La ensalada que consigue el perfecto contraste dulce y salado: receta fácil de preparar y que siempre funciona


Con higos, queso parmesano, rúcula y piñones hacemos esta ensalada, que es ideal para cuando se acerca el final del verano.

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Ensalada de higos con queso parmesano© Shutterstock

Esta receta de ensalada, con matices tanto dulces como salados, es tan rápida como deliciosa. La hacemos con una base de rúcula, unas lascas de queso italiano, unos piñones tostados y el dulce toque de los higos que, desde julio a septiembre, están de plena temporada. ¡No sabes lo rica que está gracias a toda esa combinación de sabores y texturas en un mismo plato! ¿A qué esperas para prepararla?

Por qué el higo y el parmesano funcionan juntos: la lógica del contraste dulce-salado

Higos con queso© Shutterstock
La combinación de higo y parmesano funciona tan bien porque reúne en un mismo bocado sabores y texturas muy diferentes que se complementan.

Una de las grandezas de esta ensalada es la mezcla de higos con queso. El higo aporta una dulzura natural, jugosidad y una textura suave, mientras que el parmesano introduce un sabor salado, intenso y ligeramente picante, además de una textura más firme y granulosa. Ambos se complementan y favorecen al otro. El juego de la pulpa tierna de la fruta con las lascas salinas del queso es absolutamente irresistible.

 ¿Qué aportan la rúcula y los piñones a esta ensalada?

Al higo y al queso los acompañamos con hojas de rúcula y unos piñones tostados y el conjunto no puede ser más redondo. La rúcula, con sus ligeros matices amargos y picantes, es la pieza que equilibra el dulzor del higo y la intensidad del parmesano, además de impregnar de frescor la ensalada. Mientras que los piñones se encargan de poner el componente graso y crujiente, y dotar al plato de un aroma tostado.

Cómo elegir higos en el mercado y en qué punto de madurez dan su mejor versión

Hay que distinguir entre brevas e higos: las primeras suelen recogerse entre junio y julio, mientras que los higos llegan después, durante el verano y comienzos del otoño.

Un buen higo fresco debe estar blando al tacto, pero sin resultar excesivamente aplastado. Su piel ha de ser estirada, no arrugada, y desprender un aroma dulce. Comprueba que el rabito o pedúnculo sea flexible y nunca seco o fácilmente quebradizo. Y un detalle curioso: los higos no siguen madurando mucho después de recolectados, por lo que conviene consumirlos pronto. Consérvalos en la nevera, y si están muy maduros, cómelos el mismo día. Es una fruta que no aguanta más de 2-3 días como máximo.

El higo en su punto justo de madurez tiene que cumplir estas características:

  • La piel está tensa pero fina, casi a punto de romperse.
  • El interior es rojo intenso, jugoso y con semillas crujientes.
  • Al cortarlo, suelta un ligero almíbar natural.
  • El sabor es profundamente dulce, con notas de miel y flores.
  • La textura es mantecosa, perfecta para ensaladas, carpaccios y postres.
Vinagre balsámico© Shutterstock
Vinagre balsámico

El aliño de esta ensalada: aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico y sal.

Para aderezar nuestra ensalada, preparamos una vinagreta básica, con la particularidad de que le ponemos vinagre balsámico. Esta elección respeta mejor el dulzor natural del higo; su acidez suave equilibra el conjunto y su frescura aligera la grasa del piñón.

Podrías decantarte por una reducción de vinagre balsámico, pero cambia por completo el aliño y la ensalada, porque su dulzor es mucho más intenso, su textura es melosa y añade un toque más oscuro. Se recomienda en el caso de que los higos estén menos maduros.

Añade el aliño a la ensalada justo antes de comerla, para que los ingredientes no se reblandezcan, ¡y a disfrutar!

Recetas de verano

Ingredientes

  • 1 bolsa de rúcula
  • 8 higos
  • 200 gramos de queso parmesano
  • 50 gramos de piñones
  • aceite de oliva virgen extra
  • vinagre balsámico
  • sal
  • Opcional flores comestibles

Preparación

  1. Lavamos, secamos y cortamos en cuartos los higos, con cuidado de no romperlos.
  2. Echamos en una ensaladera la rúcula y los higos.
  3. Tostamos los piñones en una sartén.
  4. Los añadimos a la ensaladera.
  5. Incorporamos unas lascas cortadas al momento de queso parmesano y, si queremos y tenemos, los pétalos de unas flores comestibles.
  6. En un bol hacemos la vinagreta con AOVE, vinagre balsámico y sal y aliñamos con ella la ensalada.