Hoy en día todo parece girar en torno a la percha de ‘la longevidad’. “Hemos dejado de obsesionarnos con parecer más jóvenes para centrarnos en cómo envejecer mejor”, asegura Ana Santamarina, fundadora de Santamarina Cosmetics y experta en dermocosmética. Y en esta ‘batalla’ la cosmética tiene mucho que hacer. “La clave está en mantener la piel sana, fuerte y funcional el mayor tiempo posible”, cuenta Ana Santamarina. Y es que, si antes el objetivo de la cosmética era embellecer la piel de forma temporal, ahora va mucho más allá y la cosmecéutica actual es una herramienta científica para retrasar el envejecimiento cutáneo.
“La cosmética científica actual ya no se limita a hidratar; con principios activos avanzados logra simular mecanismos de ayuno celular (autofagia), promueve la longevidad celular, acelera ciclos de renovación, aumenta la producción de ATP mitocondrial y modula múltiples vías del envejecimiento. Trabajamos la piel tanto desde el interior celular como desde el exterior, consiguiendo pieles sanas, luminosas y firmes incluso a los 50, 60 años y más allá”, asegura Inmaculada Canterla, farmacéutica especializada en Dermocosmética, Nutrición y Medicina Antiaging. No cabe duda que una buena rutina cosmética, bien pensada y mantenida en el tiempo, marca la diferencia: “Podemos usar activos que protegen, reparan y estimulan la actividad celular. Eso sí, siempre como parte de una estrategia integral: el estilo de vida es fundamental, cómo comemos, dormimos o gestionamos el estrés impacta directamente en la piel”, añade Santamarina.
Cosmecéuticos para promover la longevidad cutánea
Para retrasar lo máximo posible el envejecimiento cutáneo hay que apostar por cosmecéuticos. ¿Qué son? “Funcionan como el ‘medicamento’ tópico de la piel: optimizan sus funciones biológicas, fortalecen la barrera, reducen la inflamación crónica de bajo grado, protegen el ADN y ralentizan los procesos de senescencia celular. Son un aliado clave para envejecer despacio y con calidad”, define Canterla.
¿Y qué tiene que contener un cosmecéutico? Ingredientes activos con sobrada evidencia científica que actúan sobre los ‘hallmarks of aging’ de la piel: estrés oxidativo, pérdida de colágeno, inflamación, disminución de la energía celular (ATP) y senescencia. “Destacan retinoides, vitamina C estabilizada, niacinamida, péptidos, antioxidantes avanzados y protección solar diaria. Los exosomas y los factores de crecimiento representan avances prometedores con evidencia emergente”, asegura la farmacéutica Inmaculada Canterla.
Protección solar (SPF 50 + y de amplio espectro)
Las expertas coinciden en que es el pilar fundamental de la longevidad cutánea. Y es que, “la radiación UV es el principal factor del envejecimiento, la flacidez y las manchas en la piel”, recuerda Ana Santamarina. De hecho, “un estudio publicado en Annals of Internal Medicine (2013) demostró que el uso diario de protector solar reduce un 24% los signos visibles del envejecimiento. Protege frente a UVA/UVB, luz visible y azul, previniendo el daño en el ADN, la degradación de colágeno, la inflamación y la senescencia celular”, asegura Canterla.
Cómo usarla: Una cantidad generosa todas las mañanas (2 mg/cm2) y hay que reaplicársela cada 2-3 horas en los meses estivales. Canterla aconseja elegir texturas ligeras que se absorban fácilmente y no dejen rastro para garantizar su aplicación los 365 días del año.
Vitamina C (ácido ascórbico)
Es el antioxidante por excelencia en cosmética. “Actúa como coenzima esencial en la síntesis de colágeno tipos I y III, neutraliza radicales libres (ROS), protege las células cutáneas del daño UV y previene la glicación y peroxidación lipídica. De esta forma reduce el estrés oxidativo y contribuye a la longevidad celular”, detalla Canterla.
Cómo usarla: Hay que adaptar la molécula y concentración al tipo de piel: “El L-ascórbico al 10-20% para pieles tolerantes; y los derivados como el ascorbil glucósido o el ascorbil tetraisopalmitato para sensibles”, aconseja la experta. Hay que utilizarla preferiblemente por la mañana, seguida de hidratación y fotoprotección.
