Raphael ha sido el invitado de esta noche en El Hormiguero, donde ha sido recibido entre fuertes aplausos por el público. El cantante ha acudido al programa a presentar su gira Rafaelísimo 2026, donde triunfa por toda España y Latinoamérica. Totalmente recuperado del episodio que sufrió hace más de un año en televisión, nada más entrar al plató se ha fundido en un abrazo con Pablo Motos. “Me da mucha alegría verte”, le ha dicho el presentador al cantante, a lo que el artista respondió con humor y sinceridad: “Y a mí, de que me puedas ver”.
Tras este saludo inicial, cargado de complicidad, ambos se han sentado a la mesa para charlar sobre cómo se encuentra el cantante, que el pasado 5 de mayo cumplió 83 años. Motos ha recordado el episodio cardiovascular que sufrió en diciembre de 2024, cuando acudía como invitado al plató de La Revuelta, un episodio que marcó el inicio de unas semanas decisivas para su salud y para su carrera profesional.
El artista ha reconocido que, aunque no recuerda con precisión si llegó a grabar aquel día, sí detectó que “algo no iba bien”, aunque no sabía qué era. Ha confesado que “recuerda todo” lo que le pasó pero que “es difícil de explicar. No sé si fueron minutos o segundos, pero ya estaba bien”.
Tras el episodio, fue trasladado al Hospital 12 de Octubre, donde le diagnosticaron un linfoma cerebral. “No sé si fueron minutos o segundos, pero ya estaba bien”, explicó, subrayando la rapidez con la que fue atendido. Raphael, que conoce bien ese centro desde su trasplante de hígado en 2003, destacó la labor del equipo médico: “Siempre he ido allí porque sé que me van a poner a tono”. Asegura que todo ha sido “muy corto” y que, pese a la gravedad del susto, él se sentía bien y la recuperación ha avanzado con rapidez.
El susto de salud que cambió su vida
Respecto a aquel momento, Raphael reconoce que “no estaba en mis cabales para explicar a los médicos qué me pasaba… fue un golpetazo muy corto”. Aun así, admite que sí sintió miedo: “Yo diría terror, pero enseguida tuve el auxilio de todo el mundo”, explicó, agradeciendo tanto la rapidez del equipo médico como el apoyo de su familia: “Mi mujer y mis hijos, que siempre están en la brecha de todo en mi vida”.
El artista subraya que la experiencia le ha recordado que “a esto estamos expuestos todos” y que conviene “andarse con ojo, porque nunca sabemos por dónde vamos a respirar al día siguiente”. También confesó que, en un primer momento, llegó a pensar que quizá no podría volver a los escenarios, pero esa duda no duro mucho y fue “muy al principio”. Ya que rápidamente empezó a encontrarse bien “y la voz estaba como nunca. No perdí la esperanza de volver, y lo hice en cuanto los médicos me dijeron adelante”.
Un diagnóstico inesperado que le cambió el paso
Este nuevo diagnóstico, el linfoma que le detectaron a raíz de aquel susto, fue “muy diferente” a lo que vivió con su trasplante. “Para el trasplante yo ya estaba preparado para todo lo que podía suceder. Esto fue de sopetón. Son cosas diferentes, importantes las dos, pero diferentes”, explicó. Su primera reacción al escuchar a los médicos fue inmediata: “¿Y cuándo puedo volver a cantar? Porque, como él reconoció, ama su profesión tanto como la vida, disfrutar de los suyos, de ver crecer a sus nietos, de vivir de la música, del calor del público...
Para seguir disfrutando de todo eso, se cuida mucho y asegura que es un paciente disciplinado —“muy bueno, yo hago lo que me dicen siempre”— y reconoce que su familia juega un papel decisivo: "Mandan mucho, no de órdenes, pero siempre van ahciendo su labor" y buscando lo mejor para él.
Una gira increíble y llena de éxitos
Gracias a ello le dejaron retomar su gira “con muchas precauciones, que he cumplido a rajatabla". No sin antes hacer una importante reflexión "Iremos siempre para adelante, nunca para atrás”.
Retomó la gira en el Teatro de la Zarzuela, el mismo lugar donde comenzó su carrera, y asegura que no hay medicina mejor que el aplauso del público para sentirse como nuevo. Ha agradecido haber podido llevar su trayectoria “a donde quería”, con el apoyo de su familia, de sus seguidores y de la prensa: “Siempre porque he dado el callo para bien”.
En cuanto a los pequeños placeres que puede darse tras un concierto, lo tiene claro: “Beber no bebo, y comer… si me apetece algo lo como" pero después del "baño sentimental del público" que ha recibido del público, no es lo que más le atrae, reconoce entre risas.
En los últimos meses ha pasado por México, Nueva York —“el año de mayor rotundidad”—, Miami, Santo Domingo y Puerto Rico, un país muy especial para él porque una de sus primeras actuaciones allí, en los años sesenta, coincidió con la inauguración de la televisión en color. Ahora está en España y, en otoño, regresará a Latinoamérica para cerrar la gira “en Madrid, como siempre”.
**en elaboración








