.

La cocina, con muebles en tonos beiges y marrón oscuro en sus ventanas © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
La cocina

Al ser Bien de Interés Cultural, ¿qué implica en el día a día mantener un edificio con protección integral?

Cada intervención que se hace en el edificio debe respetar su historia y su estructura original, y todo tiene que hacerse con supervisión de patrimonio de la Comunidad de Madrid. Mantener un lugar así requiere un trabajo constante que muchas veces no se ve desde fuera, pero que es fundamental y que asegura que el palacio pueda seguir existiendo dentro de muchos años. Además, a lo largo del año se realizan visitas organizadas con la Comunidad de Madrid, que permiten conocer la historia del palacio. Mi padre suele acompañar siempre a la historiadora que guía estas visitas, y es muy bonito porque él mismo explica muchas cosas del lugar y siempre enseña la carroza de su abuelo, que él ha restaurado personalmente. En esa carroza mi bisabuelo formó parte del cortejo como todos los grandes de España en la boda de Alfonso XIII. La carroza forma parte de la historia de Aldovea.

"Aldovea conserva esa dualidad entre fortaleza y casa. Es sólido, silencioso y muy ligado al paisaje. No es un palacio ostentoso, sino más bien austero"

"Custodiar Aldovea significa asumir la responsabilidad de cuidar un lugar que pertenece a una historia mucho más larga que la nuestra y que esperamos poder transmitir a las generaciones que vendrán", comenta Rita. En la imagen, su hija en uno de los dormitorios del palacio, declarado Bien de Interés Cultural con categoría 
de Monumento© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
"Custodiar Aldovea significa asumir la responsabilidad de cuidar un lugar que pertenece a una historia mucho más larga que la nuestra y que esperamos poder transmitir a las generaciones que vendrán", comenta Rita. En la imagen, su hija en uno de los dormitorios del palacio, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento
Uno de los dormitorios principales del Palacio de Aldovea, con chimenea en tonos azules © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

¿Cuál es tu rincón favorito del palacio?

Tengo muchos recuerdos en todas partes, pero para mí la fachada sur, el jardín que da a las escaleras que bajan al sotillo del río justo delante del salón de mi padre está lleno de recuerdos sobre todo de mi hermano maravilloso que tanto echamos de menos. Siempre hay una atmósfera muy especial y pasamos mucho tiempo ahí, hacemos comidas, tiramos al plato, la mayoría de los juegos de los niños los organizamos ahí y es fácil vigilarlos cuando juegan al fútbol o cogen ranas en las fuentes del jardín de abajo.

Rita Figueroa Maraver bisnieta del I duque de Tovar, nos recibe junto a su familia en el palacio de Aldovea, una joya del patrimonio histórico madrileño© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
RITA FIGUEROA MARAVER BISNIETA DEL I DUQUE DE TOVAR, NOS RECIBE JUNTO A SU FAMILIA EN EL PALACIO DE ALDOVEA, UNA JOYA DEL...© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Otro de los dormitorios del Palacio de Aldovea © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

¿Cómo se convive con un patrimonio de esta dimensión?

Para nosotros siempre ha sido algo muy natural. Lo único que es diferente son las distancias que tienes que hacer porque son casi 3.000 metros cuadrados. Al menos es una forma de mantenerse en forma, ni te cuento los pasos del cuentapasos…

"Mi padre restauró personalmente la carroza en la que mi bisabuelo, como todos los grandes de España, formó parte del cortejo de la boda de Alfonso XIII"

Con su padre, Diego Figueroa Melgar, que posa con todos sus nietos ante la fachada principal del edificio y la carroza del I duque de Tovar© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Con su padre, Diego Figueroa Melgar, que posa con todos sus nietos ante la fachada principal del edificio y la carroza del I duque de Tovar
Otra de las vistas de la fachada del Palacio madrileño de Aldovea © Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

¿Cuándo empezó tu vocación artística?

Siempre he dibujado y pintado, y he sido muy creativa desde niña. Como chef también he sido muy creativa, aún estoy trabajando en un libro de recetas, hace años monté una pequeña empresa de sombreros diseñados y confeccionados por mí. Mi madre, Lola Maraver Cortezo, ha tenido también mucha influencia en esta vocación. Siempre me ha inculcado, aún hoy, el amor por el estudio, la lectura y el arte, y ese ambiente de curiosidad intelectual y sensibilidad cultural ha sido muy importante para mí. He tenido la suerte de que mi marido ha sido abogado especializado en arte —entre otras cosas fue abogado de Carmen Thyssen-Bornemisza durante 17 años—, por lo que siempre ha estado muy cerca de ese mundo: aprendiendo historia del arte, viendo exposiciones o asistiendo a subastas de Sotheby’s y Christie’s para diferentes clientes. Todo eso me ha llevado a sentir una atracción muy fuerte por la materia, la forma y el espacio, algo que finalmente me ha conducido hacia la escultura. Trabajar con materiales como la madera o el hierro me apasiona. En mi familia, además, el arte siempre ha estado muy presente. Mi bisabuelo era escultor aficionado y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, mi tía Sandra Maraver era pintora y mi tía Marta Figueroa era pintora naíf. Lulu y Carla Figueroa Domecq son también grandes pintoras. Puedo decir que pertenezco a una familia muy creativa.

“Pasamos mucho tiempo en el jardín que da a las escaleras que bajan al sotillo del río. Hacemos comidas, tiramos al plato y los niños juegan al fútbol o cogen ranas”

"Es un palacio sobrio, construido en ladrillo y piedra, con torres en las esquinas y una fachada principal coronada por el escudo borbónico con corona real y capelo cardenalicio, recordando el patronazgo del infante don Luis", nos dice Rita, aquí con su cuñada, María, y las hijas de ambas© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
"Es un palacio sobrio, construido en ladrillo y piedra, con torres en las esquinas y una fachada principal coronada por el escudo borbónico con corona real y capelo cardenalicio, recordando el patronazgo del infante don Luis", nos dice Rita, Aquí posa con su cuñada, María, y las hijas de ambas
Los tres hijos de la escultora© Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio
Los tres hijos de la escultora

TEXTO

Cristina Lora Alarcón

FOTOGRAFÍAS

Fernanda Navarro & Paloma Rojas Marcos para Couche Studio

MAQUILLAJE

Juan Manuel Sánchez Ojeda para Sisley Paris

DECORACIÓN FLORAL

The Flower Power

VESTUARIO

Woman El Corte Inglés, Tintoretto, Cossy, Sophie+Lucie, Victoria Beckham y Malababa

JOYAS

Suarez

AGRADECIMIENTOS

Marieta Ortín Fernández Ordás

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.