Retinoides (retinol y retinal)
Son los ingredientes activos con mayor evidencia en dermatología antienvejecimiento. “Tienen acción anti-queratinizante, antiinflamatoria, inmunomoduladora y regulan la producción de sebo. Estimulan la síntesis de colágeno y elastina, aumentan las fibras de anclaje y la vascularización dérmica, incrementan las aquaporinas (mejorando la hidratación), inhiben las metaloproteinasas (MMPs) que degradan la matriz extracelular, y actúan como antioxidantes previniendo la peroxidación lipídica”, detalla Canterla. Todo esto se traduce en una piel lisa, firme, sin acné ni alteraciones pigmentarias (manchas).
Cómo usarlos: Mejor por la noche, empezando siempre por concentraciones bajas (0,1-0,3%) y hay que ir incrementándolas progresivamente, además de usar protección solar diurna siempre. “Pueden combinarse con niacinamida o péptidos para mejorar tolerancia”, aconseja la farmacéutica.
Ácido Hialurónico
Es un polisacárido presente de forma natural en la dermis que retiene gran cantidad de agua (hasta 1.000 veces su propio peso en agua). En las fórmulas cosméticas está presente con diferentes pesos moleculares: “El de bajo peso molecular penetra y aporta hidratación profunda; el de alto peso forma un film protector. Mejora la elasticidad, la integridad de la barrera cutánea y crea un entorno celular óptimo para la reparación y renovación tisular, contribuyendo indirectamente a la longevidad cutánea al mantener una piel bien hidratada y resiliente”, según Inmaculada Canterla.
Cómo usarlo: Mañana y noche, antes de otros activos. “Es idóneo como base para potenciar la penetración de retinoides o vitamina C”, asegura la experta.
Niacinamida (vitamina B3)
Es un ingrediente activo multitasking: “Es precursora de NAD+, molécula esencial para la producción de energía celular (ATP), reparación del ADN y activación de sirtuinas (proteínas de longevidad). Fortalece la barrera cutánea aumentando las ceramidas, reduce la inflamación, inhibe la transferencia de melanosomas (por lo que mejora la pigmentación), regula el sebo, y mejora la textura y el tono”, detalla la farmacéutica Canterla.
Cómo usarla: La concentración más estudiada es al 5%, se puede usar mañana y noche, y es compatible con casi todos los activos.
Péptidos
Son cadenas cortas de aminoácidos que actúan como mensajeros celulares. “Estimulan la síntesis de colágeno, elastina y ácido hialurónico, inhiben enzimas degradativas (MMPs) y favorecen la reparación tisular. Y, algunos péptidos de señalización o transportadores de cobre, muestran mejoras clínicas en firmeza y reducción de arrugas”, asegura la farmacéutica.
Cómo usarlos: Se pueden usar mañana y noche. Y “son excelentes para combinar con retinoides, ya que ayudan a reducir la posible irritación”, revela Canterla.
Exosomas
Son vesículas extracelulares que transportan proteínas, lípidos, ARN y factores de crecimiento entre células, mejorando la comunicación intercelular. “Promueven la regeneración, la síntesis de colágeno, la reducción de inflamación y mejoran la elasticidad y la hidratación. Y la evidencia clínica es emergente pero prometedora en rejuvenecimiento cutáneo, especialmente en tratamientos combinados”, cuenta la farmacéutica.
Cómo usarlos: Es mejor utilizarlos en cosméticos de noche. Y “son especialmente eficaces en protocolos en consulta (a menudo post-microneedling)”, advierte Canterla.
Factores de Crecimiento
“Son proteínas que regulan la proliferación, migración y diferenciación celular. Estimulan la síntesis de matriz extracelular, mejoran la densidad dérmica y la reparación tisular”, describe Inmaculada Canterla. Y son especialmente beneficiosos en pieles maduras y tras procedimientos médico estéticos.
Cómo usarlos: En sérums o mascarillas faciales y mejor por la noche.
















