Mudarse por primera vez a una casa propia (ya sea con veintipocos o con cuarenta y tantos) es un subidón de ilusión y un torbellino de decisiones. El sofá, la cama, los muebles del comedor, el menaje, los textiles… Lo que se dice empezar de cero y con un presupuesto que, en la mayoría de los casos, no alcanza para tenerlo todo. Por eso es importante saber en qué piezas conviene gastar un poco más y cuáles pueden esperar a que nuestra economía se recupere.
Pero es que, aunque el dinero no fuera un problema, lanzarse a equipar la casa de golpe suele salir mal. Las prisas llevan a compras impulsivas y al final la casa no se siente ni cómoda ni tuya.
Para Ane y José, interioristas al frente de Devesa & Agenjo Interiorismo, el error más habitual de las primeras viviendas es precisamente ese: querer tener la casa perfecta desde el minuto uno. Su consejo es sencillo: "deja que la casa crezca contigo, prioriza lo que realmente afecta a tu día a día y rodéate de cosas que signifiquen algo para ti". Así que, ya sabes: céntrate y descubre cuáles deberían ser tus primeras compras.
© Patrick van RobaeysEl sofá no es solo un mueble, es una relación a largo plazo
La pieza estrella del salón es, sin duda, el sofá. Aquí no hay que escatimar: "Es el corazón de la zona de estar. Una buena estructura, una densidad de espuma adecuada y una tapicería resistente hacen que dure muchos años sin deformarse", explican Ane y José. El que decora el salón que ves sobre estas líneas es de Maisons du Monde.
Y ojo, no hablamos solo de estética: ahí es donde te sientas a diario, recibes visitas, trabajas con el portátil, te tumbas a ver series… o directamente a no hacer nada. Merece cada euro que le dediques.
¿Y en qué se puede ahorrar? Ane y José lo tienen claro: en esas piezas fáciles de cambiar, como mesitas auxiliares, complementos, lámparas de mesa… "Son elementos con menos desgaste y que no afectan a la estructura del proyecto", aclaran.
El fallo que ven una y otra vez: gastar demasiado en los adornos y recortar justo en lo que de verdad importa. Resultado: un salón que parece bonito en Instagram… pero que en la vida real no acompaña tu día a día.
© La Redoute InteriéursEn el comedor, también se impone la comodidad
La eterna duda: ¿en qué invertir más, en la mesa o en las sillas? Contra lo que mucha gente piensa, ellos lo tienen claro: en las sillas. "Son las que determinan el confort diario y las que más se usan y más sufren", dicen. Estas son el modelo Marrathy, de La Redoute Interiéurs, de madera de roble y cuerda de papel. Una mesa puede ser de gama media y durar años sin problema, pero unos asientos incómodos o inestables arruinan la experiencia del espacio.
© El Corte Inglés¿Y la mesa?
Una vez que tengas claras tus sillas ideales, toca elegir la mesa adecuada. Lo importante es que sea resistente y que se ajuste a tu forma de vivir, pero no es imprescindible que sea de alta gama para cumplir su función. Si te encantan las cenas con amigos, necesitas un modelo grande o extensible –como esta, de El Corte Inglés–, que puedas abrir cuando te haga falta. Si tus planes son más tranquilos, con una más compacta basta.
© Kelly Hurd / Devesa & Agenjo InteriorismoLo esencial del dormitorio se mide en horas de sueño
En el dormitorio hay tres piezas que no deberían negociarse nunca. El colchón, directamente, es sagrado. "La calidad del sueño afecta a la salud, al bienestar y a la productividad, así que un buen colchón es prioritario por encima de cualquier otro elemento decorativo".
La segunda sería la cama, el somier. "Una buena estructura que garantice estabilidad, silencio y durabilidad. Además, un cabecero bien diseñado ayuda a ordenar visualmente el dormitorio y se convierte en un punto focal elegante y atemporal".
Y luego está el armario, el gran olvidado en muchas primeras casas. "El orden determina cómo se vive un espacio. Ya sea empotrado o a medida, merece la pena invertir en buenos herrajes, organización interior funcional y materiales resistentes al uso diario", nos cuentan.
Uno de los errores más habituales en el dormitorio es dejarse llevar por lo bonito antes que por lo práctico. "Muchas veces se compran piezas estéticas sin pensar en el uso real, y luego vienen los arrepentimientos", explican los interioristas. El clásico: mesillas de noche demasiado pequeñas, sin cajones o desproporcionadas con la cama, que quedan ideales en la tienda… pero no sirven para nada. Y ojo, que si no encuentras dos iguales, casi mejor: combinar muebles diferentes suele quedar mucho más personal y con más encanto que el dúo perfecto de catálogo. Lo vemos en este proyecto de Devesa & Agenjo Interiorismo.
Otro gran hit del arrepentimiento son las banquetas y pufs: muy fotogénicos, sí, pero en la vida real solo sirven para acumular ropa y estorban más de lo que ayudan.
