No es cierto que cualquier época pasada fue mejor, pero sí que en el pasado también encontramos cosas buenas y una de ellas es la invitación a detenernos y disfrutar de lo bonito de la vida. Gestos, antaño de lo más normales y ahora casi revolucionarios, que nos reconcilian con un presente atravesado por las prisas, las pantallas y el alto rendimiento y que merece la pena recuperar. Alargar la sobremesa con una partida de cartas, rotar el carrete y tomarse el tiempo para inmortalizar un instante, echar a andar por la ciudad sin un rumbo fijo, crear algo con las manos, pasar las páginas de un libro y, por supuesto, escuchar tus vinilos.
Esos discos redondos, elaborados en su mayoría con policloruro de vinilo, del que recibe su nombre, han vuelto con fuerza en los últimos años. Enmarcados dentro de una tendencia creciente por rescatar todo lo que nos permita escapar de la fatiga digital, este formato analógico está reconquistando el sector de la restauración y también los hogares. A las tiendas de vinilos que resistieron, se suman los listening bars que abren, regresan o se transforman (solo en Madrid la lista es larga: La analógica, Faraday, Gota, Casa Neutrale, Frecuencia o Barco Sound House) y un interés en alza por darles el espacio que merecen en nuestras casas.
Seas o no una melómana, escuches a los Beatles o a Rosalía, y pongas tus canciones favoritas para regodearte –sentada en el sofá y con los cascos puestos, como Chandler Bing en Friends- o simplemente para crear ambiente, esto probablemente te interese. Las interioristas Verónica Mimoun y la dupla formada por Marta Corsini y Beatriz Calvo nos dan sus trucos para articular un rincón musical con alma y buen sonido donde relajarse entre melodías y acordes.
1. La localización
“Para decidir dónde emplazar el tocadiscos y los vinilos hay que tener en cuenta la proporción de la estancia, la acústica y el ambiente. El sonido tiene que poder respirar, por lo que hay que evitar zonas de paso y lugares muy abiertos donde la música pueda diluirse. Si es posible, conviene que estén cerca de una luz natural, suave y envolvente, que acompañe sin deslumbrar”, introduce Mimoun, cuyo estudio con sede en Barcelona desarrolla proyectos que combinan apariencia, funcionalidad y sensibilidad. “Personalmente me gusta integrarlos en el salón o la biblioteca, para que cualquiera pueda disfrutarlos. Si la vivienda lo permite, junto a una ventana con una butaca cómoda y una lámpara de pie sería maravilloso”.
2. El mobiliario
“Debe ser, ante todo, estable para evitar posibles vibraciones que afecten al sonido. Lo ideal es que tenga una base rígida y suficiente profundidad (entre 40 y 50 cm) para alojar el equipo, además de módulos independientes donde guardar los vinilos en vertical sin que se deformen”, explican las dos mitades al frente de Corsini & Calvo. “A nivel estético, funcionan muy bien los muebles de madera natural, como el roble o el nogal, porque aportan calidez. A nosotras nos gustan especialmente los aparadores vintage de los años 60 y 70, muchos de los cuales se fabricaron precisamente para esta finalidad”.
Pero si tienen que recomendar firmas actuales, Marta y Beatriz confían en el saber hacer de Mo Woodwork. “Otra alternativa interesante es hacerlo a medida con un carpintero, adaptando los huecos a tus necesidades”, apuntan, a la par que ofrecen varios ejemplos prácticos: una estantería en vertical en teca y latón concebida con una solución de almacenamiento en la parte baja e inspirada en el diseño italiano de mediados de siglo; el clásico mueble realizado en chapa de nogal de los años 60 o, en caso de no tener metros cuadrados suficientes, uno auxiliar de metal que resulte más liviano y moderno.
Una butaca confortable, una lámpara cálida, varios pufs por si vienen invitados y alguna que otra referencia musical, como cuadros en las paredes, ayudan a completar la experiencia y el interiorismo de este nirvana sonoro.
3. La acústica
Las tres profesionales coinciden en la importancia de emplear textiles y otros elementos -cortinas, alfombras o librerías- que mejoren la sensación acústica del sitio. “La colocación de los altavoces y los amplificadores también es crucial, han de estar ligeramente separados de la pared y a una altura adecuada”, añade Mimoun.
4. Los errores más comunes
“La equivocación habitual es optar por una localización cercana a fuentes de calor o luz directa, ya que el sol, los radiadores y las estufas pueden dañar tanto los vinilos como el tocadiscos, el cual no se debe poner nunca sobre los altavoces: las vibraciones pueden hacer que salte la aguja o generar distorsiones”, remarcan Corsini & Calvo. “Un tercer error es colocar el equipo demasiado alto o muy bajo, o en un lugar poco accesible, lo que hará que manipularlo sea incómodo y arriesgado. Debe estar a una altura cómoda y con suficiente amplitud alrededor”, concluyen.







