Si hablamos de pasteles salados de verduras y hablamos de Grecia, es fácil que pronto salga a relucir la spanakopita: esa deliciosa receta horneada, hecha con masa filo y con las espinacas como ingrediente estrella. También popular la kolokithopita, donde el protagonista es el calabacín. Y hoy vamos a detenernos en otra ‘pita’ (pastel en griego): la conocida como Hortopita.
También aquí el relleno está vinculado al mundo vegetal; de hecho, Horto significa verduras, pero tiene un carácter más fresco y ligero. En este caso no hay un ingrediente principal, sino que el relleno está compuesto por hojas verdes (acelgas, espinacas...) y resultan imprescindibles las hierbas aromáticas: eneldo, perejil, a veces menta…
También suele llevar queso feta, pero no es tan presente como en la spanakopita De modo que el resultado de sabor es más herbal y fresco.
Lo que sí tienen en común es la masa tipo filo, que tan rica y crujiente queda una vez se hornea. Una tarta que puede tomarse caliente o del tiempo (resulta ideal para los picnics y excursiones al aire libre típicos cuando las temperaturas son cálidas).
RECETA DE TARTA GRIEGA HORTOPITA, PASO A PASO
En las hortopitas más tradicionales, la masa se hace de forma casera. Pero, al igual que ocurre, por ejemplo, con el hojaldre, no es el tipo de elaboración más sencillo para hacer en casa. Así pues, en nuestra propuesta, apostamos por una masa filo de las que encontramos en el supermercado ya preparadas para hornear.
INGREDIENTES (bandeja 30 x 20 cm aprox.)
Relleno:
- 300 g espinaca fresca.
- 200 g de acelga o mezcla de hojas verdes.
- 150 g de cebolleta.
- 1 manojo de eneldo fresco.
- 1 manojo de perejil fresco.
- 1–2 cucharadas de menta fresca picada (opcional pero recomendable).
- 200 g queso feta.
- 2 huevos.
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Sal y pimienta.
Masa:
- 1 paquete de masa filo refrigerada (aprox. 10–12 hojas).
- Aceite de oliva virgen extra (o mezcla con mantequilla derretida si quieres más dorado).
ELABORACIÓN:
-Lava y pica todas las verduras y hierbas.
-Sofríe las cebolletas con aceite de oliva 2–3 min.
-Añade las hojas verdes (espinaca y acelga) poco a poco hasta que reduzcan completamente y hasta que no quede agua visible. Deja enfriar en colador si es necesario para eliminar exceso de líquido. Si no, la masa filo se cocerá en lugar de quedar crujiente.
-Añade el queso feta desmenuzado, los huevos, hierbas frescas (eneldo, perejil, menta), sal y pimienta. Mezcla bien y reserva.
-Precalienta horno a 180°C.
-Engrasa la bandeja de horno con aceite de oliva.
-Coloca 4–5 hojas de filo en la base, pincelando cada una con aceite, pero sin empapar. Esto es: colocas la primera hoja de filo en la bandeja y la pincelas por encima con aceite de oliva; colocas la segunda hoja encima y la vuelves a pincelar, así sucesivamente.
-Sobre la superficie de la última capa, dispón el relleno de forma uniforme.
-Cubre con 4–5 hojas de filo más encima (pincelándolas, igual que antes, con aceite).
-Dobla hacia dentro los bordes sobrantes de las hojas de filo de la capa superior, sin sellar, formando un marco alrededor del relleno.
-Corta las porciones antes de hornear, llegando casi hasta el fondo, pero sin atravesar la base inferior.
Horneado
-Hornea a 180°C durante 40–50 minutos hasta que esté bien dorado arriba. Los últimos 5 minutos puedes subir a 200°C para un dorado más intenso y crujiente. Si la superficie se dora antes de tiempo, cúbrela con papel de aluminio y continúa el horneado hasta completar el tiempo.
Reposo
-Deja reposar 15–20 min antes de cortar del todo. Esto ayuda a que las capas se asienten y salgan porciones limpias.
TIPS PARA USAR LA MASA FILO EN CASA
Terminamos apuntando algunos consejos genéricos para usar de forma correcta en casa la masa filo ya refrigerada.
Mantén la masa filo siempre cubierta.
Trabaja con rapidez y tapa las hojas que no estés usando con un paño ligeramente húmedo. Se seca muy rápido y se vuelve quebradiza.
Descongela o refrigera correctamente.
Si viene refrigerada o congelada, respeta los tiempos de descongelación en nevera. Evita cambios bruscos de temperatura.
Usa mantequilla o aceite entre capas.
Pincelar cada lámina, tal y como hemos hecho con la hortopita, ayuda a conseguir una textura crujiente y evita que se rompan al hornear.
No la manipules en exceso.
La masa filo es muy fina y delicada; cuanto menos la toques, mejor mantendrá su estructura.
Trabaja sobre una superficie seca y limpia.
La humedad ambiental o en la mesa puede hacer que la masa se pegue o se estropee antes de tiempo.
Corta antes de hornear si es necesario.
Haz los cortes o porciones antes de entrar al horno para evitar que se rompa después al servir.
Controla bien la temperatura del horno.
Un horno bien precalentado (180–200 ºC) garantiza capas crujientes sin que se quemen.
Añade rellenos no demasiado húmedos.
Evita ingredientes con exceso de líquido para que la base no se reblandezca durante el horneado, tal y como comentábamos también en el caso del relleno de la hortopita.








