Francisco Rivera y Lourdes Montes buscaban un hogar donde echar raíces, una casa que fuera el espacio idílico para formar su bonita familia y así poder sentir que las paredes, las habitaciones y cada rincón de la vivienda eran una parte más de ellos. Situado en pleno centro de Sevilla, la pareja se mudó en 2013 a un impresionante dúplex de 250 metros cuadrados y trss habitaciones, muy próximo al hotel Alfonso XIII y con unas privilegiadas vistas al Alcázar. Una casa que representa los valores, el estilo y la personalidad del torero y la diseñadora, que se encargó personalmente de la decoración de la vivienda, y que se ha convertido en el refugio en el que encuentran la serenidad y el bienestar por encima de todo.

© Daniel GonzálezDiseño contemporáneo y calidez clásica
De estilo contemporáneo, pero con el diseño clásico siempre presente, Francisco y Lourdes han diseñado un acogedor salón, donde la decoración es llamativa, artesanal y muy personal. Los sofás de terciopelo azul contrastan con los colores neutros predominantes en las paredes o la alfombra. que potencian la luz natural. La mesa de centro de madera oscura, de líneas sólidas, pone el punto tradicional al espacio, que equilibra el conjunto y refuerza la sensación de confort.
En las paredes, los cuadros son los grandes protagonistas. Llama la atención la obra "El Rocío", del artista sevillano Ismael Lagares. Lámparas de base cerámica, cojines en tonos suaves y detalles como libros y fotografías enmarcadas terminan de definir un ambiente vivido, donde lo contemporáneo y lo clásico dialogan con naturalidad en un espacio pensado para disfrutar y compartir.

© Daniel GonzálezPersonalidad y carácter en los detalles
En la decoración del salón se deja clara la intención de crear un espacio único con gestos cuidados y medidos. Sobre la mesa, destacan dos candelabros en cerámica vidriada y en tono verde que añaden un acento cromático sofisticado, rompiendo así con la sobriedad del conjunto. Al lado, unos libros introducen este toque cultural de hogar vivido que se aleja de las "casas de revista", una de las tendencias que trece años después sigue más en auge que nunca. El punto emocional, cómo no, lo añaden las fotografías personales que se posan sobre la mesa y que dan solidez al mobiliario.
Otro de los elementos que actúan como foco visual, es la escalera de madera que se apoya en la pared y que se funde a la perfección con las piezas de arte y el resto de objetos que refuerzan la narrativa cálida y auténtica del hogar, donde cada elemento no solo aporta un plus estético, sino que parece que tiene una historia que contar.

© Daniel GonzálezUn comedor integrado con una librería infinita
El salón se divide en varias zonas que tienen alma propia. En la parte posterior, podemos ver la zona del comedor, en la que la gran librería tiene un papel fundamental como eje visual y funcional. Con un diseño modular abierto, combina almacenamiento y exposición en una composición equilibrada, donde los libros aparecen tanto en vertical como en horizontal y conviven con otras piezas decorativas y con las imágenes más personales de la pareja.
La mesa del comedor, de líneas sobrias y estructura robusta, contrasta con la madera del resto de los muebles. Las sillas tapizadas en tonos claros, ayudan a intensificar la entrada de la luz natural. Una vez más, la apuesta por los textiles para dar el toque de color y estilo, viene de la mano de la alfombra. En este caso, de diseño étnico y colorido, que se mezcla con las cortinas suaves, cálidas y ligeras, que potencian la calidad de los materiales y acabados de la estancia.

© Daniel GonzálezTributo a Carmina Ordoñez y Francisco Rivera
La familia, los recuerdos y el legado son el mejor de los puntos de una decoración basada en el arraigo, en los suyos y en unas raíces por las que el propio Francisco Rviera ha decidido apostar al lado de su esposa, con la que se casó en septiembre de 2013.
Este rincón se construye como una auténtica galería personal, donde la memoria y la estética conviven. Una composición de fotografías en blanco y negro, donde vemos a su madre, la recordada Carmina Ordoñez, y a su padre, el venerado torero Francisco Rivera 'Paquirri', un sentido homenaje que da protagonismo al origen del propio Francisco. Lejos de buscar una simetría perfecta, la disposición juega con ritmos y alturas para generar dinamismo visual, mientras las imágenes aportan una profundidad emocional que trasciende lo puramente decorativo.

© Daniel GonzálezLegado familiar
Las monteras de su bisabuelo El Niño de la Palma, del propio Francisco y de su abuelo Antonio Ordóñez también tienen un lugar privilegiado en la repisa inferior de las imágenes familiares. Con una fuerte carga simbólica, las monteras, que aparecen alineadas perfectamente, añaden un elemento identitario que conecta tradición con legado familiar, y más aún en una ciudad con tanto significado como Sevilla, donde está situada la propiedad.
Se trata, por tanto, de una construcción íntima del espacio, donde cada elemento tiene un peso específico y contribuye a un hilo conductor dentro de la decoración simbólica y personal.

