Adiós al open concept: así puedes separar espacios en casa sin perder luz ni estilo


Si te has cansado de ver cocinas abiertas, estás en el lugar adecuado. Y es que es oro todo lo que reluce y también tienen algunas desventajas (que se descubren cuando ya tienes una). Estas soluciones ponen fin a su reinado


Salón separado del pasillo con puerta veneciana. © AmadorToril para Raquel González
15 de abril de 2026 a las 20:01 CEST

Durante años, el concepto de cocina, comedor y salón abiertos ha sido casi una norma. De hecho, en el último año hemos visto que el recibidor se unía a esta tendencia también. El llamado open concept parecía la solución ideal para ganar amplitud, luz natural y espacios en los que compartir en familia. Pero con el tiempo se ha demostrado que no todo son ventajas… Los olores que llegan desde la cocina, la falta de intimidad o el ruido constante hacen que muchos busquen alternativas.

Seguramente, lo hayas pensado alguna vez: ¿cómo ganar independencia sin volver a los espacios cerrados del antes? Pues existen muchas maneras de conseguirlo sin renunciar a la luminosidad ni a la estética. Las nuevas propuestas decorativas apuestan por cerramientos flexibles, estructuras de vidrio y soluciones donde la madera vuelve a tener protagonismo.

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Cocina con cerramiento plegable.

Cerramientos de cristal que se abren y desaparecen

Los cerramientos de cristal plegables son una de las ideas más prácticas para quienes desean conservar la sensación de amplitud sin tener que sufrir las desventajas del open concept. Se trata de paneles móviles que puedes abrir completamente y apilar a los lados de la estancia, logrando que la conexión entre estancias sea total cuando lo necesitas. 

Eso sí, si prefieres un ambiente más íntimo, solo tienes que desplegarlos… y el espacio cambia. El cristal mantiene el paso de la luz y la amplitud visual. Además, los perfiles pueden adaptarse al estilo de tu casa: desde el metal en negro para interiores industriales, hasta el latón cepillado o el aluminio blanco para ambientes más elegantes y luminosos. 

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Salón separado del recibidor con palillería de madera. © Montse Garriga para Luzio Studio

Una pared de palillería entre el recibidor y el salón

Las paredes de palillería están viviendo un renacimiento. Separan, decoran y aportan una textura que transforma cualquier ambiente. En tu salón, una pared de listones de madera puede crear una entrada más acogedora sin bloquear la vista. Dejas de tener ese acceso “directo” al salón y consigues una transición más agradable entre el exterior y la zona de descanso. 

Los listones dejan pasar la luz y aportan calidez natural. Emplea acabados en roble claro, nogal o incluso lacados en tonos neutros para un toque actual y cálido. 

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Cocina y recibidor con puerta corredera que separa del comedor. © Pia Capdevila

Una puerta corredera que cierra (o abre) dos espacios

Si la cocina y el recibidor están contiguos, una pared acristalada puede ser la opción perfecta para que la luz de la cocina pase a la entrada, especialmente si no tiene luz natural. Pero además, esta solución se puede completar con una puerta corredera con panel cerrado abajo y cristal arriba que cierra la cocina y, cuando esta se abre, sirve para delimitar el recibidor. 

Este diseño moderno y divertido permite mantener contacto visual, pero también cierta privacidad. Como el cristal está en la parte superior, la luz fluye sin interrupciones y el ambiente se mantiene luminoso. 

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Salón separado del recibidor con cerramiento de cristal. © David Montero para Raquel González

Puerta y pared acristalada con perfilería de madera

Los cerramientos acristalados con estructura de madera son tendencia: aportan luz y calidez a partes iguales. Imagina un salón separado del recibidor mediante una gran puerta, con enormes cristales y perfiles en madera natural. El resultado es acogedor y moderno al mismo tiempo. La perfilería no solo aporta textura, también crea contraste con los tonos del suelo o de las paredes. Puedes jugar con maderas oscuras si tu decoración es más clásica o con pino claro si prefieres ambientes nórdicos. Además, el marco de madera ayuda a filtrar el ruido y mejora el aislamiento sin renunciar a estética.

