En el eterno debate decorativo entre cortinas y estores no hay vencedores ni vencidos, aunque los segundos se encuentran cómodos en el interiorismo actual y tienen cada vez mayor presencia.
“La clave no está en sustituir por sustituir, sino en evolucionar. Y en ese sentido, los estores no solo han llegado para quedarse: han venido a redefinir cómo entendemos la relación entre luz, arquitectura y decoración", señala la interiorista Natalia Zubizarreta. Hablamos con la experta sobre sus ventajas, la forma de usarlos, los tipos y las tendencias de 2026. Un manual para vestir las ventanas sin largas caídas.
© Adolfo FernándezUna alternativa real a las cortinas
La interiorista lo tiene claro: "Las cortinas tradicionales no desaparecen, pero sí dejan de ser la opción automática. Hoy se eligen cuando el proyecto lo requiere, no por inercia. El estor ha demostrado que puede ser ligero sin ser pobre, decorativo sin resultar recargado y funcional sin perder elegancia".
De esta manera se convierten en una alternativa real y recurrente en las casas actuales, como muestra esta propuesta de la colección que Natalia Zubizarreta ha realizado para KA International. “Y cuando, además, se trabaja el tejido con intención, mezclando materiales naturales y técnicos, incorporando textura, jugando con rayas o tramas sutiles, el resultado es una ventana vestida con personalidad”, finaliza.
© BorästapeterOcupan menos espacio y liberan visualmente la estancia
Las casas hoy en día suelen ser más pequeñas, lo que hace que necesitemos aprovechar mejor los metros. Y es ahí donde entran los estores. "Una de las principales razones por las que están ganando terreno es su ligereza visual. Frente al volumen y la presencia contundente de unas cortinas con caída lateral, el estor se integra en el plano vertical sin invadir metros útiles ni recargar el ambiente", asegura la interiorista.
Además, también son buenos aliados de las distribuciones modernas, como se aprecia en esta propuesta de Borästapeter. "En viviendas actuales, donde las distribuciones buscan amplitud, continuidad y limpieza de líneas, esta cualidad es clave. El estor permite que la arquitectura respire. No roba protagonismo, sino que acompaña”, confirma.
© Adolfo FernándezSon ligeros y no agobian
Uno de los 'inconvenientes' que achacamos a las cortinas es que recargan el ambiente, especialmente cuando se trata de una estancia pequeña o al llegar el buen tiempo y parece que estorban. “Las cortinas tradicionales, especialmente en tejidos pesados o muy fruncidos, pueden generar sensación de densidad. En cambio, el estor transmite orden y serenidad. Al recogerse en vertical y quedar alineado con la ventana, evita acumulaciones de tela en los laterales”, señala Natalia Zubizarreta.
“Esto, continúa la interiorista, resulta especialmente interesante en salones no excesivamente grandes, dormitorios urbanos o estancias con mobiliario próximo a las ventanas. El resultado es una atmósfera más despejada, más contemporánea y mucho más fácil de mantener visualmente”. Como esta diseñada por la interiorista con telas de la colección creada para KA International.
© Jordi CanosaDisimulan las cajas de persiana
“Un detalle práctico pero fundamental: el estor permite ocultar con elegancia la caja de persiana. Al instalarse de techo a suelo o justo por encima del hueco, ayuda a 'ordenar' el frente de fachada interior. Se evita ese corte visual que generan las cajas vistas y se consigue un acabado mucho más pulido y arquitectónico. En proyectos donde se busca coherencia estética y limpieza formal, esta solución es infinitamente más eficaz que una cortina mal dimensionada”, señala Zubizarreta.
El efecto se aprecia bien en esta cocina diseñada por la interiorista Pia Capdevila. El estor blanco, a juego con el resto del ambiente, se ha colocado a ras del techo.
© Jane ChurchillEncajan mejor en la arquitectura actual
Aunque las cortinas son una buena opción en cualquier estilo decorativo, lo cierto es que solemos relacionarlas con cierto clasicismo, pensamos en la decoración de la casa de la abuela, por ejemplo. Algo que no ocurre con los estores. “La arquitectura contemporánea apuesta por ventanales amplios, perfiles minimalistas y marcos discretos. El estor dialoga mejor con este lenguaje. No compite con la carpintería, no interrumpe la lectura del hueco y permite graduar la entrada de luz con mayor precisión”, señala la experta.
