Hace no tanto abríamos una lata buscando cafeína, sabor o simplemente algo frío que acompañara el terraceo. Ahora también buscamos glow. O al menos algo que se le parezca. Refrescos funcionales con vitamina C, ácido hialurónico, antioxidantes y promesas de "brillar desde dentro" empiezan a ocupar un espacio curioso entre el skincare, el bienestar y el ritual social.
La última señal de que esto ya no es una tendencia nicho sino un fenómeno bastante mainstream ha llegado con YUZZ, la bebida beauty a la que María Pombo se ha asociado como embajadora. Pero antes de ella fueron otros rostros tan conocidos como la modelo Bella Hadid, co-fundadora de la marca de bebidas adaptogénicas Kin Euphorics, o Gwyneth Paltrow, quien dentro de su firma Goop, también ha incluido una bebida en polvo contra los signos del envejecimiento, Beauty Morning Skin Drink Mix.
Con todos estos casos, la pregunta es inevitable: ¿de verdad estas bebidas sirven para cuidar la piel o estamos ante otro fenómeno de marketing bien envuelto?
El boom de la belleza bebible y por qué ahora queremos cuidarnos desde dentro
La idea de beberse el glow no nace de la nada. Llega en un momento en el que ya no entendemos el bienestar como piezas separadas. La piel, el sueño, el estrés, la alimentación o las hormonas empiezan a verse como parte de la misma conversación: el bienestar se traduce en belleza.
Simon Ourian, médico estético y fundador de Simon Ourian M.D., nos lo explica: "Durante décadas, la belleza se centró principalmente en lo que aplicábamos sobre la piel. Hoy, tanto la ciencia como los consumidores reconocen que una piel sana y de aspecto joven comienza mucho más allá de la superficie". La razón, añade, es sencilla: la piel no vive aislada. "Su apariencia está influenciada por la nutrición, la inflamación, la salud celular, la hidratación, el equilibrio hormonal y el bienestar general". El sérum importa, sí. Pero también importa lo que desayunas, cuánto duermes y cómo de inflamado vive tu cuerpo.
Ese cambio de mentalidad ayuda a explicar por qué proliferan bebidas funcionales tipo refresco que prometen un extra de bienestar y glow sin renunciar al gesto de abrir una lata o tomar algo fresquito. Propuestas como Vitamin Well, una de las pioneras en popularizar bebidas de este tipo; las fórmulas wellness de Eiralabs o propuestas como LPG, que mezclan el lenguaje beauty con el del bienestar digestivo y la vitalidad.
Simon Ourian cuenta que, en su caso, prefiere fórmulas sencillas y fáciles de incorporar a la rutina diaria. "Me gusta que las bebidas de bienestar sean simples, eficaces y ricas en nutrientes", explica. Su smoothie beauty favorito suele incluir "frutos rojos ricos en antioxidantes, vegetales de hoja verde, aguacate y una fuente de proteína de alta calidad", una combinación pensada para apoyar hidratación, energía y salud de la piel.
Muchas fórmulas wellness se presentan ya como polvos para mezclar en batidos o bebidas funcionales. La propia línea de Simon Ourian M.D. incluye mezclas como RADIANCE, con colágeno, açai y ashwagandha para piel, cabello y uñas, pensadas para integrarse en recetas cotidianas. "El objetivo no es simplemente mejorar la apariencia, sino apoyar un envejecimiento saludable desde dentro. Cuando el cuerpo está sano, la piel suele reflejar esa salud de forma natural", resume.
Así es la belleza bebible con evidencia científica
Ahora bien: que una bebida lleve palabras bonitas en la etiqueta no significa automáticamente que funcione. Salena Sainz, nutricionista y fundadora de Naturae Nutrición, nos explica que no todos los ingredientes asociados a la belleza bebible tienen el mismo respaldo científico. "Los ingredientes que actualmente cuentan con más evidencia son el colágeno hidrolizado, la vitamina C, el ácido hialurónico oral, los omega-3, determinados antioxidantes como la astaxantina y los polifenoles presentes en alimentos como el té verde, la uva o la granada", señala.
Según nos aclara merece la pena fijarse en cantidades reales y no solo en el marketing de la etiqueta. "En colágeno hidrolizado hablamos de al menos 2,5 gramos diarios (idealmente entre 5 y 10), mientras que ingredientes como el ácido hialurónico o la astaxantina también necesitan dosis concretas para tener un efecto apreciable".
La nutricionista apunta también a ingredientes con bastante más respaldo científico del que solemos pensar: magnesio, L-teanina, adaptógenos como la ashwagandha o determinados probióticos. "Muchos tienen más evidencia sólida para el bienestar real que algunos beauty drinks virales", resume.
Otro detalle importante es mirar el azúcar. "Algunas bebidas beauty contienen cantidades elevadas de azúcar, algo paradójico cuando hablamos de salud de la piel", advierte Sainz. El envase puede hablar de glow, pero si la fórmula se parece más a un refresco azucarado con marketing beauty, conviene leer la letra pequeña. Sainz también pone matices a algunos ingredientes muy populares en el universo de la belleza. La biotina, por ejemplo, "solo suele ser útil cuando existe una deficiencia real", mientras que minerales como el zinc sí pueden ser interesantes para piel, cabello y uñas, especialmente en personas con déficits o problemas inflamatorios cutáneos.
El 'glow' no es instantáneo
Vivimos obsesionadas con el efecto inmediato. Dormimos mal, vivimos aceleradas, cenamos tarde y aun así esperamos que una bebida funcional arregle en una semana lo que llevamos meses descuidando. Spoiler: no funciona así. "Aquí es donde suele haber más distancia entre marketing y realidad", explica Salena Sainz.
"La piel se renueva aproximadamente cada 28-40 días, y el cabello tarda meses en reflejar cambios nutricionales", afirma. Por eso, los primeros cambios en la piel suelen apreciarse entre las cuatro y ocho semanas, mientras que el cabello puede necesitar entre tres y seis meses y las uñas alrededor de dos o tres. El glow instantáneo pertenece más al marketing que a la biología. La nutricionista insiste además en que ningún gummy, shot o bebida funcional compensa una mala base. "Ningún producto va a sustituir el descanso, una alimentación equilibrada o el manejo del estrés. La verdadera belleza desde dentro sigue construyéndose sobre esos pilares".
Y hay algo tremendamente importante en todo este fenómeno. Para Simon Ourian, "el ritual de belleza más poderoso es la constancia". El médico insiste también en beber suficiente agua, priorizar alimentos ricos en nutrientes, moverse con regularidad, dormir bien y no convertir el azúcar en un compañero fijo de viaje. Lo sabemos. No es exactamente revolucionario. Pero sigue siendo el tipo de rutina que, tarde o temprano, acaba notándose en la piel.
Uno de los factores más relacionados con el envejecimiento prematuro es la inflamación crónica, que está favorecida por el estrés, el descanso insuficiente o una mala alimentación. Por eso Ourian insiste en mirar más allá del skincare o las fórmulas virales: "Una piel bonita no es el resultado de un único producto o tratamiento. Es el resultado de miles de decisiones saludables tomadas de forma constante a lo largo del tiempo". En nuestra opinión, puede que este boom de la belleza bebible no hable tanto de productos como de la nueva obsesión colectiva de sentirnos mejor.
















