Lo hemos dicho muchas veces, rehabilitar una casa antigua puede ser una tarea complicada, ya que debes respetar su esencia original, sin que parezca anticuada, y lograr que sea cómoda para la vida actual. Eso sí, la base es importante. Sobre todo, si tu punto de partida es una vivienda de principios del siglo XX, como esta, situada en Gràcia, uno de los barrios más bohemios y con más vida de Barcelona, donde Woody Allen se acaba de comprar una espectacular casa modernista.
En esta reforma integral, llevada a cabo por la arquitecta Carolina Amorós en colaboración con el arquitecto Gabriel Macedo, no solo se mantuvieron los elementos característicos de la arquitectura catalana, como las bóvedas en los techos y el suelo de baldosas hidráulicas, sino que se realzaron para que la historia formara parte de las estancias. El resultado es un piso de 130 m² con personalidad propia que aúna funcionalidad y estética.
© Nini CortadellasUn salón comedor donde se hace vida
Construida a principios del siglo XX, no se buscaba convertirla en un museo, sino que fuera una casa para vivir y disfrutar. Por eso, la arquitecta del estudio Partchwork llevó a cabo una renovación total, que actualizó, pero incorporando, al mismo tiempo, esos elementos originales que la otorgan carácter y alma. Este enfoque en el diseño no solo crea un ambiente moderno y confortable, sino que también respeta y celebra la historia y la tradición del lugar.
Además, en este proyecto es importante destacar el uso de la madera oscura, una de las tendencias de decoración de 2026, la distribución abierta, que incluye puertas correderas, y el trabajo de iluminación. Así, en este salón comedor, tanto la lámpara de techo como la lámpara de pie (ambas de Santa & Cole) tienen un gran protagonismo decorativo y actúan como punto focal.
© Nini CortadellasUn estar con personalidad propia
En una caja en la que destacan las bóvedas en los techos y el suelo de baldosas hidráulicas, el diseño interior y la decoración han sido cuidadosamente concebidos para evocar la sencillez y la elegancia de épocas pasadas. Sin embargo, se ha logrado un equilibrio perfecto al incorporar materiales de alta calidad y una selección meticulosa de elementos de iluminación, que aportan un toque contemporáneo y crean atmósfera.
En el salón, los sofás oscuros aportan sofisticación, al igual que la mesa de centro metalizada. Mientras que el gran cuadro que decora la pared del sofá es una muestra de cómo la mezcla de estilos puede dar mucho juego, si se hace bien y con intención.
© Nini CortadellasLa televisión integrada en la estantería
Las tendencias de decoración lo han dicho claro: la tele ya no es el eje del salón ni el elemento alrededor del cual se organiza el espacio. Y la arquitecta Carolina Amorós respalda esa idea con una solución ingeniosa para integrar la televisión en el salón. Colocada estratégicamente en una parte de la estantería, a modo hornacina, el televisor no influye en el diseño del ambiente, pero tampoco implica renunciar al placer de verlo desde el sofá.
© Nini CortadellasUn comedor con muchas funciones
"Cada rincón de esta vivienda ha sido pensado para ofrecer una experiencia de vida que une lo mejor del pasado con las comodidades del presente, haciendo de ella un espacio verdaderamente único y acogedor, ideal para disfrutar de la vida cotidiana y de momentos especiales con la familia y amigos”, señala la artífice del proyecto. Y este espíritu se siente especialmente en la cocina y en el comedor.
Delimitado visualmente del salón por el suelo hidráulico original que crea el efecto de una gran alfombra, el comedor es perfecto para comidas y reuniones, pero también para teletrabajar o para tardes de juego. En este ambiente, además de en la lámpara de techo, es imposible no fijarse en la colocación de espejos gemelos. Un recurso que amplía los metros y multiplica la luz natural.
© Nini CortadellasLa cocina: corazón de la vivienda
La cocina ha dejado de esconderse y, hoy por hoy, ocupa un lugar principal en el hogar, como ocurre en esta vivienda del barrio de Gràcia. Situada estratégicamente entre el salón y la gran terraza, se convierte en el corazón de la vivienda. Esta conexión con el exterior amplía los metros de la estancia y permite que la luz natural llegue a todos los rincones.
La distribución se establece alrededor de la isla central que es, sin duda, la protagonista del espacio. Mientras que los muebles en madera oscura, perfectamente iluminados, ofrecen un valioso espacio de almacenaje en la cocina.
© Nini CortadellasUna isla que invita a la convivencia
Con una gran isla de cocina en el centro, que no solo añade dinamismo al espacio, sino que también invita a la interacción y a compartir momentos, esta estancia se convierte en un lugar donde la funcionalidad y el diseño se entrelazan.
Para ello, además de los fuegos y el fregadero, la zona de barra con taburetes (de HAY) resulta muy práctica en el día a día, para desayunos o comidas de diario, pero también para que los invitados puedan acompañar a la persona que cocina mientras toman el aperitivo.
© Nini CortadellasUna terraza urbana para todo el año
Lo decimos siempre una terraza urbana es un tesoro, el lugar perfecto para relajarse y parar el ritmo no solo en verano, sino todo el año. Sobre todo si tiene los metros que posee la de esta casa de Barcelona y está tan bien equipada y protegida. Directamente conectada con la cocina, la terraza amplía los metros de la vivienda, logrando que se multipliquen, especialmente con el buen tiempo, y que la luz natural se cuele hacia el interior.
© Nini CortadellasComedor en el exterior
Las dimensiones de la terraza hacen posible establecer dos zonas: una de estar con sofás y otra de comedor exterior. Una distribución que permite aprovechar al máximo este espacio al aire libre.
Sobre un suelo de madera se ha colocado una mesa de comedor con espacio para seis comensales, lo que permite disfrutar fuera de casa muchas de las comidas veraniegas. Las plantas, situadas estratégicamente en el suelo y en las paredes, y la iluminación, que combina distintas luminarias y guirnaldas, completan este agradable espacio.
© Nini CortadellasDormitorio principal con dos zonas
El dormitorio en suite, con baño y vestidor, incluye, además, una zona de despacho con escritorio y un sofá. Una gran puerta corredera es la encargada de comunicar o delimitar ambas estancias, según las necesidades del momento.
Como en el resto de los espacios de la casa, los grandes ventanales, que ofrecen vistas al exterior, permiten que la luz natural inunde cada rincón de la casa, creando una atmósfera cálida y acogedora, que resalta la belleza de los materiales utilizados. Además, el suelo de baldosas y los tonos envolventes de las paredes y los textiles contribuyen a diseñar una atmósfera cálida y con carácter.
© Nini CortadellasBaño con acceso al vestidor
El dormitorio principal es en suite, por lo que incorpora baño y vestidor. Un baño que mantiene la sencillez decorativa y la elegancia del resto de las estancias, donde la madera oscura, presente en la encimera, el marco del espejo y el mueble inferior, y los colores de las paredes aportan un plus de estilo. La iluminación del baño, como en el resto de estancias de esta vivienda del barrio de Gràcia, juega con las luces y sombras, sin perder su carácter funcional.