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Cocina seoarada del recibidor con pared semiacristalada. © Mercé Gost para Tinda's Project

Una solución híbrida

En muchas casas, cuando la cocina y el recibidor están uno al lado del otro, funciona muy bien el muro con cristal en la parte superior. Esta apertura permite que el recibidor cuente con luz natural, al mismo tiempo que regala amplitud. Además, la parte del recibidor puede decorarse con una consola o un mueble bajo que no sature el espacio y de una altura inferior a la del acristalamiento. Mientras, en el lado de la cocina, puedes aprovechar la pared como zona de apoyo o barra informal. 

Además, podrás personalizar la altura del cristal según tus necesidades: más alto para mantener claridad o más bajo si quieres mayor privacidad. 

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Salón separado de la cocina con cerramiento de cristal. © Amador Toril para RQH Studio

Una puerta corredera de cristal con perfil blanco 

Si quieres una estética luminosa y moderna, una puerta corredera de cristal con perfilería fina en acabado blanco es una alternativa perfecta. Sustituye la puerta clásica y amplifica la luz natural que entra desde el salón o la cocina. Este acabado se funde visualmente con las paredes y crea una sensación de ligereza, ideal para casas que buscan más claridad. Puedes optar por un cristal transparente si quieres conexión total o uno traslúcido para aportar discreción. Lo mejor es que, al ser corredera, no roba espacio al abrirse y mantiene la estética cuando está cerrada. 

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Cocina separada del salón con cerramiento de cristal. © Laura Yerpes

Cocina y salón separados por cerramiento móvil

Los cerramientos móviles permiten adaptar el espacio según el momento. Entre cocina y salón, una pared corredera de cristal es una solución cada vez más usada. Puedes abrirla para más comodidad en el día a día o si celebras una cena informal o cerrarla si quieres aislar olores y ruido

Al tener guías ocultas o empotradas en el techo, todo queda limpio y discreto. Algunos modelos incluyen vidrios templados con tratamiento acústico, ideales para ganar confort sin perder transparencia. Esta solución rescata lo mejor del open concept, pero con un plus de practicidad. 

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Salón separado del pasillo y recibidor con mueble y estantería. © Jordi Canosa para Pia Capdevila

Una pared y estantería tras el sofá para delimitar y separar

Crear una pequeña pared tras el sofá puede cambiar la percepción de tu salón. No se trata de cerrar, sino de marcar límites visuales. El pasillo queda más recogido y el salón gana privacidad. Una estructura con estantería abierta y mueble bajo delimitará las zonas y te regalará almacenaje y, además, aprovechas el cerramiento como parte de la decoración. El efecto es inmediato: el salón parece más recogido sin perder amplitud. Es una forma sencilla y económica de redefinir el espacio sin grandes obras.  

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Salón separado del pasillo con puerta veneciana. © AmadorToril para Raquel González

Sal de lo tradicional para separar el salón y pasillo

Las puertas venecianas han vuelto a aparecer en interiores contemporáneos. Son ideales para separar zonas porque dejan pasar el aire y la luz, pero añaden textura gracias a las lamas. Colocarla entre el pasillo y el salón te permite filtrar la luz y mejorar la privacidad sin perder comunicación visual. Si escoges madera natural, lograrás un efecto acogedor; y si prefieres blanco o gris, el estilo se vuelve más fresco y ligero. Estas puertas también contribuyen a mantener la ventilación. Son decorativas, prácticas y se mantendrán en tendencia con el paso del tiempo.  

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Vestidor separado del dormitorio con cerramiento de cristal. © David Montero para RQH Studio

Estilo para separar el vestidor del dormitorio

En la zona más privada de la casa, puedes apostar por algo distinto: una puerta o mampara con diseño art decó. Se caracterizan por sus perfiles con formas geométricas, creando un punto focal sofisticado. Entre el dormitorio y el vestidor, este tipo de cerramiento aporta un toque de elegancia clásica reinterpretada. Además, este tipo de diseño se adapta tanto a interiores modernos como a clásicos.