Hay casas bonitas. Hay casas espectaculares. Y luego está El Manantial, la finca familiar de los García Obregón en Mallorca, una propiedad única que durante más de cinco décadas ha sido el refugio estival de Ana Obregón y de toda su familia. Situada en la exclusiva Costa de los Pinos, frente a la bahía de Cala Millor, la vivienda ha sido puesta a la venta, poniendo fin a una de las historias familiares más emblemáticas del verano español.
Construida por Antonio García Fernández, padre de la actriz, a finales de los años sesenta, la propiedad ocupa un enclave privilegiado junto al mar y se levanta sobre un extenso terreno que durante décadas fue el escenario de reuniones familiares, celebraciones, veranos interminables y algunos de los reportajes más recordados de Ana Obregón para ¡HOLA!
Un jardín mediterráneo con vistas infinitas
El recorrido por El Manantial comienza mucho antes de entrar en la vivienda. La finca está rodeada de amplias zonas ajardinadas que se funden con el paisaje mediterráneo. Tras los pinos que históricamente caracterizaron la propiedad, hoy destacan olivos, naranjos, granados y vegetación autóctona que aportan privacidad y un entorno natural privilegiado.
La sensación es la de estar en un pequeño oasis privado donde el azul del mar aparece constantemente en el horizonte. El terreno se extiende en primera línea de costa, permitiendo disfrutar de unas vistas absolutamente despejadas sobre la bahía de Cala Millor.
La piscina más fotografiada del verano
Si hay un rincón que se ha convertido en símbolo de El Manantial es, sin duda, su espectacular piscina exterior. Rodeada de césped perfectamente cuidado y equipada con una amplia zona de solárium, ha sido durante años el escenario de las imágenes veraniegas de Ana Obregón.
Desde ella se contempla el Mediterráneo en todo su esplendor. La piscina se integra perfectamente en el paisaje, convirtiéndose en el auténtico corazón de la vida al aire libre de la finca. No es casualidad que sea uno de los espacios más reconocibles de la propiedad y uno de los favoritos de la actriz.
Mil metros cuadrados en una sola planta
La vivienda principal sorprende por su amplitud. Con cerca de mil metros cuadrados construidos en una sola planta, toda la casa fue concebida para favorecer la comodidad y la conexión con el exterior. Las grandes terrazas y los ventanales permiten que la luz mediterránea inunde cada estancia. La distribución, cómoda y funcional, responde al concepto clásico de casa familiar donde cada generación encuentra su espacio sin renunciar a las zonas comunes.
El salón: el gran punto de encuentro familiar
El salón-comedor constituye uno de los espacios más importantes de la vivienda. Amplio y abierto al exterior, se prolonga hacia las terrazas que miran al mar, convirtiéndose en un lugar privilegiado para reuniones familiares y largas sobremesas estivales. A lo largo de los años, este espacio ha sido testigo de innumerables celebraciones y encuentros familiares. Un ambiente cálido y relajado donde el protagonismo lo tienen las vistas y la conexión permanente con el paisaje mallorquín.
Siete suites para acoger a toda la familia
Pensada como residencia familiar, El Manantial dispone de siete dormitorios con baño en suite, una configuración que permitía reunir cómodamente a los cinco hermanos García Obregón, sus parejas, hijos e invitados durante los meses de verano. Cada habitación disfruta de privacidad y luminosidad, siguiendo la misma filosofía que inspira toda la propiedad: confort, amplitud y contacto con la naturaleza.
Una cocina de grandes dimensiones
La cocina es otro de los espacios clave de la vivienda. Amplia y funcional, fue diseñada para dar servicio a largas estancias familiares y a reuniones multitudinarias, algo habitual durante décadas en la casa. Junto a ella se encuentran diferentes zonas auxiliares y de servicio que completan el funcionamiento de una propiedad concebida para albergar a numerosas personas.
Mucho más que una casa
Más allá de sus impresionantes dimensiones, de sus vistas privilegiadas o de sus instalaciones, El Manantial es una propiedad cargada de significado para la familia García Obregón. Entre sus muros crecieron recuerdos familiares, veranos inolvidables y algunos de los momentos más importantes de la vida de Ana Obregón y de su hijo Aless.
Con su puesta a la venta, la familia García Obregón se prepara para cerrar un capítulo irrepetible de su historia. Porque si algo ha demostrado El Manantial durante más de medio siglo es que algunas casas trascienden la arquitectura para convertirse en auténticos hogares llenos de memoria, emoción y vida.













