Raúl González y Fernando Morientes, además de que fueron dos de los delanteros más emblemáticos del fútbol español, especialmente en la época dorada del Real Madrid de finales de los 90 y principios de los 2000, son grandes amigos. Y recientemente se les ha podido ver en compañía de sus esposas y sus hijos comiendo en el restaurante El Gordo y El Flaco, de Bétera, en Valencia.
El propio establecimiento ha publicado en su perfil de Instagram una foto de todos dándoles las gracias, con el siguiente texto: "Un placer compartir mesa y buenos momentos con Fernando Morientes, habitual de la casa, y Raúl González, dos leyendas del fútbol español, junto a sus familias. Gracias por elegir El Gordo y El Flaco para disfrutar de los buenos momentos. Aquí tenéis vuestra casa. ¡Os esperamos de vuelta!"
El marido de la exmodelo Mamen Sanz, con la que tiene cinco hijos, no hizo referencia alguna en sus redes, pero el esposo de Victoria López, y madre de sus 4 hijos, sí que subió un storie con una foto de los cuatro en la entrada del restaurante.
Una amistad que va más allá del fútbol
Ambos son referentes del fútbol español por su profesionalismo y su legado. Actualmente, Raúl González es el entrenador del Real Madrid Castilla, donde forma jóvenes talentos, mientras que Fernando Morientes trabaja como analista/comentarista para medios y televisión y es embajador de la Fundación Real Madrid.
La relación entre Raúl y Morientes no se quedó en el vestuario del Real Madrid. Sus familias también han mantenido durante años un estrecho vínculo. Mamen Sanz, esposa de Raúl, y Victoria López, mujer de Morientes, son amigas desde hace casi tres décadas. Esa relación se ha trasladado también a sus hijos, que han crecido manteniendo el contacto.
La conexión entre ambas familias quedó patente de nuevo el pasado mes de junio, cuando se reunieron para celebrar el 50 cumpleaños de Victoria López, en una celebración que también recogió ¡HOLA!.
El Gordo y El Flaco, la casa de arroces de Bétera
El escenario de esta reunión familiar fue El Gordo y El Flaco, situado en Bétera, a unos 18 kilómetros al norte de Valencia. El municipio se encuentra en la comarca del Campo de Turia, en las proximidades de la Sierra Calderona.
El restaurante fue fundado en 2009 por los hermanos Salva y Pablo Martínez, que posteriormente han desarrollado un grupo gastronómico con más de 15 establecimientos.
Su propuesta se basa en una cocina mediterránea de mercado, con especial atención al producto y, sobre todo, a los arroces. No es casualidad que el restaurante se haya convertido en uno de los lugares conocidos de la zona para disfrutar de la gastronomía valenciana.
Además, hay un detalle que llama especialmente la atención: Morientes es cliente habitual del establecimiento, según explicó el propio restaurante al publicar la fotografía de la comida.
Especialidades de este restaurante
Lo cierto es que no ha trascendido lo que almorzaron los exmadridistas y sus familiares, pero hay platos que son imprescindibles de este local valenciano. Echando un vistazo a su carta, tiene propuestas tanto en entrantes fríos y calientes, como en platos principales y postres. La ensaladilla rusa, la sepia con mayonesa, los buñuelos de bacalao o las patatas bravas a su estilo son una fabulosa manera de comenzar.
Los arroces y las fideuás son protagonistas: la paella valenciana no puede faltar, pero tampoco el arroz al horno, el arroz del senyoret o el arroz de pato confitado, alcachofas, boletus, tirabeques y foie; y si hay que elegir una fideuá, son varias las propuestas: de fideo fino de sepia sucia, gambita roja, alcachofas y ajetes tiernos o de fideo fino de pato confitado, alcachofas, boletus, tirabeques y foie.
También hay buenos pescados y mariscos (calamar de playa a la brasa, a la andaluza o a la romana, pulpo a la brasa con cremoso de patata, merluza de pincho del Cantábrico, etc.) y aves y carnes a la brasa, con joyas como el chuletón premium selección especial ‘Grupo Norteños’ madurado 30 días.
Seguro que Morientes, Raúl y sus familias se reservaron un hueco para algunos de los postres de este establecimiento, en el que también hay una acogedora terraza: tocino de cielo, tarta de la abuela, tarta de queso con arándanos o dulce de leche o torrija de brioche con helado de vainilla.
Raúl y Morientes ya no comparten vestuario ni compiten por un puesto en el ataque madridista. Sus carreras tomaron caminos diferentes y sus vidas profesionales también han cambiado. Pero casi 30 años después de aquellos primeros años juntos, la amistad permanece entre ellos y se ha ampliado a sus familias.








