Llevas meses dándole vueltas y la pregunta vuelve siempre al mismo punto: ¿abro la cocina o la dejo cerrada? Las tendencias de decoración parecen tenerlo claro, tirar el tabique y conectarlo todo, pero tienes alguna duda. Si cocinas a diario, si trabajas desde el salón, si te gusta cerrar la puerta y desconectar… puede que esa cocina abierta de revista no sea la mejor opción para tu casa. Durante años hemos vivido convencidas de que tirar el muro entre la cocina y el salón era el paso (casi) obligado en cualquier reforma. Y, en parte, lo es, pero no siempre.
"La cocina se ha convertido en el espacio central de los pisos actuales, y abrirla al comedor es siempre una posibilidad, aunque no necesariamente la mejor para todos los casos", señalan Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef, arquitectos del estudio Sotelo Margalef. Porque no es lo mismo cocinar dos veces a la semana que a diario, ni teletrabajar algún día que pasarse el día entero frente al portátil. Los expertos nos desvelan esos aspectos que te ayudarán a eliminar tabiques o a mantenerlos.
© Gael del RíoEn función del uso
La primera pregunta no es estética, sino del día a día: ¿para qué utilizas la cocina? Si la usas para calentar el café y poco más, comes fuera de casa y cenas en el sofá viendo la tele, una cocina abierta probablemente te dará muchas alegrías. Si pasas las tardes preparando dulces o probando recetas nuevas, la cosa cambia. Los olores se quedan en el sofá, el ruido del extractor compite con la tele y, cuando vienen amigos a cenar, el caos de la encimera está a la vista de todos.
«Antes de tomar una decisión tan importante, es fundamental valorar cómo se va a utilizar, el espacio donde se ubica y su relación con el resto de piezas de la vivienda. Estos factores son los que realmente determinan si conviene una cocina totalmente abierta (como esta diseñada por nuestro estudio), parcialmente abierta o una cocina cerrada. No existe una solución universal, sino una opción más adecuada según cada situación», explican Sotelo y Gonzàlez-Margalef. Se trata de pensar en cómo cocinas, no en cómo te gustaría aparentar que cocinas.
© María AlgaraSu relación con el resto de ambientes
No solamente se trata de metros, sino también de la capacidad para conectarse con el comedor o el salón de manera natural. "En nuestro estudio damos mucha importancia a controlar la relación visual entre la cocina y los espacios anexos. Nos obsesiona que la zona de trabajo más expuesta —la que suele ensuciarse o desordenarse— no quede visible desde todos los ángulos. Por eso, trabajamos con relaciones visuales parciales, jugando con la posición de las piezas para dirigir o limitar la mirada según convenga", afirman los arquitectos.
Esa es la diferencia entre una cocina abierta que funciona y otra que no. La de esta propuesta de la interiorista Carmen Carretero, en la que destaca la lámpara de Let's Pause, está claro que sí lo hace y establece un diálogo fluido con el comedor y con el salón.
© Jordi CanosaSegún tu estilo de vida
Después de las medidas y del uso, queda lo más difícil de medir: cómo es tu vida. Hay hogares donde el día gira en torno a la cocina, los amigos pasan a cualquier hora y los niños hacen los deberes en la encimera, mientras alguien hace la cena. Y hay casas más reservadas, donde la cocina es un espacio de trabajo y el salón un refugio para leer o trabajar. Sin duda, esta cocina de Pia Capdevila pertenece a la primera categoría.
"A menudo surge la duda de si, para quienes trabajan desde casa o cocinan mucho, la mejor opción es una cocina cerrada. La realidad es que no necesariamente. Cada caso es distinto. En definitiva, no se trata de imponer un tipo de cocina, sino de encontrar la solución que mejor se adapte a la forma de vivir de cada persona y a las características del espacio", recomiendan Sotelo y Gonzàlez-Margalef. La conclusión es liberadora: no hay regla estricta, salvo la que más te convenga a ti.
© Marta VidalValora las ventajas y los inconvenientes
Llegados a este punto, conviene no venirse arriba con el 'open concept' y observar todo con cierta distancia. La cocina abierta, como esta diseñada por el estudio Sotelo Margalef, no es magia: tiene su lista de pros y su lista de contras, y los dos pesan bastante a la hora de tirar tabiques.
