Patatas camperas, pero no como siempre: el toque de mar que marca la diferencia y lo convierte en un plato imprescindible


La ensalada campera es un clásico de la cocina veraniega que suele llevar patatas, cebolla, pimiento, atún y huevo duro. Aquí le damos una vuelta de tuerca y le ponemos sabor a mar.

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La patata cocida es la base de innumerables ensaladas, entre las que se encuentra la popular campera. Nos inspiramos en ella, pero al ingrediente principal le añadimos quisquillas, apio y cebolla morada. ¡Una magnífica opción, muy fácil de hacer, diferente e ideal para la gastronomía estival!

Qué es exactamente la ensalada campera y por qué la patata cocida sostiene todo el plato

En casi todas las casas españolas se prepara durante los meses de calor. Y cada familia tiene su propia fórmula, pero siempre con la patata cocida como base. A la ensalada campera se incorporan tomate, pimiento verde o rojo, cebolla o cebolleta, atún o bonito, aceitunas... además de huevo cocido en muchas versiones. El aliño clásico es muy mediterráneo: aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Esta receta nació como plato de temporada y de aprovechamiento con lo que hubiera en la despensa, y la patata funciona como soporte, aporta cuerpo y ayuda a saciarnos, absorbe parte del aliño y su textura blandita contrasta con el crujiente de las verduras y hortalizas en crudo.

El camarón es la gamba pequeña, conocida en algunios sitios como camarón.© Shutterstock
El camarón es la gamba pequeña, conocida en algunios sitios como camarón.

Qué aportan las quisquillas a estas patatas

Son el cambio principal respecto a la receta tradicional. Se trata de un marisco delicado, ligeramente dulce y yodado que nos aporta sabor a mar y una textura tierna, además de proteínas, lo que hace de esta alternativa un plato más completo y nutritivo. La quisquilla equilibra los sabores vegetales de las verduras y nos permite mantener el carácter ligero y fresco del plato.

Quisquilla o camarón

La quisquilla es una gamba de pequeño tamaño, llamada así en muchos lugares del sur de España y de la costa mediterránea, para referirse a determinados pequeños camarones, y son famosas, por su gran calidad, las quisquillas de Motril (Granada).

En España, camarón puede utilizarse para distintos pequeños crustáceos dependiendo de la zona, como Galicia o Andalucía, donde suele asociarse a gambas minúsculas que se usan para hacer las populares tortillitas de camarones. Son más intensos de sabor y su textura es más firme.

A veces se usan los dos términos indistintamente, tanto quisquilla como camarón, pero son distintos.

 

Consejos para preparar patatas camperas con sabor a mar

Para que este plato te quede en su punto, toma nota de las siguientes recomendaciones:

  • La patata no debe quedar ni dura ni deshecha. Lo ideal es cocerla entera y con piel, dejarla enfriar lo suficiente para poder pelarla y cortarla en trozos irregulares de tamaño medio.
  • Un truco muy recomendable es aliñar la patata cuando todavía está templada, antes de añadir los demás ingredientes, porque así absorbe mejor el aceite y el vinagre.
  • Después se incorporan el resto de ingredientes y se deja reposar en frío. Eso permite que los sabores se integren.
  • Se aconseja cortar la cebolla morada en tiras muy finas para que su sabor picante no domine al de las quisquillas. Se puede, incluso, poner unos minutos en agua y escurrirla, antes de usarla.
  • El apio es muy potente y es estupendo para aportar frescor y un toque vegetal, pero en su justa medida, no te pases con la cantidad.
  • Si las quisquillas son frescas, se cuecen 1 minuto en agua hirviendo con sal. La idea es conservar su textura firme y su sabor dulce y marino. Si ya están cocidas, simplemente incorpóralas cuando la patata esté fría.
  • Deja reposar la ensalada unos 20-30 minutos en la nevera para que patata, cebolla y aliño se integren, pero sácalas unos minutos antes de servir porque demasiado frías pierden buena parte de su sabor y de su aroma.
Recetas de verano

Ingredientes

  • 600 gramos de patata nuevas
  • 1 unidad de cebolla morada
  • 4 ramas de apio
  • 100 gramos de quisquillas
  • 12 unidades de rabanito
  • 1 cucharadas de perifollo picado
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de jerez
  • sal
  • pimienta

Preparación

  1. Lava las patatas con su piel y cuécelas en agua salada durante 25 minutos. Retira del fuego y deja que se enfríen.
  2. Lava las ramas de apio, córtalas en bastones finos y ponlas en una ensaladera con agua helada para que se curven y queden crujientes.
  3. Pela y corta en tiras muy finas la cebolla.
  4. Retira los tallos y las raíces a los rabanitos, lávalos y rállalos en láminas finas.
  5. Cuece las quisquillas en agua salada hirviendo durante 1 minuto, pásalas a un cuenco con agua helada para parar la cocción y pélalas.
  6. Pela las patatas, trocéalas y échalas en una ensaladera.
  7. Prepara el aliño con aceite, vinagre y sal.
  8. Añade el aliño a las patatas y mezcla.
  9. Incorpora la cebolla, los rabanitos rallados, las tiras de apio y las quisquillas.

Presentación

Reparte las patatas con el resto de los ingredientes en los platos, espolvorea con el perifollo picado y sirve.