Esta receta de ensalada, con matices tanto dulces como salados, es tan rápida como deliciosa. La hacemos con una base de rúcula, unas lascas de queso italiano, unos piñones tostados y el dulce toque de los higos que, desde julio a septiembre, están de plena temporada. ¡No sabes lo rica que está gracias a toda esa combinación de sabores y texturas en un mismo plato! ¿A qué esperas para prepararla?
Por qué el higo y el parmesano funcionan juntos: la lógica del contraste dulce-salado
Una de las grandezas de esta ensalada es la mezcla de higos con queso. El higo aporta una dulzura natural, jugosidad y una textura suave, mientras que el parmesano introduce un sabor salado, intenso y ligeramente picante, además de una textura más firme y granulosa. Ambos se complementan y favorecen al otro. El juego de la pulpa tierna de la fruta con las lascas salinas del queso es absolutamente irresistible.
¿Qué aportan la rúcula y los piñones a esta ensalada?
Al higo y al queso los acompañamos con hojas de rúcula y unos piñones tostados y el conjunto no puede ser más redondo. La rúcula, con sus ligeros matices amargos y picantes, es la pieza que equilibra el dulzor del higo y la intensidad del parmesano, además de impregnar de frescor la ensalada. Mientras que los piñones se encargan de poner el componente graso y crujiente, y dotar al plato de un aroma tostado.
Cómo elegir higos en el mercado y en qué punto de madurez dan su mejor versión
Hay que distinguir entre brevas e higos: las primeras suelen recogerse entre junio y julio, mientras que los higos llegan después, durante el verano y comienzos del otoño.
Un buen higo fresco debe estar blando al tacto, pero sin resultar excesivamente aplastado. Su piel ha de ser estirada, no arrugada, y desprender un aroma dulce. Comprueba que el rabito o pedúnculo sea flexible y nunca seco o fácilmente quebradizo. Y un detalle curioso: los higos no siguen madurando mucho después de recolectados, por lo que conviene consumirlos pronto. Consérvalos en la nevera, y si están muy maduros, cómelos el mismo día. Es una fruta que no aguanta más de 2-3 días como máximo.
El higo en su punto justo de madurez tiene que cumplir estas características:
- La piel está tensa pero fina, casi a punto de romperse.
- El interior es rojo intenso, jugoso y con semillas crujientes.
- Al cortarlo, suelta un ligero almíbar natural.
- El sabor es profundamente dulce, con notas de miel y flores.
- La textura es mantecosa, perfecta para ensaladas, carpaccios y postres.
El aliño de esta ensalada: aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico y sal.
Para aderezar nuestra ensalada, preparamos una vinagreta básica, con la particularidad de que le ponemos vinagre balsámico. Esta elección respeta mejor el dulzor natural del higo; su acidez suave equilibra el conjunto y su frescura aligera la grasa del piñón.
Podrías decantarte por una reducción de vinagre balsámico, pero cambia por completo el aliño y la ensalada, porque su dulzor es mucho más intenso, su textura es melosa y añade un toque más oscuro. Se recomienda en el caso de que los higos estén menos maduros.
Añade el aliño a la ensalada justo antes de comerla, para que los ingredientes no se reblandezcan, ¡y a disfrutar!