© Daniel GonzálezIdentidad e intimidad
Origen, vínculos y momentos... las fotografías que aparecen como elementos decorativos actúan como vehículos de identidad. En interiorismo, su función va más allá de rellenar espacio, sino que construyen un relato visual que da sentido al hogar. Sobre este mueble, vemos a las dos mujeres más importantes en la vida de Francisco Rivera, su madre y su esposa, padre a su vez de tres de sus cuatro hijos. En las imágenes, podemos ver una foto en blanco y negro de Carmina con su madre, mientras que al lado una más actual contrasta en colores, pero no en esencia; es la foto de un Francisco feliz al lado de Lourdes.

© Daniel GonzálezEl busto de 'Paquirri'
Pasado, presente y futuro se funden con total equilibrio para que en la decoración se recuerde lo más importante, de dónde viene y a dónde vamos. El busto del padre de Francisco Rivera se sitúa en un lugar privilegiado. Obra de Luis Álvarez Duarte, está ubicada al lado de un portafortos dedicado a su hija mayor, Cayetana Rivera Martínez de Irujo.
Como un objeto más de la decoración, el busto se complementa con el resto de la estancia, dando personalidad y carácter.

© Daniel GonzálezPiezas únicas
El mueble oriental, de madera envejecida, es uno de los objetos estrellas del espacio. Su acabado desgastado y el diseño de inspiración tradicional, aportan textura y fuerza. El conjunto se completa con piezas que refuerzan esa estética ecléctica y vivida: una gran vasija en verde profundo que aporta volumen y un matiz orgánico, y un recipiente bajo de carácter artesanal que añade una capa más de autenticidad. La luz natural que entra suaviza los contrastes y potencia las texturas, creando una atmósfera cálida donde lo rústico, lo clásico y lo personal.

© Daniel GonzálezEl rincón de Cayetana
Una obra de arte que esconde un gran significado. Cayetana está muy presente en el día a día de Fran y Lourdes. Este óleo, que le regaló la madre de Lourdes al extorero con ocasión de la pedida de mano, se sitúa encima de un escritorio vintage, de madera oscura, líneas suaves y proporciones contenidas, que se suma a la sofisticación del lugar. Sobre el escritorio, llama la atención la pluma verde, un elemento antiguo que llena de peso este punto.
La impresionante lámpara de pie, con estructura vegetal en azul, introduce un elemento orgánico y escultórico que suaviza la composición, mientras que las fotografías enmarcadas añaden cercanía y narrativa. En la casa, los recuerdos conviven en perfecta armonía con regalos de boda y objetos modernos de nueva adquisición.

© Daniel GonzálezDespertar con el Alcázar a los pies de la cama
El coqueto dúplex, de 250 metros cuadrados, cuenta con tres habitaciones y unas vistas fantásticas. Tanto es así que los balcones están abiertos de par en par: cerrarlos y ocultar el Alcázar o la histórica Universidad sería casi pecado. De hecho, el dormitorio principal tiene una cristalera a los pies de la cama para abrir los ojos cada mañana a una ciudad llena de magia y embrujo.

© Daniel GonzálezLa espectacular terraza, un lujo al aire libre
Situada en un rincón mágico de Sevilla, ciudad en la que nació Lourdes y en la que Francisco ha crecido, la casa cuenta con varias terrazas exteriores en las que sus vistas espectaculares convierten la atmósfera cálida del interior en un agradable espacio de serenidad y pausa. Con inmensa luz natural, suelo ajardinado y muebles de exterior para disfrutar en los días más calurosos, el matrimonio puede admirar desde la histórica Universidad de Sevilla hasta el Álcazar.
Frente al tono oscuro de los muebles, el textil de los cojines, que gracias a su estampado conecta con el entorno. La mesa, de vidrio, potencia la sensación de amplitud. Las plantas y los árboles tienen un papel importante, sumando ese toque mediterráneo que respira la vivienda. La barandilla acristalada permite que el paisaje se integre sin obstáculos, convirtiendo el exterior en parte del propio espacio.

© Daniel GonzálezUn balcón 'secreto'
Desde la suite del matrimonio, se accede a una terraza exterior más pequeña, pero también idílica, y que da a la muralla y a los jardines del Alcázar de Sevilla. Un oasis urbano que funciona como un pequeño refugio al aire libre, donde las macetas con ese azul intenso cobran gran relevancia. Un contraste con el verde del suelo que crea un juego cromático muy mediterráneo. Las plantas, situadas de forma continua, generan una sensación de privacidad natural que envuelve el espacio y refuerza esa idea de rincón casi escondido.


Francisco Rivera y Lourdes Montes, sus claves deco:
- Ubicación: centro de Sevilla, con vistas al Alcázar y la Universidad
- Superficie: 250 m² distribuidos en un dúplex de tres habitaciones
- Estilo: contemporáneo con base clásica y fuerte carga personal
- Paleta cromática: neutros cálidos con acentos en azul, verde y madera oscura
- Materiales: terciopelo, madera maciza, cerámica y fibras naturales
- Simbolismo: fotografías familiares y objetos con valor personal
- Potente decoración: homenajes a su familia y legado taurino integrados en el diseño
- Piezas únicas: mueble oriental envejecido, busto escultórico y objetos artesanales
- Protagonismo absoluto de la luz natural en todas las estancias
- Terrazas con vistas privilegiadas y estética mediterránea




