En cuanto empieza oficialmente el verano, lo que toda española saca del armario antes que nada es su bolso de mimbre y las sandalias de rafia, e irremediablemente, también es lo primero que las madrileñas vamos a comprar en cuanto los escaparates de la calle Lagasca se llenen con las novedades estivales. Cada territorio tiene sus costumbres, eso sí, y en la costa mediterránea, el primer bolso que te regala tu madre para guardar tus palas y cubos de playa es un pequeño capazo, el cual pasará a ser tu bolso de confianza para el resto de tu vida.
Así es la estética mediterránea que arrasa este verano (y los que siguen) en todo el mundo
No es una moda pasajera. Durante décadas, este accesorio, junto a las sandalias de rafia, los sombreros de paja y las alpargatas de cuña han sido nuestros fieles acompañantes para ir al mercado, a la playa, a los aperitivos en terrazas, ¡a cualquier plan que se presente en los meses de calor! Forman parte de esta característica estética mediterránea cotidiana, práctica y ligada a nuestro verano. Es una costumbre convertida en tendencia atemporal, mucho antes de que el lujo internacional decidiera convertirlos en objeto de deseo.
El mimbre y la rafia desfilan por la pasarela
En los últimos años, la artesanía española se ha convertido en uno de los símbolos de lujo contemporáneo internacional, especialmente durante esta temporada. Las capitales de moda se han obsesionado con la estética mediterránea y los accesorios que parecen sacados de un pequeño pueblo costero; prueba de ello es la reciente tendencia por los bolsos de temática 'fondo del mar' que hemos visto en las últimas pasarelas estivales de Chanel, Chloé, Balmain, entre otras grandes firmas. Un producto tradicional como un capazo de rafia, que es para nosotros costumbre, ahora es el máximo furor a nivel internacional.
El ascenso global de materiales como el mimbre y la rafia se impulsó por firmas como Loewe, cuando utilizaron el capazo artesanal como icono, sobre todo gracias a su colección Paula's Ibiza, que cada verano reversiona nuestros códigos. Sin darnos cuenta, su famoso basket bag comenzó a pasearse por aeropuertos, idílicos destinos vacacionales en todo el mundo y en editoriales de revistas, y se elevó a pieza aspiracional de lujo relajado, reinterpretado desde una óptica sofisticada y exclusiva.
Otras firmas como Jacquemus apostaron por los bolsos trenzados y sandalias minimalistas de estética mediterránea, mientras que Chloé se decantó por los accesorios en rafia en tendencia con la estética boho que domina el verano 2026. Altuzarra y Zimmerman han basado sus colecciones en los accesorios artesanales, mientras que Yves Saint Laurent mantiene su estilo elegante de vestidos negros fluidos y joyería mezclada con los capazos estructurados para looks fuera del ámbito de costa. Estos accesorios ya no se presentan como parte del repertorio exótico, sino como un artículo más dentro del armario contemporáneo.
Lo artesanal vuelve a conquistar las tendencias
El éxito de los productos artesanales viene a contrarrestar el maximalismo, la estética futurista y las tendencias efímeras que han perseguido la moda en las últimas temporadas. Ahora, el consumidor busca la exclusividad, la calidad del producto, la emoción tras cada pieza y construir un armario atemporal. El valor ya no se encuentra solo en el diseño; está en la historia que hay tras cada prenda, y se quiere volver a las piezas con identidad cultural.
Esta temporada, la rafia, el mimbre o la paja ya no quedan reservados para la playa, pues se mezclan con el repertorio urbano en looks sencillos y de siluetas sofisticadas, tanto para un día en Madrid de recados como para ocasiones más formales, como la oficina, una cena con amigas o incluso fiestas, bodas y bautizos. Aunque esta estética siempre se ha asociado a este concepto idealizado del verano español, italiano o griego, este 2026 convive en las calles de nuestro país y fuera de nuestras fronteras con prendas deportivas, casuales y muy elegantes.