"Las cocinas abiertas aportan amplitud, conexión visual y una relación más fluida entre los usuarios, lo que constituye su principal atractivo. Sin embargo, al integrarlas con el comedor o el salón también se exponen los aspectos menos deseables: ruido, olores y, sobre todo, desorden visual", cuentan los expertos. Lo abierto convive con lo expuesto. Lo luminoso convive con lo ruidoso. Y eso, en una reforma de cocina, hay que tenerlo claro antes de firmar el presupuesto.
© Pancho GallardoPlanifica con intención
La diferencia entre una cocina abierta diseñada para disfrutar, como esta de Banni, y otra que no funciona y parece siempre desordenada suele estar en algo menos glamuroso de lo que parece: la planificación. No se trata solo de elegir la encimera de cocina, sino de pensar cómo va a funcionar el espacio cuando lo uses de verdad.
"Un buen diseño pensado en estos factores puede transformar estos inconvenientes en un espacio perfectamente adaptado a las necesidades de cada hogar. Un buen diseño nos hace disfrutar de un espacio abierto, que a día de hoy es la gran joya en una reforma", afirman los arquitectos. La clave está en esa palabra: intención. Abrir por abrir, sin haber pensado el uso, es lo que produce esos espacios bonitos en fotos y frustrantes en la vida real.
© Garde HvalsöeEstablece una buena distribución
La distribución de la cocina es el esqueleto que sostiene todo y hace que funcione. Si está bien resuelta, los inconvenientes de la cocina abierta se difuminan. Si está mal resuelta, ningún acabado de moda los salvará.
"Una buena distribución puede reducir el ruido durante su uso; un extractor eficaz o una ventilación bien resuelta minimizan los olores; y un diseño cuidadoso de la cocina y su relación con el resto de la vivienda permite controlar el ruido visual y mantener la armonía del conjunto", señalan Sotelo y Gonzàlez-Margalef. Tres cuestiones técnicas (flujo, ventilación y geometría) resuelven mucho más que cualquier elemento decorativo. En esta propuesta de Garde Hvalsöe la isla central establece el orden y marca la organización.
© KvikControla el desorden visual
Si hay un enemigo silencioso de las cocinas abiertas, este es el desorden. Nada es grave por separado, pero todo junto puede fatigar a la vista y a la mente, mantener el orden es clave. "En una cocina abierta todo está a la vista, lo que puede generar en muchos casos desorden visual. Es importante controlar qué se ve y qué se oculta", aseguran los arquitectos. Frentes lisos, almacenaje cerrado, una zona de lavado que no se cruza con la mirada... Detalles que el ojo agradece sin saber por qué. Esta propuesta de Kvik es una prueba de limpieza visual.
© Octavian CraciunTen en cuenta las soluciones intermedias
Entre el 'todo abierto' y el 'todo cerrado' hay un territorio amplio donde caben las casas reales. Paneles correderos, cristaleras tipo peceras, dobles puertas, frentes que se pliegan, islas que actúan como tope visual... Hablamos de la cocina semicerrada (esta de Doimo Cucine). Una de las tendencias de decoración de 2026, que tanto está creciendo en proyectos urbanos.
"El uso estratégico del mobiliario o de sistemas de apertura y cierre permite decidir en cada momento qué mostrar y qué reservar para la intimidad del uso cotidiano", aconsejan los arquitectos. Es decir: una cocina que puede ser abierta cuando recibes y cerrarse cuando trabajas o cocinas. Lo mejor de las dos opciones, sin tener que renunciar a ninguna.
© deVOLSi tiene entidad propia, mejor cerrada
"Si la cocina puede funcionar de forma independiente, aportar orden, generar sus propios flujos de trabajo y establecer las relaciones entre los usuarios, es recomendable que sea cerrada", aconsejan los arquitectos.
Es la conclusión que más cuesta aceptar en plena fiebre del 'open concept', pero la que más sentido tiene cuando la cocina ya tiene vida propia. Cerrar no es retroceder. A veces, es la forma más elegante de respetar lo que el espacio te está pidiendo, como ocurre en esta propuesta de deVOL. Al final, la cocina perfecta no es ni la abierta ni la cerrada. Es la que se parece a ti y se adapta a tu día a día.