© IKEAMenaje: lo que usas todos los días merece respeto
Para Devesa & Agenjo, en la cocina, la inversión inteligente es muy práctica: ollas y sartenes de materiales de calidad, una vajilla sencilla, pero resistente –como las que tiene IKEA– y una cristalería de uso diario. "Son las piezas que más desgaste sufren y las que más influyen en la experiencia de cocinar y comer. En cambio, en utensilios como espátulas, cucharones o pinzas podemos ir al "low cost" sin remordimientos. No requieren materiales premium y, si se estropean, se reemplazan fácilmente", dicen.
Otra recomendación que nos dan los interioristas: ojo con acumular gadgets. Ocupan un montón de espacio y, la verdad, la mayoría apenas se usan. Lo que parecía imprescindible en la tienda suele acabar olvidado en un cajón.
© Piglet in BedRopa de cama: el lujo que no se ve en Instagram
Aquí el consejo es clarísimo: invierte en sábanas. "Algodón 100%, lino lavado, tejidos transpirables que mantengan la cama fresca y sean agradables al tacto", aseguran. Y es que dormir bien empieza por ahí, aunque no se vea en las fotos. En este caso, son textiles de algodón de 200 hilos, de la firma Piglet in Bed.
Las toallas también importan mucho más de lo que solemos pensar. "Una buena toalla tiene una mayor absorción, seca más rápido, tiene mayor suavidad y es más duradera. Las mejores suelen ser 100% algodón de rizo largo con un gramaje medio-alto", nos cuentan. No hace falta irse a lo más caro del mercado, pero sí elegir con criterio.
© Kelly Hurd / Devesa & Agenjo InteriorismoTextiles en los que no hace falta gastar mucho
Aquí puedes respirar tranquila: cojines, plaids, mantas o alfombras de paso no necesitan una gran inversión inicial. De hecho, funcionan mejor cuando se plantean como piezas cambiantes, de esas que se renuevan con el tiempo sin remordimientos.
"Son elementos ideales para actualizar el estilo de la casa sin hacer grandes desembolsos", explican los interioristas. Con ellos puedes jugar, probar tendencias, dar un aire nuevo al salón sin mover ni un solo mueble o poner contrapuntos cromáticos como hizo el equipo de Devesa & Agenjo en este proyecto. "Son, básicamente, la forma más fácil (y barata) de refrescar la decoración cuando te apetece algo distinto".
© Amador Toril para Casa DecorLa personalidad no se compra
Tener una casa con personalidad no va de gastar más, sino de elegir mejor. Para Ane y José, la clave está en mezclar con criterio y huir de lo "demasiado perfecto". Una base sencilla y neutra funciona de maravilla si la acompañas de una o dos piezas con carácter que suban el nivel del conjunto.
A veces, ese toque lo pone una lámpara especial, con presencia, como el modelo de celulosa artesanal de Ainhoa Moreno, que los interioristas de Devesa & Agenjo eligieron para completar el comedor de la cocina de Delamora, en la pasada edición de Casa Decor.
© Tom TaylorEl arte de no convertir tu casa en un mercadillo
Integrar recuerdos, objetos heredados o muebles de segunda mano es una de las mejores formas de dar carácter a una casa, pero la clave está en hacerlo con cabeza.
Para Ane y José, cada pieza con historia debe tener su momento: colocada de forma aislada o en un lugar reservado para ella, se convierte en un acento decorativo en lugar de un simple trasto más. "También ayuda combinarlas con elementos más contemporáneos, para que el conjunto no se vea anticuado ni recargado.
En muchos casos, merece la pena pasar por un restaurador: quitar el barniz oscuro de un mueble viejo, lijar la madera y dale u acabado neutro hará que encaje en un espacio actual", explican. Así que, ya sabes: si tienes, por ejemplo, unas sillas heredadas de casa de tus padres, no las descartes a la primera. Cambia la tapicería por un tejido en un color neutro o incluso con un estampado especial y listo. Se verán igual de bien que las de este comedor, con piezas de Tom Taylor.
Otro truco infalible es agrupar en lugar de dispersar: los objetos pequeños funcionan mejor en composiciones –una bandeja con varios recuerdos, una estantería solo para cerámicas, un rincón de lectura con piezas vintage– porque ordenan visualmente y evitan el caos. Y, sobre todo, una regla de oro: no todo tiene que quedarse. Si no aporta emoción, funcionalidad o belleza, no hay obligación sentimental que valga.
© David GrauNi improvisar ni cerrarlo todo desde el principio
La clave, según explican, está en encontrar un equilibrio: tener una dirección clara, pero dejar que el estilo se vaya definiendo poco a poco. "Contar con una línea estética ayuda muchísimo, porque evita compras impulsivas y piezas que luego no encajan entre sí", explican. No hace falta definirlo todo al milímetro, basta con un estilo guía, aunque sea general: cálido, minimalista, mediterráneo, contemporáneo (como este proyecto de Düem Studio)… que funcione como brújula a la hora de decidir. Eso sí, el estilo real no se consigue en un mes.
Según ellos, las casas más bonitas no son las que se terminan rápido, sino las que se enriquecen con el tiempo: con piezas encontradas sin prisa, recuerdos de viajes y objetos con historia que van dando forma a un hogar vivido y personal.