Tal y como ocurre en este rincón de relax con telas de Jane Churchill, donde los estores son parte del ambiente.
© LoberonPermiten controlar la luz
La luz natural es un plus en cualquier estancia, pero siempre que se pueda controlar según el momento del día y la situación. El estor, como este de Loberon, es un buen aliado.
“Más allá de la estética, permite un control de luz muy preciso. Podemos elegir tejidos más traslúcidos para una iluminación suave y tamizada, o bases con mayor densidad para dormitorios donde se busca intimidad y descanso. El estor no bloquea la luz de forma brusca; la filtra. Y esa diferencia es fundamental en la atmósfera final de una estancia”, cuenta Zubizarreta.
© Arteo HomeDan protagonismo a la ventana
“Quizá el mayor cambio de paradigma es este: la ventana ya no se tapa, se enmarca. El estor no es un telón que cae, es una pieza que acompaña. Permite que la arquitectura, las vistas y la entrada de luz natural sean las verdaderas protagonistas. En interiores actuales, más funcionales, más luminosos y más conectados con el exterior, esta filosofía tiene todo el sentido”, asegura la interiorista.
Algo que se aprecia a la perfección en este salón, donde el estor blanco de Arteo Home contribuye al bienestar y a la decoración, pero sin ocultar el ventanal, dejándole que tenga un lugar preferente.
© Colefax & FowlerEstor paqueto o compacto: cálido y sofisticado
En función del estilo de la estancia, las necesidades de luz o el espacio debes elegir un tipo de estor, estos son de Colefax & Fowler. “No todos los estores son iguales. Cada tipología responde a una intención estética y funcional distinta. Personalmente, me inclino por los tipo paqueto o compactos. Son aquellos confeccionados con tejido tradicional, como si se tratara de una cortina, pero recogidos en pliegues horizontales suaves al elevarse" afirma la experta.
"Me gustan especialmente, continúa, porque tienen una caída más natural, permiten trabajar tejidos decorativos con mayor libertad y aportan un punto más cálido y textil al espacio. Son perfectos para salones, dormitorios o comedores donde buscamos sofisticación sin exceso de formalidad”.
© HarlequinPlegable: ambientes contemporáneos
En ambientes modernos, la interiorista recomienda los plegables: "Incorporan varillas internas que estructuran el plegado. El resultado es más geométrico y ordenado. Funcionan muy bien en ambientes contemporáneos, cocinas, despachos o espacios donde se desea una imagen más definida”. Como ocurre en esta propuesta de Harlequin x Henry Holland (en Pepe Peñalver), donde ordenan el espacio y elevan el look del ambiente.
© DunelmEnrollables: discreta elegancia
“Durante mucho tiempo se asociaron a oficinas o espacios contract, pero hoy han evolucionado enormemente. Hay opciones resinadas (ideales para cocinas o baños), con tejidos decorativos o con texturas naturales. Cuando están bien elegidos, pueden resultar elegantes y discretos, especialmente en proyectos muy minimalistas”, señala Natalia Zubizarreta.
En este dormitorio de Dunelm, los estores enrollables y en fibras vegetales aportan un plus de calidez al ambiente y favorecen una atmosfera tranquila.
© Adolfo FernándezCon identidad propia
Estos eternos segundones para vestir la ventana, reclaman un lugar en la casa actual. Para ello, cambian, evolucionan y mejoran, logrando dar respuesta funcional y estética.
"Durante años, el estor blanco sencillo ha sido el recurso fácil. Funcional, correcto, neutro… pero muchas veces anodino. Hoy la tendencia es clara: no solo filtran la luz, también visten la ventana. Y ese ha sido precisamente el punto de partida de mi nueva colección de tejidos Aita para KA International (en la imagen). El resultado son estores con textura, con matiz y profundidad visual. Tejidos a rayas, bases tipo lino, estructuras ligeramente tramadas que aportan riqueza sin resultar excesivas. Porque un estor puede ser ligero, sí, pero también puede tener carácter".




